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Patricia Lara Salive 7 Feb 2013 - 11:00 pm

Si hiciéramos bien lo que hay que hacer…

Patricia Lara Salive

Esta semana, mi amigo me presentó a su amigo Reinaldo Trujillo, un lustrabotas con pinta de viejo bondadoso, bumangués de 69 años, padre de ocho hijos, llamado por sus clientes Don Rey, quien, con su historia, me recordó a Gabriel García Márquez.

Por: Patricia Lara Salive
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Don Rey, desde el 27 de abril de 1983, ocupa la esquina de la carrera 15 con calle 91 de Bogotá. Y es considerado el mejor brillador de zapatos de la zona. También le cuida su almacén al gerente de Tania, establecimiento enfrente del cual se sienta en su trono de lustrabotas a conversar con la gente y a ganarse la vida, siempre, de lunes a sábado, de ocho de la mañana a cuatro de la tarde para, así, reunir más de los $900.000 mensuales que Marina Forero, su esposa de toda la vida, y él, necesitan para vivir.

Desde entonces, Don Rey no sólo ha embolado zapatos a la maravilla, sino que se ha convertido en el buen amigo de sus clientes, que oscilan entre el general Valencia Tovar, El Chinche Ulloa y los gerentes de banco, transeúntes y empleados de los alrededores, hasta las amas de casa que en bolsas le entregan los zapatos de la familia para recogerlos lustrados más tarde. Todos prefieren a Don Rey porque su trabajo lo hace perfecto.

Lo mismo dijo García Márquez que siempre había hecho él: en el homenaje que con motivo de sus 80 años se le brindó en Cartagena, cuando la Real Academia de la Lengua Española elevó Cien años de soledad a la categoría de El Quijote, Gabo afirmó que él jamás había pensado en ganarse el Premio Nobel, sino que se había limitado a levantarse temprano, y a escribir todos los días, de ocho de la mañana a dos de la tarde, en una lucha constante contra la hoja en blanco. Es decir, Gabo hizo siempre lo mismo que Don Rey, quien tampoco trabajó para ganarse un premio, como en efecto le llegó el 3 de septiembre de 2008.

Ocurrió que, un mes antes, un muchacho le pidió su cédula para sacarle una fotocopia. Era un sobrino de uno de sus mejores clientes, el general Angarita, quien había muerto el 22 de julio de ese año. Don Rey no le preguntó por qué se la pedía. Se la devolvió minutos después. Entonces sí quiso averiguarlo.

— Ya lo sabrá —le dijo el sobrino—. ¡Confíe!

Un par de semanas más tarde, el muchacho lo citó, para el martes siguiente, a las 11 de la mañana, en casa del general.

Ese día, muy puntual, llegó Don Rey al apartamento de los Angarita y se encontró con los tres celadores y la aseadora del edificio. La esposa del general les dijo que tenían que esperar al abogado. Éste les dijo que ellos habían sido buenos en su trabajo, que el general los había querido, que les había dejado algo y les entregó un sobre a cada uno. El de Don Rey contenía un cheque por 26 millones de pesos.

Feliz, se fue a su trono y se sentó a pensar qué hacer. Recordó entonces a uno de sus clientes, quien manejaba los depósitos a término de Davivienda, y le pidió que le hiciera uno por tres meses. El 3 de diciembre lo redimió y compró la casita con que él y Marina habían soñado, localizada en el barrio Alfonso López. Desde entonces viven ahí con dos de sus hijas y nietos.

Don Rey, igual que Gabo, tampoco hizo su trabajo para ganarse un legado. Sólo se limitó a hacerlo a diario. Y bien, sin descansar hasta dejarlo perfecto.

¿Cómo sería este país si todos hiciéramos lo mismo, y las carreteras no se desbarataran, y las obras se terminaran a tiempo, y las basuras las recogieran a conciencia, etc?

¡El Paraíso!

 

  • Patricia Lara Salive | Elespectador.com

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Ar mareo

Vie, 02/08/2013 - 18:08
Q diferencia de esta columna a la q escribio montenegro la semana pasada sobre un magistrado q no sabia si debia hacer su trabajo, o vender su voto por un ascenso. Mucho tienen montenegro y el magistrado q aprenderle al embolador
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COLOMBIANOINGENUO

Vie, 02/08/2013 - 17:53
Que bella historia..seguro que existen miles y miles de ellas en medio de este pais en guerra!! Paraiso, si señora, somos un paraiso, convertido en muladar, en infierno, en un hades, por esa caterva de dirigentes y politiqueros malvados, mezquinos y avaros!!!. Solo Dios nos salvará de esta hecatombe de dos siglos de guerra,hambre y miseria!!
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mona 2

Vie, 02/08/2013 - 17:09
En Colombia con toda seguridad hay muchos "Don Rey" y "Angaritas" y muchas bellas historias por contar, pero los que tienen el poder de comunicar , prefieren llenar sus revistas y periódicos con genuflexiones a los grandes saqueadores del erario. Y los grandes canales de televisión hacer apología del delito.
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preocupadoporcolombia

Vie, 02/08/2013 - 15:23
el dia que eliminemos el dinero y trabajemos por que nos gusta ese dia seremos una sociedad de verdad...los que saben construir empezarian a hacer bonitos edificios para que vivieran los que no tienen casa...los que saben hacer carreteras las harían para comunicar todos los puntos de la geografia...los que saben curar curarian y no habria gente muriendose frente alos hospitales...los campesino cultivarian las enormes extensiones de tierra del pais y tendriamos alimentos para regalar a los africanos...pero no se puede...no hay dinero para hacer carreteras o edificios o cultivar alimentos
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Contradictor

Vie, 02/08/2013 - 13:23
Este cuento me hace recordar a la Chilindrina que aconsejó al chavo del 8 que comprara muchas cajas de embolar y contratara muchos emboladores y esperara a ganarse la lotería.-
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gedanke99

Vie, 02/08/2013 - 13:16
Lo importante es entender que Colombia es un país de mediocres, donde estamos acostumbrados a llegar tarde, a incumplir plazos, a entregar los cosas a medio terminar y poner excusas. Si se hicieran un trabajo bien hecho y entregado a tiempo, con respetod e las partes este país sería muy distinto. Imaginen a Colombia con políticos que trabajen por los pobladores, con un ejército que cuide, con unos contrastistas que cumplan, con profesores que enseñen, con médicos que sanen, ´con padres que críen a sus hijos, este país sale adelante. Pero eso no pasa... TRISTE, Muy TRISTE
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Patecaucho Cibernético

Vie, 02/08/2013 - 10:27
Lo que necesitamos no son más marulandas sino más angaritas y más Don Rey.
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Contradictor

Vie, 02/08/2013 - 13:27
..y que los más necesitados se ganen los premios de las loterías je je je je je
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Amonoi

Vie, 02/08/2013 - 10:24
¡Qué desastre de historia!. El elogio del sirviente fiel y el amo generoso: El sueño del feudalista. Si las cosas se hubieran hecho bien, al derecho, don rey no tendría porqué esperar el milagro de un hombre generoso para tener su casa, la habría obtenido con su propio trabajo. Esa historia no es lo que yo espero para mi país. Yo sueño con un país de iguales, solidarios pero iguales. Con iguales oportunidades y una desigualdad que tienda a cero!!.
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Orlansar

Vie, 02/08/2013 - 20:17
Un problema grave que existe en Colombia es que los reformadores o supuestos revolucionarios anti-sistema son los ninos mimados de la oligarquia que hacen un elogio de la servidumbre y de del burges magnanimo sin plantear cambios de verdad como el acceso al credito sin privilegios para pequenos empresarios, acceso a la educación universitaria sin privilegios, a la viviendo sin trabas. Pero los lideres reformistas son Patricia Lara, Daniel Samper, Carlos Gaviria, Clara Lopez, Samuel Moreno en fin todos nacidos de la barriga de la bestia.
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gedanke99

Vie, 02/08/2013 - 13:11
Estoy de acuerdo con su comentario, pero también es claro que de algún modo el premio a su trabajo fue haberse ganado el cariño de alguien. Negar que el señor tiene mérito y que esa dádiva es merecida sería mezquino. Pero creo que se centró en la historia y no en el mensaje que intentó transmitir la columnista y que es que el trabajo bien hecho merece una recompensa, hacer las cosas bien es muy importante, este es un país de mediocres que se conforman con un trabajo a medias, acostmbrados a fallar plazos y a quedarnos con las platas. Se imaginan a Bogotá si los contrastistas cumplieran, a Colombia si los políticos cumplieran las promesas de campaña, etc
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JElkin2012

Vie, 02/08/2013 - 07:39
Si todos o casi todos hicieramos las cosas bien, los deberes que tenemos según nuestra razón de ser, nadie o casi nadie tendría que esperar una donación, o una "liga", o una herencia, o un subsidio, o un régimen especial, o una execepción en la ley general, simplemente viviríamos de nuestro trabajo honesto. Soñemos!
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rabil

Vie, 02/08/2013 - 07:39
Totalmente de acuerdo, señora. Y cómo sería si quienes tienen la posibilidad de construir una fortuna por lo menos pagaran los impuestos que son y que los administradores de esos recursos en vez de robárselos, trabajaran honradamente de 8 a 4 de la tarde para que tuviéramos mejor educación, infraestructura impecable y empleo digno para más compatriotas. Un abrazo en la distancia a don Rey.
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Jorge Enrique Angel Delgado

Vie, 02/08/2013 - 07:33
Te cuento q he vivido casi medio siglo en Suecia y si te puedo contar algo, es el hecho q en Europa en general la gente tiene un nivel de educación q les permite entender muchas cosas, exepción hecha de las culturas bien marcadas por religiosidad extrema. Los 2 personajes de tu artículo se diferencian bastante dentro de la socieadad y la cultura colombiana y los hace suigeneris pues no han estado pensando en "hacerse ricos" o "doctores", han vivido sus vidas trabajando y acceptando algo q para la pequeña burguesía y la clase media parece imposible! El síndrome del "doptor" entre estos, es algo q sobrepasa los límites de la estupidez y convierte a la gente en seres sin sentido de colectividad, sin entendimiento racional y lo q es peor, sin sentido de la democracia, esa es la pequeña burgues
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chococruz

Vie, 02/08/2013 - 07:31
Sí doña Patricia pero para que eso suceda tiene que convencer a sus amigotes politicos de toda la vida a que cambien de proceder y parecer para que la dicha interna de cada ser colombiano pueda aparecer en escena. De resto un comentario como este es como un tiro al aire, pues la suerte de don Rey en este país es como tener la suerte de ganarse la loteria, que si no estoy mal las probabilidades de hacerlo es de una en 6 millones y con esta tipo de suerte son muy pocos los que se la logran ganar.
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grillo52

Vie, 02/08/2013 - 05:41
A cambio tenemos uN PARA-ISO
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Boyancio

Vie, 02/08/2013 - 04:23
Un general, de muchos soles, dando dádivas a un pobre pero feliz hombre, bueno para el que lo recibe, y después dicen los charreteros que no ganan lo suficiente para pasar a mejor vida dejandole legados a los abnegados.
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