Por: Iván Mejía Álvarez

Sólo fama

Un verdadero crematorio de técnicos. Salen de uno en uno y los candidatos a dejar sus puestos hacen fila. Cada resultado implica que un adiestrador queda en la cuerda floja y que en cualquier momento se tomen decisiones respeto a su futuro.

Hasta ahora el desfile ha sido por los lados de los equipos pequeños, pero los llamados “grandes” están al acecho y en capilla de espera. El presente es muy flojo para clubes como Cali, Medellín, Millonarios, América y Once Caldas. Los resultados en unos casos no se están dando y en otros no hay patrón de juego, no hay ideas, y los técnicos parecen buques a la deriva esperando un capitán con cierto talento que los pueda guiar para salir de la tormenta.

A Peláez, en el Medellín, le prometieron un equipo dotado de ciertos jugadores, con la expectativa de contratarle otros, y en el camino le vendieron esas piezas en las cuales giraba el colectivo, Marrugo-Mosquera, dejándolo a la intemperie. El técnico insiste en que el modelo se está consiguiendo, pero en la cancha el cuadro rojo deambula, carece de juego, los instrumentos ofensivos son nulos y el fracaso parece inminente.

Del subcampeón Cali no queda nada. Al técnico Cárdenas se le perdieron los papeles hace rato y algunos jugadores han rebajado sus prestaciones a niveles insospechados. Diera la impresión de que no hay muñeca conductora y que el equipo no encuentra fórmulas colectivas para llegar al gol. Además, el Cali vive un difícil momento institucional producto de unas elecciones internas y la confusión externa parece trasladada al seno del equipo, donde algunos han tomado abierto partido. El carácter soberbio y arrogante de su presidente no ayuda en lo más mínimo.

Algunos se llenan la boca diciendo que Millonarios juega muy bien. La tabla dice todo lo contrario: que no gana y que está colgado en la búsqueda de un cupo a la final. Russo fue obsecuente con una dirigencia cicatera que no invierte en jugadores que merezcan vestir esa camiseta. Lo que llega son “promesas” y el equipo corresponde a esa denominación. Pero al menos hay una idea, un camino trazado desde el banco, y si no hay mejores resultados es por ausencia de materia prima. ¿A un técnico colombiano le permitirían hacer una campaña como la del costoso Russo?

Sorprende lo mal que juega América. Endeble en defensa, sin creación, con poco volumen de juego, inventando formaciones y esquemas cada ocho días. Y el descenso ahí, merodeando, pegadito, acosando.

Grandes, pero sólo de nombre, porque en la cancha son “chiquiticos”. Hagan sus apuestas: ¿cuál es el próximo técnico en salir?

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