Publicidad
Columnista invitado 18 Abr 2013 - 11:07 am

Reversión de la tendencia

Columnista invitado

Históricamente se había registrado un importante flujo de ciudadanos de países emergentes hacia los países desarrollados con la idea de buscar mejores oportunidades laborales y por tanto gozar de un estándar de vida más alto.

Por: Columnista invitado
  • 17Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/reversion-de-tendencia
    http://www.elespectador.com/opinion/reversion-de-tendencia
  • 0
insertar

En Colombia la salida de ciudadanos se disparó con la crisis de finales de los 90’s. El desempleo de los jóvenes superaba el 30% y muchas familias por la falta de oportunidades empezaron un proceso de disgregación. Gran parte de esta emigración masiva de colombianos correspondía a mano de obra calificada o a personas que iban a capacitarse y preferían quedarse en el exterior.

Sin embargo, en los últimos años se ha frenado este fenómeno. Incluso la entrada de extranjeros ha venido creciendo. En el 2012 aumentó 7.16% vs un aumento de las salidas de 6.45%, haciendo que los ingresos superaran las salidas en más de 25 mil. Este incremento del ingreso de extranjeros es un fenómeno generalizado en América Latina.

Un artículo reciente en The Economist resume el asunto de la siguiente forma “Latinoamérica antes exportadora neta de talento, hoy importadora del mismo”. El documento destaca la proliferación de restaurantes españoles en México o de panaderías portuguesas en Sao Paulo. La explicación es sencilla, reducción de las oportunidades en las economías desarrolladas y mejora de las expectativas en las economías emergentes.

Los jóvenes españoles han encontrado un desfogue a su difícil situación con un desempleo cercano al 50%, en las alternativas que se ofrecen en Latinoamérica, probablemente por facilidad idiomática y la mayor afinidad frente a otras regiones del mundo.

Pero lo que es aún más insólito es que el sentido de las remesas está cambiando. El monto de remesas de Brasil a Portugal es mayor que el registrado en sentido contrario. Lo mismo ocurre entre México y España o Argentina y España. En este último caso lo que envían los españoles a su país supera en cuatro veces lo que los argentinos envían a su país de origen.

En Colombia estas estadísticas no están disponibles, pero es congruente con que las remesas que llegan al país hayan dejado de crecer desde el estallido de la crisis y se han estabilizado alrededor de los 4 billones de dólares. Al mismo tiempo muchas familias están reencontrándose pues varios han vuelto al país en busca de oportunidades que desaparecieron en el exterior.

 

*Daniel Escobar, Director de Investigaciones Económicas,Global Securities S.A. Comisionista de Bolsa

  • Daniel Escobar | Elespectador.com

inserte esta nota en su página
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir
Publicidad
26 Jul - 11:15 pm f

Rostros

Delante de mí, la persiana; después de la persiana, fantasmas: Robert Graves, Baudelaire, Sartre, Camus, Piaf, Storni, Woolf, Cortázar, Borges, Quiroga, y más y más fantasmas que no quieren traspasar la persiana que me obstino en dejar entreabierta. Cierro la ventana y se cierra el mundo, deseo hacer memoria de los rostros de los maestros del pensamiento occidental para reconocer en ellos la alegría de las que tanto nos ufanamos. Paso la página para buscar mejores rostros, más humanos y más sosegados pero, por el contrario, me encuentro con los rostros de Beckett, Artaud, Van Gogh, García Márquez, Castaneda, Carpentier, Rulfo: fantasmas que se evaden por regiones de ilusión, protagonistas de una obra que ha escrito alguien en medio de una vasta soledad. Tal vez si buscamos rostros en el fútbol: Pelé, Maradona, Batistuta, Higuita, Mondragón, Raffo, Goycochea. Más rostros pletóricos de tristezas por sus derrotas. Rostros que aluden al fútbol siempre en falta, con ganas de reír pero con la tristeza profunda de quien nace derrotado: el fútbol es el espacio de la celebración de la desesperanza porque la derrota le gana. Un instante de felicidad mientras se hace el gol, pero un eterno nubarrón porque se acabó el partido y hay derrota. Abro la persiana y el mundo permanece cerrado, una Copa América es un evento americano, pero a Lio Messi le obligan a ser algo más que un futbolista mundial; le exigen ganar siempre porque está en deuda pero, paradójicamente, lo ha ganado todo. ¿Todo? Wilde, Unamuno, Poe, Dostoievski, Maupassant, Balzac, Calderón de la Barca, Vargas Vila, Quevedo, Dante, Moliere, Sófocles, Van Gogh, Cioran y Heidegger. El rostro de Messi, después de la derrota ante Chile, representa el gran triunfo de la caída, el triunfo de quienes caen y ya no quieren renacer. Este rostro me recordó que somos frágiles y que la cacareada felicidad depende de detalles simples (un abrazo, una conquista con los afectos). El rostro de Messi, que se ha hecho viral, es el virus de la dignidad hecha trizas por el fútbol, es deporte en el que todo está en juego: el amor, la locura y la muerte. Messi está lejos de ser un dios y, por ello, no puede ser más: un ser humano con sus debilidades, amores e, incluso, con sus mudeces y rayones “No le pidamos peras al olmo”, las peras no meten goles y los olmos son olmos. El colmo. Es falible, como todos. Lo tiene todo y hoy está vacío. Me duele el rostro de Messi.

25 Jul - 9:00 pm

Un plebiscito cordial

Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$423.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio