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Juan Carlos Gómez 7 Jul 2013 - 11:00 pm

Televisión política en los canales regionales

Juan Carlos Gómez

La televisión colombiana nació en 1954, estatal y centralista, como era de esperar en una dictadura. Después, durante décadas la clase política bogotana se opuso a que existiera en la televisión diversidad y competencia y así se frustraron proyectos como Teletigre.

Por: Juan Carlos Gómez
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En 1985 el presidente Betancur creó a Teleantioquia, el primer canal regional en nuestro país y el que le dio por fin a las regiones la oportunidad de hacer televisión a su manera, aunque fuera bajo la tutela del Estado y dependiente de su subsidio.

En los años siguientes se fueron estableciendo más canales regionales hasta llegar hoy a la inaudita cifra de ocho. Independientemente de la calidad de sus producciones y de su grado de aceptación entre los televidentes, la televisión regional ejerce un poder considerable. Tanto es así que en la Constitución Política de 1991 lograron acomodar en la junta de la desaparecida Comisión Nacional de Televisión a un representante de los canales regionales. De esta forma aseguraron siempre jugosos recursos, provenientes de las concesiones que pagan los operadores privados de televisión abierta y cerrada.

Aún en el nuevo esquema del manejo de la televisión, en la actualidad los canales regionales mantienen indirectamente el privilegio de decidir acerca de los recursos que reciben, gracias a que, por ley, en la Junta Nacional de Televisión tienen asiento los gobernadores del país, sin ninguna razón que lo justifique, distinta a la presión de los congresistas de provincia.

La televisión regional es indispensable para la democracia, por eso hay que salvarla de sus grandes enemigos: el clientelismo y el despilfarro. El dinero que reciben —casi $50.000 millones este año— debería ser suficiente para hacer televisión que sirva a la comunidad, lo cual tendría que evaluarse para determinar la eficiencia social del gasto.

El decisivo poder de los políticos en la televisión regional quedó demostrado una vez más con la renuncia del director del noticiero de Teleantioquia, en medio de presiones de la oposición. Ese mismo riesgo corren todos los periodistas y realizadores de los canales regionales cuando cambian las fuerzas en las elecciones. Es la televisión política que no deja hacer televisión pública.

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