Por: Iván Mejía Álvarez

Sigan investigando

En forma prudente y sensata la Dimayor oficializó su posición en torno al gravísimo incidente de los jugadores de Santa Fe con una prostituta. No podía ser de otra forma, por más que el presidente de Santa Fe intente vender la idea que la rectora del fútbol profesional les daba un tácito respaldo. Mentira absoluta. El comunicado pone en claro que la Dimayor no es juez ni fiscal, que espera el resultado de las investigaciones que se derivan del tema y que cuando se conozcan la entidad llevará a un tribunal de ética el comportamiento de jugadores y dirigentes vinculados al vergonzoso incidente que ha tenido repercusión en la prensa nacional y extranjera.

En cambio sorprende que la comunicación de Santa Fe sea prepotente, arrogante y cierre toda posibilidad de ver comprometida su integridad. Niegan el hecho, la fiesta y la violación a la mujer, que ya está probado que existió. Dejan muy mal parado a César Pastrana, quien quedó como mentiroso en el diálogo con La W. Titubeante, indeciso, sabiendo que sabía, pero negándolo. Haciéndose la víctima. Si Pastrana no se había enterado de los hechos que sucedieron, en qué mundo anda, en dónde se mantiene. Porque muchos periodistas, aficionados y allegados saben lo que pasó. Ahora, negar que hubo una conciliación, en forma vehemente y reiterada, forma parte de una estrategia complicada. Ese “secreto” entre tantas personas se terminará develando y entonces, ¿en qué quedará el comunicado de Pastrana? Para verdades, el tiempo, y cuando los protagonistas del tema tengan que jurar ante un juez ellos verán si mantienen la teoría del “no existió nada”, incurriendo en un posible perjurio y falsedad, o aceptan lo que es un secreto a voces, el momento, los protagonistas y el papel de cada uno de ellos.

Lo que resulta absolutamente descabellado, ridículo y peligroso es que la hinchada de Millonarios se meta en un tema y con cánticos agreda y ofenda a su adversario deportivo. Y lo otro, que los recalcitrantes hinchas de Santa Fe le echen la culpa del escándalo a los periodistas, como si éstos hubiesen estado en el cuarto del jugador donde sucedieron los hechos. Los que protagonizaron la violación fueron los futbolistas. El periodismo está en su misión de investigar y llegar a la verdad ante un gravísimo hecho penal.

Acertado el editorial de este diario. Transparente y claro. Son dos temas diferentes: una investigación por un presunto delito de violencia. Y otro, el que hay que seguir investigando, una conciliación que implicaría otros posibles delitos y que debe ser investigado por la Fiscalía.

Para verdades, el tiempo,
ya verán.

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