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Diego Aristizábal 11 Ago 2013 - 10:00 pm

Desde el cuarto

Sexo y pudor

Diego Aristizábal

En un ensayo de Antonio Panesso Robledo titulado: “Pornografía: un lío insoluble”, se habla de un juicio célebre sobre “libros malos” en los Estados Unidos que implicaba obras de muy distinto índole, desde “Lady Chatterley” hasta “Candy”.

Por: Diego Aristizábal

Un honrado ciudadano de una población de Ohio, que formaba parte del tribunal popular, declaró rotundamente: “Cualquier cosa que a mí me excita es pornografía, y se acabó el cuento”.

Por supuesto esta situación dejaba un margen bastante relativo para juzgar correctamente lo que podía o no ser esta palabra que a lo largo de la historia ha tenido tantas connotaciones. La pornografía en sus orígenes griegos designaba a la prostituta, hoy, la pornografía ha llegado a ser, inevitablemente, sinónimo de suciedad y por eso es frecuente que en distintos medios se empleen sin control las palabras sucio, pornográfico, sexual, impuro. Recordemos nada más la forma como el Procurador emplea la vaselina para meterle cizaña a su lenguaje.

Podría quedarme un par de párrafos más tratando de distinguir lo pornográfico y lo erótico, lo sensual y lo sexual, el placer y las ganas, lo bueno y lo malo, y un montón de conceptos que aparecen indistintamente en el acto sexual, pero no viene al caso, muchos ya lo han hecho, simplemente supongamos que en el plano sexual los límites se componen según quiénes enfrenten el acto sexual; por eso lo que unos creen que está bien otros lo desprecian y no les interesa sentirlo. De generación en generación podríamos mirar cómo lo pornográfico se ha vuelto erótico y lo erótico se ha vuelto mojigato. 

Hace poco leí una entrevista que le hicieron en El País Semanal a la directora de cine X, Erika Lust. Ella decía que sus películas se diferenciaban de las películas porno convencional porque la mujer está en el centro de la acción, porque la estética de sus películas tiene que ver más con el cine erótico y el cine independiente que con la pornografía, y porque para ella el proceso de producción es muy importante. Valoro, por supuesto, este punto de vista, pero estoy seguro de que para mi abuela, incluso para mi madre, las películas de Erika Lust pueden ser pornográficas, lo cual, desde mi punto de vista, no tiene nada de malo, al fin y al cabo apelan a las emociones y dichas películas, eróticas o pornográficas, estimulan los sentidos de algunas personas y hacen que una situación particular en la vida sea tremendamente placentera. 

La misma directora declaró en esta entrevista que aunque su intención era hacer algo para una mujer muy parecida a ella misma, al final el público resultó ser más o menos 60% masculino y 40% femenino. Lo cual demuestra que en esto de la pornografía o el cine erótico nadie sabe cómo se captará el mensaje. 

Nuestra sociedad mojigata le ha hecho mucho daño al sexo. A muchos les parece aterrador ese asunto de excitarse, de sentir placer, de vivir libremente la sexualidad y por eso les resulta perverso, “pornográfico”, ver mujeres semidesnudas que son portadas de una revista como Soho en los paraderos de buses. ¡Qué miedo, qué pudor! Por eso, para exorcizar esas culpas, esos deseos reprimidos que muchos ni siquiera expulsan a solas en el baño, sería bueno que algunos hicieran parte del próximo proyecto de Erika Lust: “XConfessions”. En esa página de internet podrán contar su confesión, vivencia o fantasía erótica y la directora de cine seleccionará cada mes una de esas historias para producirla. Ya es hora de que los colombianos tengamos más participación en este tipo de proyectos, es hora de que seamos los más felices en el mundo porque dejamos al fin a un lado ese pudor rampante que estigmatiza incluso a la misma vaselina. 

desdeelcuarto@gmail.com

@d_aristizabal

 

  • Diego Aristizábal | Elespectador.com

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Marmota Perezosa

Lun, 08/12/2013 - 12:54
Que bien que se acuerde del gran Antonio Panesso , recientemente fallecido............Otro de sus grandes libros Los lunáticos donde desnuda a sectas y demás charlatanes
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Nauncicap

Lun, 08/12/2013 - 10:44
En hora buena ya era hora . Aquí en este País de hipocritas y religiosos , al que el cuerpo les duele , y en el que descargan toda la culpa. Por esa razón es que son malos amantes entre otras razones
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ferjaramillo

Lun, 08/12/2013 - 09:37
Pero eso si depende de quien. Los musulmanes (que son tan enfermos) tienen que tapar a sus viejas de arriba a abajo pues con verles el tobillo se les para.
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