Por: Juan Pablo Ruiz Soto

¿Cómo sembrar el petróleo y las rentas mineras?

El pasado 4 de diciembre, la revista Semana y la Universidad Sergio Arboleda realizaron el foro “¿Hacia dónde va la economía en 2013?”.

 En él participaron diversos representantes del sector público, del sector privado y de centros de investigación en temas económicos. El ministro de Hacienda y el director de Fedesarrollo coincidieron en que la economía colombiana en 2013 dependerá de los precios internacionales del petróleo y del carbón. Según esto, el desempeño de nuestra economía es función de la monetización de los recursos naturales no renovables y de las rentas mineras. A las llamadas regalías asociadas al agotamiento de nuestra riqueza natural, a ese afortunado evento geológico que significa la presencia de riquezas minerales en nuestro territorio y que constituye nuestra caja de ahorros natural o patrimonio natural y que hoy le corresponde al Gobierno Nacional administrar para asegurar un mejor presente y especialmente un mejor futuro.

El Gobierno debe ser responsable con el largo plazo, que va más allá de 2014 y del agotamiento de nuestros recursos mineros. Según lo presentado en el foro de Semana, los actuales indicadores de la economía colombiana, que en su mayoría son buenos, están determinados por las rentas mineras y no son el resultado del desarrollo empresarial sostenible, de la industria manufacturera u otros sectores productivos, que por el contrario presentan indicadores preocupantes.

El punto crítico no es el desempeño de la economía en los próximos cuatro años; es si las rentas mineras se están o no utilizando para que el país se enrute en la vía del desarrollo sostenible, que exige no solo el desarrollo de una adecuada infraestructura, sino la formación y consolidación de capital social con capacidad de innovación y gestión empresarial.

El punto no es, pues, aumentar las extracciones mineras y para ello agilizar o minimizar los trámites de licenciamiento ambiental. De momento el punto crítico, como lo señalaron algunos panelistas, está en desarrollar la capacidad de gestión gubernamental, para la ejecución de los recursos públicos. Los recursos públicos están acumulados sin ejecución. La estrategia no debe ser acelerar la extracción de minerales, sino que debe consistir en desarrollar la gestión pública, tanto a nivel central como regional y local para maximizar el beneficio del uso de las rentas mineras. Esto requiere, entre otras cosas, mejorar la institucionalidad ambiental para asegurar que con el licenciamiento ambiental estemos minimizando los costos ambientales y sociales asociados a la actividad minera. Todo país tiene un límite para el gasto público dada la institucionalidad existente. Si se gasta más, la mayoría se pierde porque alimenta la corrupción e incluso contribuye a debilitar las instituciones.

El nivel actual de actividad minera es suficiente y no es conveniente que esta actividad se expanda en el corto plazo. Con el nivel actual de rentas mineras debemos ser capaces de asegurar la formación de capital humano y acompañar el desarrollo de diversos sectores productivos.

Mi propuesta es una moratoria a la expansión minera hasta tener la capacidad gubernamental de minimizar su impacto ambiental y maximizar el beneficio de sus rentas con mayor eficiencia en la inversión pública. Lo malo no es la minería, sino que agotemos nuestros recursos naturales no renovables y que no seamos capaces de sembrar las rentas del petróleo y la minería para entrar en la senda del desarrollo sostenible.

 

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