Por: J. William Pearl

"Renuncio"

Benedicto XVI está muy lejos de políticos como Chávez y Uribe, aferrados al poder.

Al renunciar, dió una lección que necesitamos aprender en Colombia para renovar la política, empoderar a la gente y fortalecer el sistema democrático.

El Sumo pontífice renunció a una edad avanzada al comprender que ya no podía cumplir bien sus funciones. Esa movida audaz y valerosa, refleja que Joseph Ratzinger tuvo la grandeza que tanto les falta a otros poderosos: El le dio mas importancia a la misión que tenía por cumplir, que a su apego al poder. Mientras tanto, Hugo Chávez, aun moribundo, esta aferrado a un cargo que ni siquiera esta en capacidad de ejercer. Y Chávez no es la excepción. La mayoría de poderosos, son incapaces de poner su misión por encima de sus posiciones de autoridad.
En Colombia, tenemos el ejemplo del ex Presidente Uribe y de los ex Presidentes en general con excepción de Betancur, quienes ha sido incapaces de desligarse emocionalmente del poder.

¿ Porqué el Sumo Pontífice renunció aun cuando la costumbre es que los papas mueran en su cargo, mientras otros poderosos como Chávez y Uribe se niegan a renunciar a sus posiciones de poder ?

Probablemente, para Joseph Ratzinger su poder y liderazgo no están condicionados a un cargo, mientras que para los Chávez y Uribes de este mundo, si. Seguramente la visión de sí mismos es diametralmente opuesta. Para Benedicto XVI, su valor no estaba en el cargo sino en su persona. Y al tener esa visión pudo ver las cosas desde la perspectiva de quienes servia y no exclusivamente de la de sus propios intereses.
En otros casos como los mencionados, son la perspectiva individual, las propias debilidades y el ego, lo que prima en las decisiones de tratar de mantenerse en una posición de poder. Que contradicción tan grande, tratándose de posiciones de liderazgo y de responsabilidad pública.

Otro elemento que cuenta, es la visión apropiada o tergiversada de lo que significa ser líder.
Los verdaderos líderes tienen claro que su papel es guiar, empoderar y no generar dependencia. Benedicto XVI guió a la iglesia a través de las crisis de la pederastia y el Banco Vaticano. En esos temas, hizo reformas y llevó a la iglesia a responder en jurisdicciones diferentes a las del Vaticano. Compartió su visión sobre una iglesia más pequeña y más legítima. Y al renunciar denunciando las pugnas internas de poder, dejó el trabajo en manos de los Cardenales a quienes había empoderado para sean ellos quienes fortalezcan el sistema. Muy valiente, muy lúcido al tomar esa decisión y optar por esa opción de no seguir, asumirla y seguir su camino. Ratzinger dijo, palabras más, palabras menos, “yo no me he bajado de la cruz” es decir, “ yo renuncio al cargo y mantengo mi valor como persona.”

A diferencia suya, Chávez y Uribe, tienen sistemas de trabajo a través de los cuales buscan hacerse indispensables. Esa forma equivocada de liderar, hace depender al sistema del caudillo y empobrece a quienes deben recibir su guía y sus servicios.
El caso de Chávez es patético: no pudo tomar posesión y aún así sigue siendo presidente electo. No ha tenido la valentía de decir: “Soy incapaz, renuncio “.
Cuando una democracia es frágil, como la de Venezuela y el poder está concentrado en una persona con una visión tan miope de lo que significa liderar, el sistema se debilita aún más.

Joseph Ratzinger le dió ejemplo a los políticos como Chávez y Uribe, que abundan. Es un ejemplo de desprendimiento del poder, de lo terrenal. Es también una lección de grandeza y humildad.

Es una lección que necesitamos aprender en Colombia para renovar la política, empoderar a la gente y fortalecer el sistema democrático.

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