Por: Mario Fernando Prado

Sana envidia

Nuevamente los paisas nos han dado una lección, esta vez con las presentaciones de la mundialísima Madonna, la Reina del Pop. Ello le generó a la Capital de la Montaña más de 32.000 visitantes que durante día y medio gastaron en promedio 250.000 pesos cada uno, además de la generación de empleos directos e indirectos que llegaron a cerca de 2.000.

En boletas, y sólo en Medellín, se vendieron 40.000 millones en una megaproducción que tuvo una inversión de 13.500 millones y que paralizó a la ciudad entera.

Pero no sólo lo anterior: para el espíritu de los habitantes de la Ciudad de la Eterna Primavera, fustigada con sevicia por la inseguridad, los robos y los crímenes y señalada nacional e internacionalmente como una metrópoli con los más altos índices de violencia, este contrafómeque resulta refrescante y esperanzador y es una clara respuesta a los violentos y a los eternos pesimistas de que hay una sociedad pacífica, trabajadora y cosmopolita, como corresponde a la gran mayoría de su población, que lejos de amilanarse es capaz de medírsele a empresas como esta.

Medellín ha ratificado su liderazgo nacional en tanto que otras capitales se debaten entre la politiquería, la improvisación, las luchas sociales y las herencias fatales de quienes anteriormente y de manera tan alegre como irresponsable dilapidaron el fisco municipal.

Da gusto visitar a Medellín con su superaeropuerto, su metro único en Colombia, el aseo de sus vías, sus zonas verdes, sus hoteles y restaurantes, sus alrededores y ese espíritu de sus habitantes siempre ganadores, hospitalarios y solícitos, capaces como nadie de haber resurgido de entre las cenizas del holocausto del narcotráfico.

Sana envidia produce la bella Villa, hoy epicentro de los mejores comentarios de la prensa mundial, que ha logrado borrar de alguna manera la mala imagen que se exagera con el morbo del amarillismo sensacionalista al que los medios tienen condenada a la provincia reservándole a la capital todo lo bueno y lo sano que ocurre en este país.

¿Con qué otro golpe de opinión nos saldrá Medellín próximamente? Ojalá que así sea. Indudablemente seguimos recibiendo de la capital paisa ejemplares lecciones de ponerle el pecho a la brisa y no resfriarse en el intento.

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