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Luis I. Sandoval M 10 Feb 2012 - 3:15 pm

Ser joven hoy

Luis I. Sandoval M

El primero de febrero por la tarde, en un auditorio atiborrado de jóvenes estudiantes y de docentes en la Universidad de Los Andes escuché decir a Boaventura de Sousa Santos, el prestigioso sociólogo portugués, que la realidad no se reduce a lo que existe, que la utopía también forma parte de la realidad.

Por: Luis I. Sandoval M
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Formidable premisa para combatir los rampantes pragmatismos en boga que consideran inútil la teoría e innecesaria por lo mismo la deliberación. Publicó El Espectador un breve texto mío el 10 de enero “La Política: Déficits inocultables” en el que afirmé:

“La política solo puede mejorar, es mi convicción, si la reflexión sobre ella parte de un referente utópico: solo así se puede diseñar el camino para transitar de una situación inaceptable e indeseable a una situación distinta, mejor y deseable. Solo la utopía genera tensión creativa y acción transformadora. Los pragmatismos solo producen condescendencia cómplice con realidades inicuas”. 

Hace unos años (1997) decía el sociólogo Jesús Ibáñez: “Lo real solo se puede construir desde lo imaginario. Solo desde la utopía – sueño de carne, ética ideológica – se puede mover la realidad. Para mover la realidad hay que situarse más allá de la realidad, la utopía es el punto de apoyo arquimédico”. Efectivamente Arquímedes pedía, 300 años antes de Cristo, un punto de apoyo para mover el mundo. (Patacrítica, Revista de Cultura Política, N° 1, Sept-2011, pág. 8).

Lo que muchos jóvenes quieren y proponen hoy mediante una práctica de democracia radical son transformaciones profundas en la vida, la sociedad y el Estado colombianos. Ello implica la movilización de los abajo para poner la agenda, para hacer valer los intereses de las mayorías y para conquistar objetivos de beneficio general.

Hace unos  meses tuvimos una prueba de que lo razonable, como en el mayo francés del 68, como los indignados en Madrid o Nueva York, es pedir lo imposible. Los estudiantes colombianos movilizados, unidos, politizados allende los partidos, lograron derrotar una falsa reforma y abrir el camino de una verdadera reforma de la educación superior. Una perspectiva de cambio real en educación por una vía democrática, plebeya, multitudinaria, está abierta en Colombia.

Aquí puede observarse: el camino de renovación de la política de izquierda es sin duda la apertura inteligente y no instrumental a los movimientos sociales como viene ocurriendo en otros países de América Latina. En ellos está el magma popular, como decía Orlando Fals, del cual surge el continente de los partidos e instituciones políticas. 

El éxito del movimiento estudiantil es un referente importante. Lo propio es preciso procurar que ocurra en la lucha por la tierra, en la reparación de las víctimas y en la lucha por la paz. Necesitamos poderosos movimientos sociales con clarividencia política, con autonomía en su conducción y con fortaleza en la movilización que sean capaces de derrotar el gatopardismo tradicional de las élites colombianas (que todo cambie para que todo siga igual) e imponer cambios verdaderamente democráticos en estos temas y campos.

Es necesario radicalizar las luchas democráticas sin degenerar en la violencia y es necesario que el país aprenda a asimilar las luchas democráticas sin responderles con la represión y el exterminio. Este nuevo sentido despunta cuando los jóvenes estudiantes abrazan a los policías, es preciso que policías y soldados aprendan a abrazar a los estudiantes. Ese será un país distinto. 

Ello requiere el referente inspirador y articulador del proyecto político alternativo que piensa, y propone, y vive radicalmente la democracia. Ese proyecto es el que no puede existir sin los jóvenes porque ser radical, ser alternativo y ser joven es una misma cosa.

lucho_sando@yahoo.es

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Arturo Neira Gómez

Dom, 02/19/2012 - 20:03
Uno de sus mejor escritos. Que bien traernos las palabras del sociólogo Jesús Ibánez sobre Arquímedes: "...Para mover la realidad hay que situarse más allá de la realidad, la utopía es el punto de apoyo arquimédico" ¿Me permite decir algo mínimo, dirigido a los pesimistas? Para lograr una sociedad digna y equitativa, ese proyectado punto de apoyo no aparece de la noche a la mañana sino de a pocos; y proviene, se nutre y se construye en el humanismo.
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SádicoMedina

Sab, 02/11/2012 - 09:54
Pienso yo que también es importante ver el creciente pesimismo en los jóvenes. Incluso he escuchado decir a alumnos preuniversitarios que no estudiarán sociología más por tener que ayudar a un montón de gente que no lo merece y tener que colaborar, en cierta forma, con el Gobierno, que por un disgusto verdadero por la carrera en sí. Además ha ido creciendo también una creencia en el individualismo e incluso en la anarquía como único medio para que todos sean felices. Personalmente, creo que una democracia -digámoslo así- griega con tonos actuales es lo que mejor puede venirle al país, y al mundo. He escuchado decir que es indignante que el centro de la cultura occidental esté en bancarrota. Cada vez hay un clima más propicio para el pesimismo y el existencialismo "de la crisis"
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Indoamericano

Vie, 02/10/2012 - 16:38
Me entra la duda harta sobre si efectivamente todos los que mandan son de arriba y todos los que no son de abajo; nada mas peligroso que uno de esos o esas "emergente" ya sea en el trabajo, estudio, barrio, etc; son lambones a morir, pero ademas alcahuetes con sus lideres o amigos, ventajosos para quedar bien y por supuesto con un precio irrisorio por tales atributos. Así es jodido que la juventud tenga realmente tipos ideales para imitar, salvo estos que todos conocemos.
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paisacoraje

Vie, 02/10/2012 - 16:10
Una magnífica columna. Nuestra juventud debe tomar conciencia de que su decidida participación en el devenir del país será determinante para que sus hijos puedan crecer en una sociedad justa e incluyente.
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