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Columnista invitado 22 Feb 2013 - 11:00 pm

Saber y poder en el ambiente (II)

Columnista invitado

Las corporaciones ambientales regionales seguirán siendo instrumento de la politiquería local y no del interés público si la ciencia y la tecnología no recobran la importancia que tuvieron en la mayoría de esas instituciones.

Por: Columnista invitado
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Sólo el conocimiento objetivo e integral de los procesos ambientales físicos y humanos, el saber ambiental, puede ser capaz de confrontar y equilibrar el poder de las coaliciones de intereses que se conforman en las juntas directivas de las CAR y que se transmiten a las decisiones que toman sus funcionarios.

Esos equilibrios entre saber y poder no son imposibles, han existido a lo largo de la historia de algunas de las corporaciones autónomas. Son varios los ejemplos de buen manejo ambiental regional en pequeñas y grandes corporaciones cuando se ha conformado en ellas un buen cuerpo científico, profesional y técnico de funcionarios con la suficiente preparación, fortaleza y entusiasmo, con lo que pudiera llamarse mística ilustrada, la mezcla de saber y poder necesaria para comprender la estructura y el funcionamiento de los socioecosistemas y para sostener el interés público cuando se tratan de imponer intereses contrarios.

El saber ambiental proporciona poder a los funcionarios que comprenden la necesidad de proteger el medio ambiente y que dedican su vida a este propósito; el equilibrio entre el conocer, el entusiasmo y el poder es la base indispensable para que la gestión ambiental sea eficaz y eficiente. Hoy, cuando existen decenas de programas universitarios ambientales y cientos de proyectos de investigación en el tema, no sería difícil que el Gobierno y el Congreso establecieran mecanismos para generar en las corporaciones altos niveles de conocimiento científico, profesional y técnico y evitar así errores semejantes a los que nos condujeron a crisis pasadas.

La historia institucional colombiana nos da por lo menos dos buenos ejemplos de equilibrio entre saber y poder. El Banco de la República siempre ha sido capaz de mantener un excelente cuerpo de directivos y de investigadores que ha evitado que se cometan errores como los que han afectado a la economía de repúblicas vecinas; la Universidad Nacional, a través de todos estos años de guerra y de corrupción, ha conservado un nivel científico y profesional suficientemente elevado para que sus decisiones y sus procesos sean respetados y sus egresados puedan ser fundamento de la prosperidad de la Nación. Ambas son instituciones públicas autónomas y tal vez esa autonomía, unida a la prioridad que ha tenido en ellas el saber científico, profesional y técnico, ha evitado el debilitamiento sufrido por otras instituciones colombianas.

La reforma a las corporaciones regionales se presentará próximamente a consulta con las comunidades étnicas y posteriormente será considerada por el Congreso. Ojalá en ambos procesos el Ministerio acopie todo el saber necesario para que su poder de convocatoria sea eficaz.

Julio Carrizosa Umaña

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26 Jul - 11:15 pm f

Rostros

Delante de mí, la persiana; después de la persiana, fantasmas: Robert Graves, Baudelaire, Sartre, Camus, Piaf, Storni, Woolf, Cortázar, Borges, Quiroga, y más y más fantasmas que no quieren traspasar la persiana que me obstino en dejar entreabierta. Cierro la ventana y se cierra el mundo, deseo hacer memoria de los rostros de los maestros del pensamiento occidental para reconocer en ellos la alegría de las que tanto nos ufanamos. Paso la página para buscar mejores rostros, más humanos y más sosegados pero, por el contrario, me encuentro con los rostros de Beckett, Artaud, Van Gogh, García Márquez, Castaneda, Carpentier, Rulfo: fantasmas que se evaden por regiones de ilusión, protagonistas de una obra que ha escrito alguien en medio de una vasta soledad. Tal vez si buscamos rostros en el fútbol: Pelé, Maradona, Batistuta, Higuita, Mondragón, Raffo, Goycochea. Más rostros pletóricos de tristezas por sus derrotas. Rostros que aluden al fútbol siempre en falta, con ganas de reír pero con la tristeza profunda de quien nace derrotado: el fútbol es el espacio de la celebración de la desesperanza porque la derrota le gana. Un instante de felicidad mientras se hace el gol, pero un eterno nubarrón porque se acabó el partido y hay derrota. Abro la persiana y el mundo permanece cerrado, una Copa América es un evento americano, pero a Lio Messi le obligan a ser algo más que un futbolista mundial; le exigen ganar siempre porque está en deuda pero, paradójicamente, lo ha ganado todo. ¿Todo? Wilde, Unamuno, Poe, Dostoievski, Maupassant, Balzac, Calderón de la Barca, Vargas Vila, Quevedo, Dante, Moliere, Sófocles, Van Gogh, Cioran y Heidegger. El rostro de Messi, después de la derrota ante Chile, representa el gran triunfo de la caída, el triunfo de quienes caen y ya no quieren renacer. Este rostro me recordó que somos frágiles y que la cacareada felicidad depende de detalles simples (un abrazo, una conquista con los afectos). El rostro de Messi, que se ha hecho viral, es el virus de la dignidad hecha trizas por el fútbol, es deporte en el que todo está en juego: el amor, la locura y la muerte. Messi está lejos de ser un dios y, por ello, no puede ser más: un ser humano con sus debilidades, amores e, incluso, con sus mudeces y rayones “No le pidamos peras al olmo”, las peras no meten goles y los olmos son olmos. El colmo. Es falible, como todos. Lo tiene todo y hoy está vacío. Me duele el rostro de Messi.

25 Jul - 9:00 pm

Un plebiscito cordial

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