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Eduardo Barajas Sandoval 9 Sep 2013 - 11:00 pm

La semilla del pecado

Eduardo Barajas Sandoval

Destruir las propias semillas es una forma de suicidarse. Obligar a un agricultor a despreciar la mejor parte de su propia cosecha es un contrasentido. Despojarlo de ella, para que no pueda aliarse con la tierra y propiciar su reproducción, es una afrenta.

Por: Eduardo Barajas Sandoval
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Hacer todo eso por la fuerza, así sea a nombre de la ciencia, sin respetar tradiciones antiguas y arraigadas y sin haber culminado un proceso educativo que permita a cada quien escoger lo que desee, es un recorte indebido a las libertades más elementales.  

No tiene nada de malo, por sí solo, como avance de la ciencia, que alguien se dedique a experimentar con especies vegetales en busca de hacerlas más resistentes, más alimenticias, más fácilmente adaptables, más productivas o más fáciles de cultivar. El problema es que la tarea se haga en desarrollo de un juego agresivo y peligroso, con posibilidades de abuso y de accidentes irreparables. Porque la evolución milenaria y la adaptación de las especies a la tierra y a los más variados climas y entornos, para consolidar en uno u otro paraje lo que justamente se ha dado en llamar especies nativas, tiene profundo sentido en la lógica sabia del orden natural. Y ya hemos sufrido el impacto negativo de la violencia contra natura que significa la introducción de especies modificadas, arbitrariamente introducidas en entornos que se desorganizan y colapsan por los desequilibrios que pueden traer para los ecosistemas y la tragedia que implican para la biodiversidad de la que tanto nos preciamos, y que tanto nos envidian.

Pero hay algo más grave todavía y es que los empresarios de la innovación acompañan su trabajo de elaborados argumentos para justificar sus aventuras, y también su negocio, porque es allí donde desemboca cada nuevo descubrimiento, cuya protección se logra a través de su propiedad intelectual, que muchos legisladores y gobernantes corren a proveer, de manera que terminan por fortalecer los monopolios en la producción de alimentos, a costa de las libertades de los agricultores en cuanto a la escogencia de las semillas que quieran utilizar para reproducir sus cultivos.

Al ritmo de esas alianzas México pasó de ser la primera fuente mundial de producción de maíz a importar el grano de los Estados Unidos. También pasó a someterse al dominio de la tecnología de reproducción del producto y a los vaivenes de controversias ajenas entre los que prefieren seguir en el cultivo para producir alimento y los que desean dedicarse a la obtención de biocombustible.  Si se da una vuelta al mundo será fácil encontrar que el fenómeno se repite en muchos lugares y respecto de diferentes productos, de manera que se presenta un preocupante panorama de países que han pasado de ser exportadores a importadores de alimentos, además de convertirse en dependientes de semillas foráneas, lo mismo que de insumos agrícolas que las acompañan. Para no hablar de la pérdida que significa para la humanidad la desaparición de miles de especies nativas, en una y otra parte, además de la desazón de los campesinos a quienes se agrede en el fondo de sus creencias y de sus tradiciones, sin darles espacio para que ejerzan la libertad elemental de cultivar lo que quieran.

El argumento de la libre competencia, que tantas ventajas puede traer en sus expresiones más transparentes, cuando se presenta entre iguales, ha sido el vehículo principal para que se configure el perverso cuadro anterior. Solo que casi nadie repara en el hecho de que las bondades de dicho principio quedan desvirtuadas cuando se trata de aplicarlo entre partes tremendamente desiguales.  Es entonces cuando en el escenario de la producción agrícola mundial se hace cada vez más preocupante la acción de quienes en países periféricos, y a pesar de sus obligaciones como defensores del interés público, toman como propias causas ajenas y de pronto a nombre del progreso, pero sin miramiento por su herencia, su independencia y sus tradiciones propias, se suman al esfuerzo por erradicar las semillas nativas y conducir al uso exclusivo de las diseñadas en otros contextos, con la pretensión abierta de monopolizar las claves de la producción de ciertos alimentos.

Al interior de cada uno de los países hasta el momento perdedores en esta carrera se evidencia un desencuentro entre unos funcionarios, en el mejor de los casos estudiosos y bien intencionados, de pronto más conocedores de realidades ajenas que de la propia, que jamás han sentido el placer de sembrar “al voleo”, en el acto más sublime de contacto con la tierra, y unos campesinos doctos en las artes de hacer que los cultivos se reproduzcan, pero indefensos en el contexto internacional por culpa de quienes obran a nombre de su nación. El reto para los primeros no puede ser el de contribuir a la eliminación a ultranza de la agricultura tradicional y la destrucción brutal de las tradiciones de los campesinos, sino el de ayudarlos a convertirse en ciudadanos de primera, capaces de afrontar, asociados si fuese necesario, una competencia que por ahora es desleal.

Es creciente la lista de países, y de organizaciones civiles, que se oponen al avance arrollador de las semillas impuestas, que conlleva la eliminación de las autóctonas, con la perspectiva de que, en el futuro, se pierda la riqueza de la variedad regional y local para pasar a unos pocos tipos de frutos, por lo general estériles, o protegidos por reglas estrictas que favorecen a unos pocos centros de poder mundial. Y esto ha sido posible porque hay gobiernos que no comprenden esa dimensión biológica, cultural, histórica y estratégica del arte de gobernar. 

Qué tendrían que decir sobre todo esto los que se han rasgado las vestiduras ante supuestas derrotas del país en los escenarios internacionales? O los que no han sido siquiera capaces de explicar qué pasó en ciertos casos? Hasta el momento andan mudos, tal vez porque no se han dado cuenta, como de costumbre, de la forma cómo en lo más íntimo y profundo del territorio nacional, esto es en nuestras veredas, se va desvaneciendo nuestra soberanía.

El espectáculo de un documental que muestra el entierro de semillas de arroz en un botadero del Huila evoca de alguna manera, al menos en personas sensibles, el de los trenes que desocupaban sus vagones a la entrada de campos de exterminio. Al verlo se puede pensar que, con la misma lógica, de pronto alguien la podría emprender contra las razas de ganado criollo, con el argumento de que son de calidad muy inferior a las que se van produciendo en países adelantados, y terminara obligando a los campesinos colombianos a sacrificar sus ejemplares y no usar jamás sus simientes, para que semejantes especies no se reproduzcan, obligándolos por la fuerza a cambiarlas por unas que provengan de los depósitos de semen diseñado por empresas foráneas, agenciadas aquí por socios incondicionales. La producción de miel transgénica es ya un adelanto. Y, por decir algo, podríamos llegar a ver en nuestros campos, o mejor en establos, cerdos de diseño sin patas, porque no necesitan caminar sino producir carne, o vacas de quién sabe qué apariencia, que den mucha leche. Y como esas carreras son difíciles de parar, hasta podríamos temer que alguien se proponga intervenir en el proceso maravilloso de nuestro propio mestizaje, que lleva quinientos años victorioso.

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pensador

Mar, 09/17/2013 - 13:22
con el tlc , hoy es criminal sembrar maíz, algodón arroz o cebada y da mas cárcel que sembrar amapola y hoja de coca
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mayoriaspensantes

Mar, 09/10/2013 - 20:57
Una pregunta. ?Qué está haciendo el gobierno por las semillas nativas? Se pueden cultivar?, necesitan patente?
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preocupadoporcolombia

Mar, 09/10/2013 - 16:47
Los campesinos colombianos tienen en sus manos el futuro del agro...deben unirse en una mesa nacional que exija derogación de los TLC, asistencia técnica gratuita, creditos blandos, sistemas de riego, fertilizantes y combustiblers baratos...tienen en sus manos la oportunidad historica de desbaratar este sistema montado desde Gaviria y que los ha arruinado...no se dejen comprar con miserables limosnas cuando pueden cambiar todo el sistema para bien de todos los colombianos...en menos de un mes tumbaron la 970 del ICA, en otro mes tumban todos los TLCs
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juguimoto

Mar, 09/10/2013 - 16:18
Buena y muy lúcida apreciación.
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Musengue

Mar, 09/10/2013 - 15:14
Eso no está muy lejos, los gringos sin TLC han sembrado en el Cauca una maracachafa mejorada y repotenciada que la Santa Marta Golden quedó para las primeras comuniones....Y que no quepa duda, después que todos los cultivos sean foráneos, inseminarán a nuestras campesinas para que los monitos se vean bien en el sembrado gringo. TLC= Tantas Las Cagadas.
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ñarria

Mar, 09/10/2013 - 11:31
!....EL DESGOBIERNO DE MI LOCOMBIA QUERIDA , EL PODER CORRUPTO DEL DINERO NOS HACE CIEGOS A TANTA BARBARIE Y EN FUTURO MUY CERCANO APARECERA EL TRAFICO DE SEMILLAS COLOMBIANAS . YA VEO COMO APRESARAN A LOS CULTIVADORES , A LOS TRAFICANTES Y A LOS CONSUMIDORES DE ESTAS SEMILLAS JA..JA..JA..SIQUIERA SE MURIERON MIS ABUELOS
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Nauncicap

Mar, 09/10/2013 - 11:03
Los crímenes del mercado global. Nada tiene valor en este modelo económico, el lucro. Eso no cambiara, los dueños del mercado lo saben, pero no les importa ¿que les puede importar?
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locierto.

Mar, 09/10/2013 - 10:45
Y todo eso nos lo venden nuestro gobiernos, COMO ABRIRNOS AL MOMERCIO MUNDIAL Y LIBRE COMPETENCIA,,,, O NO ? si no lo hacemos dicen"nunca saldremos de nuetro atraso y cada vez estamos más atrasados,,,
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Amonoi

Mar, 09/10/2013 - 10:23
En la época del gobierno del Goni Sanchez de Lozada en Bolivia, el estado "decretó" como delito recoger agua lluvia, y esto lo hizo solamente para que las multinacionales de aguas pudieran vender el líquido a precio de oro a una "clientela" cautiva. El neoliberalismo, o como se le quiera llamar es el gobierno de la irracionalidad, bajo este esquema se "eleva a los altares" a la codicia, se le endiosa hasta lo más aberrante que se pueda concebir, con la argumentación más endeble. Cuando abrimos los ojos y nos damos cuenta que este tipo de política ha subido al trono elegida por los mismos "depredados", y que es defendida a capa, espada y pistoletazo por los mismos, es hora de comenzar a dudar de la racionalidad humana.
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luispuyana

Mar, 09/10/2013 - 09:48
La manipulacíón genética lo hizo Hitler, y lo hizo Bush y lo está haciendo obama, y lo repiten con mucha seguridad los uribes y los santos, no obstante estos lacayos fueron doblegados al enterrar esa criminal resolución 970 del ICA, institución que hoy esta al servicio de la agroindustria norteamericana. Todo ello ha sido posible por una oposción edificante de millares campesinos que irrumpen a la historia nacional como la clase social más importante de la sociedad, la que se ha ganado el respeto de los habitantes citadinos, de trabajadores, estudiantes y profesores. LOS CAMPESINOS INGRESAN A LA HISTORIA NACIONAL COMO LA ÚNICA FUERZA DEMOCRÁTICA QUE DE SEGUIR UNIDA PODRÁ ENTERRAR ESTE CRIMINAL MODELO NEOLIBERAL DE LOS URIBES Y LOS SANTOS.
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recapitulando

Mar, 09/10/2013 - 09:44
Es aberrante el nivel de ignorancia sin limite de la mayoria de "profesionales (lease graduados de pregrado de cualquier universidad en Colombia) jovenes de Colombia). Ni siquiera conocen su propio pais, mentes alienadas con el dinero y las marcas de moda. Beber licor es la consigna de los estudios superiores. Niguna universidad es la excepcion. No saben escribir, su nivel de comprension al leer es cada dia mas bajo. Esos mismos jovenes hacen sus posgrados repitiendo como loros y obtienen titulos. Si tienen buenas conexiones de la corruptela que manda en nuestro medio, seran nombrando gerentes en empresas importantes, ministros, buenas posiciones directivas. La etica y la moral, el amor por su pais, la conciencia del ser humano como tal, la injusticia PARA NADA ha estado en su lista de
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recapitulando

Mar, 09/10/2013 - 09:49
conocimiento, llamemoslo asi. Por que en verdad personajes que piensen en grande para Colombia en un desarrollo viable NO EXISTEN, o tienen tan poco poder que su voz jamas es tenida en cuenta. Somos el producto de un pais supra corrompido, mentes obtusas y solo se valora el dinero y salir en fotos sociales como le maximo del ser humano en este paisito gobernado como una finca. Esas personas que no tienen en sus genes ni en el cerebro escrupulos ni valores; son los que firman tratados para aniquilar nuestros campos, nuestra comida, nuestros recursos, nuestra soberania y destruir la vida sencilla y dura de nuestros campesinos. grupo que se autodenominan del "pueblo" comercian armas, narcoticos y muerte. Me pregunto si eso "somos" que pedazo de tierra contaminada nos quedara y nuestra salud?
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luispuyana

Mar, 09/10/2013 - 09:38
En Colombia es cada vez menos factible que nos pase lo mismo de Egipto con su 'primavera' que a falta de una oposición edificante con programa de que sus recursos sean para el bienestar del desarrollo de la economía, los nuevos militares golpistas resulten los mismos que mantienen el atraso. AQUI LOS CAMPESINOS RECLAMAN A MÁS DEL RESPETO DE SUS SEMILLAS ANCESTRALES, TAMBIÉN RENOEGOCIAR ESOS 14 TLC. Luego cualquier partido o grupo político, incluso aspirante al congreso y demás corporaciones públicas que NO tengan dentro de su ideario o programa el de renegociar los tratados comerciales, estará al lado de los grupos reaccionarios fieles al neoliberalismo. Tal como le sucedió a los terroristas farc, que en el Primer Acuerdo Agrario agacharon la cabeza y NO se opusieron a esos 14 TLC.
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lagolaguito

Mar, 09/10/2013 - 09:32
Muy buena columna! El problema se presenta fundamentalmente porque tenemos un grupo de burócratas y politicos (En colombia, político es sinónimo de corrupto) que aceptan gruesas sumas de dinero para aprobar leyes y reglamentos que favorecen a grandes empresas de biotecnología e insumos agricolas. Las consecuencias de estas leyes son impredecibles, y como el autor lo sugiere, podrían llegar hasta el control de nuestros propios genes.
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luispuyana

Mar, 09/10/2013 - 09:01
EDUARDO BARAJAS SANDOVAL, ME QUITO EL SOMBRERO, HOY SU COLUMNA MÁS QUE EXCELENTE, parafraseando al Papa Francisco, le perdono todo lo malo de algunos de sus pasados escritos.
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despierta

Mar, 09/10/2013 - 08:24
La colonización y conquista por los españoles cerceno y destruyo la cultura, los símbolos , las creencias, los dioses y en fin tanto para traernos sus dioses, costumbres y todo lo que sabemos desviando el destino real de nuestra nación . Esta nueva colonización y conquista emprendida a través de los tratados de libre comercio esta haciendo lo mismo con la anuencia de nuestros dirigentes ¿ Lo permitiremos. Yo siento que se están robando a Colombia con la anuencia de nuestra dirigencia hoy es el absurdo de las semillas e iran apareciendo otros hasta que desmantelen a Colombia y quedemos como una cascaron vacio por que todo o se lo han llevado o a pesar de ser lo nuestro o esta prohibido.No queremos mas espejitos por nuestros tesoros e identidad.
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preocupadoporcolombia

Mar, 09/10/2013 - 07:52
ni "a nombre del progreso" ni "bien intencionados" funcionarios...son un monton de delincuentes que reciben coimas de las empresas para que les pasen normas coma la resolucion 970 del ICA que prohibia al campesino guardar sus semillas...la coima es en dinero efectivo en cuentas en Suiza o mediante el pago tapado a traves de una asesoria o cargo en la empresa una vez se sale del gobierno...ya veremos al director del ICA del 2010 (que aprobo la 970) trabajando para la Monsanto
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suesse

Mar, 09/10/2013 - 04:02
Usted bien lo ha dicho: el fin, parece, es lograr lo que ni el mismo Hitler pudiera haber imaginado, el dominio completo de la producción de razas de toda especie en este mundo. Solo que con fines "comerciales", de ganancias, de rentabilidad, aunque con un evidente control por parte de ingenieros, químicos, y un par de accionistas, sobre el destino del mundo completo. Si eso no es claro para muchos, leyendo su columna, lo será. Ojalá se le lea con atención.
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