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Columnista invitado 25 Jun 2013 - 8:53 am

Siete Razones por las que mi Gran Colombiano es Gabriel García Márquez

Columnista invitado

Gabo tiene 86 años, demasiado tiempo viviendo y contando historias, y muy poco para hacer campaña para ganarse un premio.

Por: Columnista invitado
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Por eso, sin ánimo de demeritar a nadie, y desde el lugar de mi mente que aprendí a conocer leyéndolo a él, me dispongo a contarles por qué Gabriel García Márquez está sentado en una silla que dice "El Gran Colombiano". 

Muchos piensan que García Márquez es un novelista. Permítanme ponerlo en duda. Gabo ha sido periodista, facilitador de paz, guionista y crítico de cine, ideólogo político, pensador prolífico y embajador de Colombia en el mundo. Nos ha puesto en el mapa por las razones correctas: nuestro natural talento para crear mundos, nuestra desbordante inclinación por la creatividad, la recursividad que hemos desarrollado en medio de la escasez... la fe que, superando al realismo, nos aferra a la idea de vivir en un país en paz. 

Gabo ha sobrevivido al cáncer, a la vida, a la muerte, y al olvido. Me lo imagino sentado en un mecedor tomándose un café y fascinándose con las caricaturas que su Macondo ve como héroes. Me lo imagino riéndose hasta de sí mismo. Quizás agradecido por ver el sol después de4 años, 11 meses y dos días de lluvia. Quizás arrepintiéndose de no haberle dado la carta de advertencia a Santiago Nasar antes de que lo mataran. Quizás pensando en las rosas que comerá esta tarde con Florentino Ariza. Me lo imagino como él me enseñó a imaginar. Y, aunque hay muchas más razones para reconocerlo como el Gran Colombiano, aquí van 7: 

1. Ha entendido y contado mejor que nadie nuestra historia. Gabo nos abrió los ojos a la historia de Colombia (y la humanidad) a través de las vivencias de hombres y mujeres. Nos enseñó que detrás de cada drama están los rostros de generaciones repetidas de Aurelianos y José Arcadios. Retrató mejor que nadie la naturaleza cíclica de nuestro tiempo, ese instante de epifanía en que reconocemos que "es como si el tiempo diera vueltas en redondo y hubiéramos vuelto al principio." El machismo, la religión, la soledad, el amor, la familia, y tantos otros temas son expuestos por sus historias de manera atemporal, moralizante...magistral.

2. Gabo, el pacifista, reconoció y exhibió sin miedo la inutilidad de la guerra.Aveces pienso que si García Márquez se parara entre un soldado del Ejército y un guerrillero, ambos bajarían sus armas. De hecho, nuestro Nobel ya ha intervenido en distintos diálogos de paz, liderados por mandatarios cuyas posturas políticas probablemente ni le eran relevantes. Participó con el mismo entusiasmo en los diálogos de paz con el ELN bajo el gobierno Uribe, con el M-19 bajo Betancur, y con las FARC bajo Pastrana. A propósito de por qué lo hizo, nunca olvido las palabras con que un día me topé en Cien Años de Soledad:

- Dime una cosa, compadre: ¿Por qué estás peleando?
- ¿Por qué ha de ser, compadre? contestó el coronel Genireldo Márquez: por el gran partido Liberal.
- Dichoso tú que lo sabes, contestó él. Yo, por mi parte, apenas ahora me doy cuenta que estoy peleando por orgullo.

3. Gabo, el humanista, se sumergió en lo complejo de nuestros conflictos.Vivimos en el siglo de la reducción. La pobreza se reduce a un porcentaje. Las manifestaciones de profundas fracturas sociales a "oposición". La complejidad de las emociones humanas a "síntomas". A Gabo nunca le ha dado miedo explorar la individualidad, esa riqueza experiencial única de quienes pisamos el mundo. He visto y leído a demasiados a quienes les basta con meter los pies al río. García Márquez lo nadó, lo recorrió, y descubrió su rumbo circular. Entendió y nos ayudó a entender la opinión de quien piensa desde la otra orilla.

4. García Márquez nos dio razones duraderas para luchar por nuestro país.Debemos preocuparnos cuando el futuro de toda una nación descansa sobre la finita capacidad de un caudillo. Sobre las vulnerables ideas de quienes responden a una circunstancia histórica particular. O, en el peor de los casos, a su orgullo. Por eso, me resulta natural celebrar a un hombre que ha empoderado nuestras mentes e imaginación para crear y recrear país. ¿Existe acaso mayor aporte a Colombia que liberar las mentes de sus ciudadanos de todas las edades? La Colombia de Gabo no tiene sentido únicamente en un período histórico. Es una Colombia que tendrá sentido más allá de la vida de quien la pensó y que --de manera sorprendente-- lo tuvo mucho antes.

5. Gabo es un monumento vivo al empuje de los Colombianos. Pocos saben que García Márquez vendió enciclopedias, fue corresponsal de un periódico que cerró (El Espectador), vio cómo sus manuscritos se quemaban en medio del Bogotazo, tenía una abuela ciega y loca, tiene una hermana que comía tierra, fue censurado por Gustavo Rojas Pinilla, y que vivió en una pensión de mala muerte donde también había un prostíbulo. Por otro lado, pocos saben que también se leyó Las Mil y Una Noches a los 9 años, que aprendió a escribir a los 5, que fue el primer columnista de cine del periodismo colombiano (en El Espectador), que se las ingenió para ser amigo tanto de Fidel Castro como de Bill Clinton, y que venció al cáncer a los 72 años. La suya es la vida de los todos los Colombianos, que en sus propias palabras se constituye como una "continua sucesión de oportunidades para sobrevivir".

6. Gabriel García Márquez cambió nuestra forma de leer, escribir y pensar.Gracias a él hoy miles de amantes de la literatura no nos dejamos limitar por la realidad para contar historias. Escribimos en pasado, presente, futuro y, aveces, en una mágica combinación de los tres. Escribimos sobre lo real como si fuera fantástico y sobre lo inimaginable como si fuera pan de cada día.

7. Gabriel García Márquez ha dejado su firma en el mundo, extrapolando loHumano en lo Colombiano. No encuentro mejores palabras que las que él mismo nos entregó cuando recibió el premio Nobel. De Colombia, Gabo abstrajo "una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte...hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida." Cuando la Academia de Letras de Suecia lo premia, realmente está reconociendo que esa realidad "que no es la de papel", la nuestra, la que vivimos los Colombianos día a día, es patrimonio de la humanidad.

Frente al hecho de que un hombre de este tamaño no haya sido elegido como "El Gran Colombiano", respondo en sus palabras: "El mundo habrá terminado de joderse el día en que el hombre viaje en primera clase y la literatura en el vagón de carga"  

 

@laurabusche

 

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