Por: Mario Morales

Sí, crecimos

Puede que los indicadores económicos decayeran al final de 2012, que creciera el descreimiento en cifras de desempleo o de locomotoras de la prosperidad, y hasta que se recuerde que nuestro himno, según The Telegraph, es el sexto peor del mundo…

Pero nada de eso incidió en las posiciones de vanguardia que ocupó nuestro país en mediciones de nuestro inveterado estado de felicidad y de la inefable buena vibra nacional.

Claro, nos va mucho mejor cuando nos miramos como individuos, que cuando nos pensamos como sociedad. En la reciente encuesta Gallup, por ejemplo, ocupamos el puesto 12, entre 148 países, en emociones positivas y sentimientos gratificantes. Qué importa que nos antecedieran 7 países latinoamericanos. ¡La buena onda es regional!

Ya en el primer semestre fuimos terceros entre 151 naciones en el índice de felicidad de la New Economics Foundation que mide bienestar, esperanza de vida y huella ecológica, así contraste con indicadores internos y subdesarrollo ambiental.

En estudios de colectividad, cedemos un poco, pero ahí vamos. En el Reporte de Felicidad en el Mundo, del instituto Tierra de la Universidad de Columbia, por encargo de la ONU, y que relaciona libertad política, anticorrupción y desarrollo personal, estamos en el puesto 41 entre 156 países. Estamos de 45 en el ranking Heritage de negocios, salimos temporalmente de la lista negra de la CIDH y de la lista Gafisud de lavado de activos. Ocupamos el puesto 65 en el índice Global de Innovación, el 41 en el ranking de riesgo de inversiones y el 63 en el de desigualdad de género.

Sí, tenemos motivos para querernos, a pesar del “incremento” en el salario mínimo y cascada de alzas por la reforma tributaria, que no serán óbice para mantener la sonrisa, mientras la Selección sea quinta en clasificación de la FIFA y Falcao, uno de los tres mejores del orbe.

Si matriculados en cuanta lista negra había éramos los más positivos ¡qué cabe esperar ahora que somos o parecemos de mejor familia! Con menos mar no habrá espacio para tanto amor propio.

@marioemorales

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