Por: Felipe Zuleta Lleras

¿La revocatoria?

El Representante a la Cámara Miguel Gómez arrancó el año presentando ante la Registraduría una solicitud que le permita recoger firmas para revocarle el mandato al alcalde Gustavo Petro. El mecanismo, aparte de no ser fácil, requiere al final algo más de 800.000 votos para que eso llegue a ser una realidad.

Si bien me he opuesto a algunas de las iniciativas improvisadas de Petro, como la recolección de las basuras por parte de las empresas del Distrito, lo cierto es que en una democracia la regla de oro es aceptar el mandato popular. Y Petro ganó con pocos votos, pero ganó. Los bogotanos que votaron por él lo hicieron para protestar en contra de la administración del exalcalde Moreno, llena de escándalos e infestada de corruptos, algunos de ellos todavía libres por cuenta de las demoras injustificadas que tuvieron los procesos penales por culpa directa del entonces fiscal del caso, doctor Ricardo González.

El fiscal Montealegre y su equipo les han dado un aire a los procesos, pero, inexplicablemente, todavía hay algunos de los implicados paseándose por las calles de Cartagena como Pedro por su casa.

Pero volviendo a Petro, debemos decir que se equivocan quienes creen que él es de izquierda, socialista. No señor, el alcalde a quien emula es a Juan Domingo Perón, pues me dicen algunos amigos del burgomaestre que lo admira profundamente.

Tiene un estilo caudillista, populista y decidido que lo ha llevado a lograr dividir a los bogotanos entre los ricos y los pobres. Los estratos 4, 5 y 6 lo detestan, en tanto los estratos bajos lo admiran, lo quieren y lo defienden a capa y espada.

Y eso no es raro, pues Petro ha dedicado su primer año en la Alcaldía a defenderse por Twitter y a realizar obras para los más necesitados. Ese populismo es, precisamente, el que hará que cualquier intento de revocatoria fracase, pues en esta lucha de clases, y frente a las urnas, los ricos no votarán para no victimizarlo, en tanto los pobres lo harán masivamente por el NO. Eso no es difícil sabiendo que la administración les pondrá transporte y otras cosas, como lo hizo para llevarlos al estadio El Campín el día que rindió cuentas.

Lo claro es que al alcalde se le ha ido el primer año de gobierno aprendiendo, pues debemos recordar que llegó a su puesto sin ninguna experiencia administrativa.

Trató de rodearse de gente buena como Antonio Navarro, pero llevó a su lado también a algunos personajes cuestionados como el propio gerente de la empresa de Acueducto, Diego Bravo. No hay la menor duda de que Petro ha tratado de acertar en cosas como el manejo del agua, la preservación del medio ambiente y la movilidad. Ha sido exitoso frente a la criminalidad, pues ha bajado las cifras de homicidios y de atracos de manera considerable.

Pero claro, ha tenido otras pifiadas como la de las basuras, que podrían dejarlo por fuera del cargo por cuenta del procurador, la contralora y el fiscal. ¡Y el gerente del Acueducto en su puesto!

 

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