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Mauricio Rubio 9 Ene 2013 - 11:00 pm

Sexualidades cambiantes

Mauricio Rubio

Simona Wing relata cómo una cita con su novia terminó mal. “Ella estaba bailando y dándose besos con ese tipo”. Virginia Mayer cuenta cómo encuentran pareja las lesbianas, pero también habla de los 100 besos que dio antes de los 30. En su blog, Sofía Acalantide es explícita. “Me acuesto con ‘hombres’ y a veces me enamoro de ellos, pero igual, me acuesto con ‘mujeres’ y a veces también me enamoro”. En una entrevista a mediados del 2010 la filósofa y feminista española Beatriz Preciado, ícono del movimiento transgénero, resumía de manera gráfica lo versátil que puede ser la sexualidad: “Es como las lenguas, todos podemos aprender varias”.

Por: Mauricio Rubio
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La bisexualidad estuvo mucho tiempo por fuera de la investigación y del debate público. Los bandos opuestos —conservadores por un lado, gays y lesbianas por el otro— la consideraban una simple etapa intermedia, una salida incompleta del clóset.

Uno de los primeros pasos hacia el reconocimiento de diferencias entre la homosexualidad femenina y la masculina fue una encuesta realizada en los EE.UU. a mediados de los noventa, en la cual se encontró que un porcentaje no despreciable de personas, y en particular de mujeres, supuestamente homosexuales, reportaban sentirse atraídas por una variada gama de parejas y no exclusivamente por alguien de su mismo sexo.

Intrigados por este resultado, un grupo de sexólogos experimentales, con la ayuda de pletismógrafos —aparatos con periféricos masculinos o femeninos, para medir la excitación en los genitales— empezaron a corroborar la existencia de significativas diferencias hombre/mujer en las características y la estabilidad de la orientación sexual.

Sugerencias en las mismas líneas se han encontrado con diferentes metodologías. Lisa Diamond siguió por más de diez años a una cohorte de casi cien lesbianas norteamericanas para encontrar que lo común era la fluidez y lo excepcional la constancia, rigidez e invariabilidad de la orientación sexual o del deseo femeninos.

Estas observaciones ayudan a entender algunos resultados de la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud. Como que la mayoría de lesbianas colombianas son madres, han estado casadas o en unión libre, tienen muchas más parejas pero menos relaciones formales y reportan con mayor frecuencia haber tenido compañeros de sexo casuales.

Una de las entrevistadas por Diamond anota: “no es que yo esté totalmente desinteresada por el sexo con hombres, pero generalmente no siento por ellos ningún vínculo emocional. Así es que es puro sexo, y punto. Jamás podría disociar las emociones del sexo con una mujer, pero fácilmente puedo hacer eso con un hombre”.

La bisexualidad o los cambios de orientación también se dan entre los hombres, pero parecen menos frecuentes. No existe el equivalente de un término acuñado como “lesbiana hasta el grado”, que supone una identidad sexual temporal. Los testimonios son más escasos y el contraste con la fluidez femenina es marcado: “Yo soy gay. A mí nunca me ha gustado, ni me va a gustar una mujer”.

 

*Mauricio Rubio

  • Mauricio Rubio | Elespectador.com

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