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Mario Fernando Prado 31 Ene 2013 - 11:00 pm

Sirirí

Secuestro frustrado

Mario Fernando Prado

Para que se den cuenta de que las Farc no les están apostando sólo a los infames secuestros de policías y soldados, lean lo que sucedió el pasado viernes a escasos 15 minutos de Pradera, Valle:

Por: Mario Fernando Prado
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Un exgobernador del departamento, hoy dedicado a trabajar en una empresa promotora del cultivo de frutas como fuente de empleo y apertura de nuevas oportunidades para el agro, acompañado de uno de los empresarios azucareros más importantes de Colombia, visitaban un cultivo de 20 hectáreas de piña en una finca de propiedad de un ingenio ubicado en ese sector.

Tras recorrer la siembra e informarse de la correcta evolución de esta nueva apuesta agrícola que generará nuevos horizontes para el campo nacional, se despidieron del personal que allí labora y emprendieron su regreso a la ciudad de Cali. No habían transcurrido más de tres minutos cuando recibieron una llamada de la misma finca en la que les informaron que la guerrilla acababa de secuestrar a uno de los agrónomos allí presentes y que habían emprendido la huida hacia la loma. El exgobernador contactó al Ejército y tras una operación relámpago se cercó a los bandidos, quienes liberaron al profesional horas más tarde.

Aquí hay dos cosas graves: una, que en el volco en el que “tiraron” al profesional iban dos patrulleros de quienes los secuestradores dijeron que los iban a matar y de los que hoy nada se sabe; y la otra, que se trató de un operativo demasiado sofisticado para llevarse solamente a un joven empleado del ingenio dueño de la piña.

En efecto, los narcoguerrilleros llegaron en cuatro camionetas 4x4 y cuatro motos de alto cilindraje. Se calcula que en cada vehículo iban cuatro guerrillos, o sea 16 secuestradores, y en cada moto dos criminales, para un total entre unos y otros de 24 militantes del pavoroso grupo guerrillero. Ah, y además portaban en su mayoría armas de largo alcance.

¿Qué habría pasado si se hubieran encontrado con el exgobernador y el empresario, quienes, dicho sea de paso, no llevaban sino tres escoltas? Pues que la superioridad numérica de las Farc habría permitido el secuestro de estos dos peces gordos, no habría existido la línea directa con el Ejército para repeler el ataque y hoy estaríamos frente a uno de los plagios más significativos de los últimos años en este país.

Menos mal se salvaron por un pelo, devolvieron al agrónomo, abandonaron las camionetas. Pero se llevaron a los agentes del orden.

Lo anterior para que estemos sobre aviso en torno a las acciones delictivas de las Farc que se están reservando el derecho de “capturar” a quienes les venga en gana y a considerar a sus plagiados como “prisioneros de guerra”.

Siguen siendo el Cauca y el sur del Valle los epicentros de los ataques de estos forajidos con los que estamos negociando una paz tan esquiva como necesaria, pero ¿a costa de qué?

Hay tensión en esta región de nuestra geografía y de nuevo una sensación de inseguridad ha invadido a los agricultores y ganaderos de por acá. ¿Para dónde diablos es que vamos?

  • Mario Fernando Prado | Elespectador.com

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