Por: Iván Mejía Álvarez

¿Relevo al diez?

Nacional y Macnelly Torres confirmaron la operación de venta de los derechos deportivos del jugador barranquillero al fútbol árabe, concretamente al Al Shabab FC de Arabia Saudita.

Nacional salva una importante inversión de cuando contrató al mediocampista proveniente del fútbol chileno. Ya le sacó jugo, lo vio ayudar a dos títulos y rendir en muchos partidos a gran altura. Para Nacional es una buena maniobra financiera por el monto del traspaso y porque los emolumentos del volante son bastante altos para el medio. Por donde se le mire, a Nacional le conviene la operación y como empresarios que son, el fútbol es un negocio: a dinero puesto, dinero recibido.

Al jugador también le interesa el negocio, pues recibe una alta comisión de su transferencia y le pagarán seguramente muy bien, lo que hay en esos países es plata, asegurándose plenamente el futuro a los 28 años.

En la parte económica Macnelly gana, y mucho, pero en la parte deportiva es una pésima noticia para la selección de Colombia y para el mismo Nacional. Y el que más preocupado debe estar es el técnico Pékerman, que ahora tendrá que evaluar muchas cosas cuando haga las próximas convocatorias.

Jugar en una Arabia de esas es salir totalmente del mapa futbolero, es el anonimato, el ostracismo. El nivel técnico de esos campeonatos es bien discutible y la llegada de jugadores a esas ligas corresponde más a futbolistas de regreso que a hombres activos e importantes como es el caso del colombiano. Así, pues, no se puede creer que Macnelly salga para crecer, para ser más importante, y por el contrario la conclusión inicial es que el jugador cambió plata por el Mundial, pues parece difícil que mantenga la convocatoria jugando en una liga como la de Arabia Saudita. Inclusive, hacerle seguimiento por parte del cuerpo técnico resulta casi imposible.

En cambio, unos vienen y otros se van, todo parece indicar que llegó el momento de Juan Fernando Quintero en la selección mayor. Su rendimiento en el Mundial Sub-20, su reciente contratación por parte de un equipo importante como Oporto, donde debe tener juego europeo, partidos a gran nivel, siempre y cuando logre mostrar su categoría y las razones que tuvieron los dirigentes lusitanos para contratarlo, unidos a su gran calidad, podrían ponerle la etiqueta de titular al joven jugador en la selección.

Pékerman y el tiempo decidirán entre el maduro Macnelly y el juvenil Quintero, uno en Arabia y el otro en Portugal, los dos con mucha clase.

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