Por: Iván Mejía Álvarez

Revolución de chicos

La actual tabla de posiciones del campeonato muestra una tendencia a unas finales con pocos equipos de las plazas grandes y con evidentes fracasos deportivos de clubes que no responden a las expectativas.

Nacional es otro cuento en Colombia. Tiene la mejor nómina, gana adentro y afuera, ya está en las finales con esos 29 puntos, faltándole un partido, y ha hecho 14 de 18 en condición de visitante. Cuando se decide a jugar, a poner condiciones con la pelota, está sobrado. No es invencible, pero para ganarle se necesita hacer mucho más de lo que han hecho, por ejemplo, Medellín y Millonarios en sus enfrentamientos con el verde.

A Russo se le perdieron los papeles en el juego contra Nacional. Sus cambios fueron desatinados y tardíos, no le encontró la vuelta al partido en el segundo tiempo y no pudo corregir la dinámica del complemento cuando Nacional empezó a tocar y a llegarle con facilidad. El hincha azul se fue pensando que no solo estuvo mal el equipo, sino la conducción desde el banco. En cambio, a Reinaldo le salió todo perfecto. Rueda sabe que su mayor enemigo no esta afuera, está dentro de la organización y el ansia de poder de algún exjugador que quiere fungir como administrador del aviso por su cercanía con el único dueño.

Tampoco parece contento el hincha de Santa Fe, que ve como se ha venido a pique el “modelo Costas”. El equipo no gustaba, pero ganaba. Hoy, ni gusta ni gana y la campaña del campeón es bien floja en números y en juego. Santa Fe ha perdido solidez defensiva, le hacen goles por arriba, le dinamitan las bandas y cuando tiene que salir a jugar, a proponer, le cuesta una enormidad conectar con Stracqualursi, el goleador al que no le llega la pelota.

Le han salido las cosas a Cárdenas, el nuevo técnico del Cali , invicto desde que llegó al mando. No es que sea la última palabra, pero al menos sus decisiones en el plan táctico son mucho más coherentes que en tiempos de Yepes. Hasta ahora, los números avalan la modificación en el banquillo verdiblanco y las posibilidades de crecimiento técnico y táctico son latentes.

Los llamados “grandes” andan en plan de chicos. Hasta ahora las finales tendrían a Jaguares, Alianza Petrolera, Pasto y Patriotas. Nadie se lo ha regalado, se lo han ganado en la cancha, porque con menos capital pero más certeza en la utilización de los recursos, están haciendo lo que otros no han podido.

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