Por: Iván Mejía Álvarez

Selección paralela

Esta semana jugaron Argentina y Brasil un partido amistoso, al que denominaron “Superclásico de las Américas”. Los dos equipos actuaron con jugadores del torneo local, nóminas paralelas, lo que dio a Menezes y a Sabella la oportunidad de probar nuevos jugadores.

Las selecciones suramericanas en un 95% están integradas por jugadores que actúan en Europa y este experimento sirve para que los técnicos busquen nuevas alternativas, recolecten información y vayan viendo reemplazos en caso de lesiones, suspensiones y demás contingencias.

En el caso de Colombia, el técnico Pékerman dejó entrever en una charla con reconocidos directores de medios periodísticos la necesidad de frenar el flujo de futbolistas jóvenes al extranjero. Suena utópica la posición del adiestrador porque el mercado se mueve así, contratando nuevos talentos, los jugadores lo necesitan, pues un trabajo en Europa es la salvación del patrimonio familiar y los clubes requieren esos euros para cuadrar caja. Todos ganan, los atletas, los equipos y, por supuesto, la comitiva de ‘cometeros’ que se llevan una mordida en cada transferencia, incluyendo directivos coimeros y los chupasangres empresarios a quienes no les importa sino facturar. Pero así se mueve el negocio y Pékerman no puede cambiar ese derrotero.

En cambio, aprovechando una generación interesante que no tiene cabida en la selección de mayores, el técnico y la Federación deberían pensar en una “selección paralela”. Son jóvenes que vienen mostrando muy buenos modales en el torneo local, jugadores a los que el argentino podría ir induciendo en su estilo, su metodología, su vivencia de lo que debe ser la selección y así, cuando los necesite, lleguen con un bagaje amplio de conocimientos.

Miren, por ejemplo, esta lista personal, aunque usted seguramente podría tener otros nombres: Cuadrado (Pasto), Arboleda (Itagüí), Cuéllar (Cali), Montaño (Pasto), Yulián Mejía (Envigado), Roa (Santa Fe), Vásquez (Itagüí), Alzate (Itagüí), Vladimir Hernández (Júnior), Avilés Hurtado (Nacional), Leudo (Equidad), Vásquez (Millonarios), Perea (Cali), Zapata (Medellín), Murillo (Nacional), Pajoy (Nacional).

Por supuesto, se quedarán nombres, sobrarán algunos, pero lo claro es que hay una generación joven que viene pidiendo pista y armar ese grupo paralelo serviría para irlos adoctrinando y metiendo en el molde. En la selección hay puestos que requieren urgentemente soluciones, como los centrales y la punta izquierda. Ir preparando los relevos es más que una apuesta al futuro, una obligación perentoria.

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