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Daniel Mera Villamizar 5 Oct 2012 - 11:00 pm

Sin general negro del Ejército

Daniel Mera Villamizar

Al día siguiente de hablar de "saldar la deuda histórica con los afrocolombianos", el Gobierno observó cómo el coronel Alfonso Quiñones no era llamado a curso de brigadier general.

Por: Daniel Mera Villamizar
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Le importó poco que fuera el primero en la historia contemporánea y que esta población deba esperar 10 años, con suerte, para volver a aspirar a este hecho simbólico en cabeza de un actual Mayor. No tenían que llamarlo por negro, pero el gobierno debe dar una explicación, en el marco de “saldar la deuda”.

El presidente Santos ha sido oportunista con este tema. Durante la campaña electoral, firmó en Cali “Mi compromiso con el pueblo afrocolombiano”, un catálogo contrario a sus convicciones, y les hizo creer a los activistas que nombraría un ministro ‘afro’, como Uribe. Tras dos años de no ponerle la cara a la promesa, un ciudadano lo cogió cortico por radio, y su respuesta fue dar a entender que no hay un negro con méritos para ser ministro. No creo que lo haya buscado: entre mantener la cuota de mujeres y no dejar sin cartera a sus amigos, ¿cómo?

Pero su respuesta revivió el descontento. Lindo aporte (espontáneo) del presidente de la república a los estereotipos: como “grandes trabajadores” sí, como ministros no. Ante la situación, el ministro Carrillo no pudo darse tiempo para revisar bien el proyecto de ley de “Igualdad de oportunidades para las comunidades negras”, que presentó el jueves 27 con la frase de “saldar la deuda”. El proyecto es un ‘híbrido’ de ideas que no han funcionado en dos décadas y unas ‘paticas’ de nuevas ideas.

A última hora, puntualmente, descubrieron que para la inclusión en la Fuerza Pública no funciona “el 10 por ciento de cupos en las escuelas de oficiales y suboficiales”. Pues bien: desde agosto de 2011, el Ministerio de Defensa recibió una propuesta más sofisticada y efectiva que eso para promover la “participación e igualdad de la población afrocolombiana en las Fuerzas Armadas de Colombia”. Sin escándalo o tragedia de por medio, tipo Sosir Palomeque (1995), no ha habido respuesta.

Durante meses, la Fundación Color de Colombia examinó con oficiales retirados de las distintas fuerzas las condiciones de ingreso y de permanencia, e identificó acciones concretas para superar distintas barreras, como las distancias geográficas, las prevenciones (justificadas) de los padres de familia sobre discriminación, los costos previos a la admisión, la visita domiciliaria de entrevista, la discrecionalidad en la instancia final de selección, las desventajas académicas y sociales. Ni más faltaba que después de la historia de los negros y mulatos con las armas de la república, no hubiera una forma de ponerlos a competir en la oficialidad por la puerta principal.

Lo que dispone el proyecto sobre oportunidades en Fuerzas Armadas está más cerca de una verdadera política pública que de “lavarse las manos con el 10 por ciento”, lo que sí hace en otros ámbitos, pero le falta cumplir el curso para llegar a ser buena política pública. Que, además, podría aumentar la diversidad social y regional de la oficialidad. Por ahora, que el Ejército se quede sin el máximo referente de sus soldados a los que para bien o para mal llaman ‘negros’, sí merece una explicación. [Esta es la versión final de la columna, no la aparecida en el impreso]

*Directivo de la Fundación Color de Colombia, @DanielMeraV.

  • Daniel Mera Villamizar** Directivo de la Fundación Color de Colombia. / | Elespectador.com

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