Publicidad
Ana María Cano Posada 15 Nov 2012 - 11:00 pm

En medio

Se les agradece

Ana María Cano Posada

Reconocemos las ciudades por construcciones icónicas, por accidentes geográficos que las determinan, pero más preciso las podemos distinguir por sus personajes identificables.

Por: Ana María Cano Posada
insertar

Medellín, por ejemplo, tan dada a la producción de riqueza material y azotada por la barbarie que anuncia regresar para apoderarse de lo construido, tiene que invocar intelectuales que consagraron su vida y su pensamiento a crear rupturas con el establecimiento, a fabricar identidad y a permitir la controversia de nuevas ideas. Los dos personajes evocados murieron en el último mes y tuvieron una estatura intelectual reconocida en Colombia y en América Latina. Son Alberto Aguirre y Leonel Estrada, dos imprescindibles.

Aguirre y Estrada vivieron siempre en Medellín. El primero sufrió un exilio en España y el segundo hizo estudios de arte en Estados Unidos. Abogado y escritor, Alberto; odontólogo, creador y crítico, Leonel. Es conocida la faceta iracunda de Aguirre, su modo de esgrimir la palabra como arma letal, y no vale la pena decir su papel de tribuno, su acierto al sermonear con argumentos, a quien atravesara injusticia, imprecisión, alcaldada o sotana. Más oculto, pero si se quiere de mayor calado, fue su papel de librero, porque durante 37 años fue capaz de crear y mantener la Librería Aguirre, una bocanada de aire y letras, traducciones, librepensamiento. Y paralelo, abrió el Cine Club Medellín, una institución para apreciar lo mejor de este arte, con el análisis y contraste de Alberto Aguirre, que formó una generación de muchachos con espíritu crítico. Y fue fotógrafo, con ojo implacable descubrió la miseria e hizo al espectador avergonzarse con ella. Y juez, magistrado y litigador ad honorem al final. Y director de la Agencia France Press en Medellín, a la que llevó a trabajar a un desconocido llamado Gonzalo Arango. Y editor, que señaló a García Márquez cuando todavía no resplandecía. Y fue paciente testigo de ese oprobio de la inundación del viejo Peñol en Antioquia, que Medellín vivió de espaldas porque su diario El Colombiano se regodeó en boletines de prensa de Empresas Públicas, artífice de la inundación de la hidroeléctrica El Peñol-Guatapé. Aguirre fotografió, acompañó al cura, al alcalde y a los campesinos a los que les compraron la tierra por un puñado, apuntalando una dignidad y un estoicismo que se habrían desmoronado sin una conciencia ética detrás. En esta Medellín encerrada, donde es común hacer desistir todo espíritu aguerrido, Alberto fue inspiración para muchos. Y lo seguirá siendo, aunque no esté, porque abrió caminos con su libertad.

Leonel Estrada vino de Manizales e hizo de la ortodoncia un pretexto para ejercer su vocación de pintor y dibujante, que adiestró en Estados Unidos. Estrada creó las Bienales patrocinadas por Coltejer, con las que abrió una tronera de arte moderno en lo que sólo era costumbrismo. Ayudó a la Universidad de Antioquia a formar su Facultad de Artes; ejerció la crítica de arte, ave rara en este país; apoyó al Museo de Arte Moderno y al de Antioquia, y mantuvo un flujo de información sobre arte en América Latina. Hizo un libro llamado Logografismos, por su múltiple talento creativo. En sus hijos abonó la sensibilidad y acompañó a una escritora, su compañera, María Elena Uribe de Estrada. Un hombre al que su estrecha relación con la alta sociedad medellinense no impidió mantener la mente abierta.

Aguirre y Estrada dieron su vida por lo que creían y sentían. Esto se les agradece.

 

  • Ana María Cano Posada | Elespectador.com

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 3
  • Enviar
  • Imprimir
3
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

Isidoro Bacharach

Vie, 11/16/2012 - 21:26
Que bien Ana Maria nos hace a los colombianos este reconocimiento suyo a dos personas que llenaron su vida de sentido y trascendencia,de independencia y grandeza,alejados del servilismo ,de la mentira y las pequeñeces tan caracteristicas de quienes habitan esta parroquia.Que bueno saber que somos mucho mas que peleadores de esquina,esquisofrenicos del poder perdido.Colombianos como Alberto Aguirre yLeonel Estrada nos reconcilian con la vida .Gracias Ana Maria por su columna.
Opinión por:

ferchogomez7

Vie, 11/16/2012 - 13:24
Solamente cuando las/los ciudadanos de este pais decidamos Leer,Pensar,Aprender,Estudiar nuestra Historia y/o Constitucion,entenderemos el xq? causas y concecuencias de los eventos historicos y personajes q' afectan la vida Nal. aprenderemos q' es? como se Construye y Participa de una verdadera DEMOCRACIA.
Opinión por:

Boyancio

Vie, 11/16/2012 - 04:03
Mientras tanto, en Campo Valdez, en el Manrique Oriental, una mujer pare a un hijo sin saber dónde carajos esta su padre.Quizá, sea el capataz que la preñó, y toda la desgracia: por saber manejar la máquina plana, la que tanta gloria y billete le ha dado a la alta alcurnia de Medallo sus políticos matones.
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio