Por: Marcos Peckel

Seis días en 1967

En la madrugada del 5 de Junio de 1967 los  cazas Mirage de la Fuerza Aérea Israelí levantaban vuelo. Dos horas después,  las aviaciones de Egipto y Siria pulverizadas en tierra,  la guerra de los seis días había acabado.  Faltarían cinco días para sellar el resultado:  Israel ocuparía la península del Sinaí, las alturas del Golán, Gaza, Cisjordania y Jerusalem oriental.  El mundo árabe era humillado por  un ejército que luchaba por preservar la independencia del Estado Judío dos décadas después del Holocausto, la geopolítica del Medio Oriente cambiaría para siempre.   

50 años han pasado de aquel ataque preventivo lanzado por un Israel que enfrentaba un  peligro  existencial,  ante las recurrentes amenazas del presidente egipcio Abdel Nasser, la expulsión de las tropas de la ONU del Sinaí, el avance de los tanques egipcios hacía la frontera con Israel, la subordinación  de los ejércitos de Siria y Jordania  al mando unificado  egipcio y la microscópica geografía que ponía en alto riesgo a Israel de ser  partido en varias   zonas en caso de ser atacado por sorpresa.     

50 años de la cumbre de la Liga  Árabe en Jartum  convocada tras la derrota  en la que se adoptaron los tres Noes:  No a la negociación con Israel, No al reconocimiento, No a la paz.   Pasarían 35 años para que la misma  Liga, que en 1978 expulsó a Egipto por firmar la paz con Israel  y  recibir de vuelta el Sinaí,   adoptara en Beirut su plan de paz en que los  Noes se volvían Síes.  35 años demasiado tarde.   

50 años del nacimiento del terrorismo palestino  institucionalizado en la carta fundacional de la OLP. “…Solo Operaciones de comando liberarán a Palestina…”.  Operaciones como el asesinato de los deportistas israelíes en Múnich, centenares de  atentados  contra civiles en Israel,  buses incinerados, secuestro de aviones  y otras “nobles contribuciones” a la lucha del pueblo palestino.

50 años de la resolución 242  del Consejo de Seguridad que establece de manera diáfana las pautas para una solución al conflicto entre Israel y los árabes. Israel deben devolver “tierras ocupadas en el reciente conflicto”, no de manera incondicional, sino   “a cambio de paz y fronteras seguras y reconocidas”. La palabra “Palestina” no  aparece en la resolución. 

50 años de oportunidades perdidas.  Al terrorismo de la OLP le siguió el  del islamista  Hamas que con sus adolecentes suicidas dio al traste con los acuerdos de Oslo, tras la negativa de Arafat de aceptar la solución de dos estados en la cumbre de Camp David  en 2000.  Antes de  1967 se pudo crear el Estado palestino en Cisjordania y Gaza con Jerusalem oriental como capital. ¿Por qué únicamente cuando Israel ocupó esos territorios la idea tomó vuelo?

¿Qué habría sido de la historia sin los tres Noes de la Liga Árabe, sin el desbordado terrorismo palestino, sin las oportunidades perdidas?  De pronto Israel y Palestina como buenos vecinos construyendo juntos el futuro. 

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