Por: Nicolás Uribe Rueda

La transición está Madura

Los ciudadanos venezolanos están abandonados a su suerte, y su suerte no es otra que la de vivir en un país en donde no opera el Estado de Derecho, sino la arbitrariedad expresada a través de leyes, decretos, actos administrativos y sentencias judiciales.

Dos meses atrás, Chávez partió a Cuba para someterse nuevamente a tratamientos médicos que se desconocen para enfermedades sobre las cuales nada sabe la opinión pública. Desde entonces no hay una sola llamada que se haya hecho pública o algún mensaje que se exprese sin intermediarios. Sus enemigos afirman que el comandante está postrado, que ha perdido más de 30 kilos y que tiene dificultades para hablar por cuenta de las dificultades respiratorias que padece. Que a pesar de estar consciente, se encuentra absolutamente inhabilitado para tomar decisiones e impedido para concentrarse en los asuntos más urgentes de su cargo.

Sus traviesos amigos del Socialismo del Siglo XXI afirman todo lo contrario y parecen seguir una estrategia para garantizar las condiciones necesarias para la usurpación del poder, ignorando al pueblo venezolano. Maduro, Jaua, Cabello y el yerno hecho ministro de Estado visitan al enfermo con frecuencia y salen a expresar sus impresiones al ver el sacrificio que hace el presidente que dicen está en franca recuperación. Regresan a Venezuela con documentos oficiales supuestamente firmados por el convaleciente, que resulta capaz de todo menos de hablar en público. Sin embargo, al mismo tiempo afirman que el mandatario en funciones transita por un lento proceso de recuperación que tomará algún tiempo. Organizan manifestaciones públicas dignas de una campaña electoral y buscan perfilar a Maduro para las que ya saben serán unas elecciones presidenciales en ausencia del gran jefe. El ungido afirma a grito herido que “Chávez soy yo” y con frecuencia se equivoca al mencionar al presidente en tiempo pasado. Ellos saben que las copias de Chávez no producen los efectos del original y por ello necesitan tiempo para que su reemplazo supere el 9% en las encuestas.

Los que mandan en Venezuela no lo hacen para defender el interés del pueblo, sino para garantizar su permanencia en el Gobierno. Utilizan a Chávez como instrumento en su estrategia y lo convierten en “firmón” de sus actos fraudulentos. La semana pasada devaluaron el bolívar en un porcentaje cercano al 30% y justificaron la medida como necesaria para combatir un “brote inflacionario y especulativo”. En realidad, de lo que se trata todo esto es de garantizar que el gobierno pueda tener más bolívares por cada dólar de petróleo, así la producción y el precio sigan siendo los mismos. Con sus petrobolívares tendrán los recursos necesarios para impulsar la campaña de Maduro, a quien tienen que apurar en convertir en la nueva figura del chavismo.

Pronto vendrá la tormenta política en Venezuela. Ojalá los que ahora mandan, que no gobiernan, aprovechen la poca calma que aún existe para buscar las condiciones necesarias para una transición pacífica que comprenda que el país no solo les pertenece a los chavistas.

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