Por: Nicolás Uribe Rueda

Transparencia económica

Apenas hace un mes, el presidente hizo el anuncio público del lanzamiento de un nuevo portal de internet denominado de transparencia económica (www.pte.gov.co), en el cual se ponía a un solo clic de distancia de los ciudadanos la posibilidad de hacer seguimiento detallado a la ejecución presupuestal de todo el Estado colombiano.

Navegar en el portal es fascinante para aquellos a quienes nos gusta la cosa pública. En él se puede consultar el gasto de funcionamiento y de inversión de las entidades públicas, la velocidad de las instituciones a la hora de ejecutar y el comparativo de la gestión presupuestal actual con aquella de períodos anteriores, incluso de la última década. Es posible también tener información sobre los 576.090 contratos que se han suscrito en 2011 entre más de 160 entidades del Estado colombiano por un valor de 100 billones de pesos y por los cuales se ha pagado, hasta agosto de este año, la suma de 81 billones a miles de contratistas oficiales. Cualquiera con algo más de tiempo puede verificar la duración de los contratos, su monto, el objeto de los mismos y su porcentaje de ejecución. Se puede analizar cada uno de los sectores de manera general o a través de las instituciones que lo integran, y queda a la vista de todos lo que pasa en el Congreso, en la Rama Judicial y en algunas entidades de control. Sin duda, esta es efectivamente una realización importantísima de la política del buen gobierno del presidente Santos y un instrumento eficaz para el ejercicio de la veeduría ciudadana.

Pero como este instrumento no es un medidor de aplausos sino de gestión y para que ésta sea mejor requiere necesariamente de la crítica, vale entonces la pena mencionar algunas cosas. Lo primero es que la ejecución del Gobierno en materia de inversión es baja en lo que va corrido del año (hasta agosto), pues apenas llega al 26%, mientras que en años anteriores por esta misma época rondaba el 35%. Habrá que ver si el invierno afectó los planes y si en lo que queda de 2011 podremos ejecutar los programas postergados. Es también interesante ver cómo la locomotora minera tiene ejecución presupuestal del 59% (sumados funcionamiento e inversión y sin contar la deuda) mientras que la de vivienda está en el 46% y las locomotoras agrícola, de infraestructura y de innovación están entre el 32% y el 38%. Sin embargo, considerando únicamente presupuestos de inversión, la ejecución tiene un gran rezago frente a años anteriores y no llega siquiera al 30% de lo programado. También es justo mencionar que, además de minas, los sectores de defensa y educación salen bastante bien librados. Ambos superan indicadores de ejecución de años anteriores por varios puntos porcentuales y sus promedios superan el 60% de ejecución presupuestal.

Por supuesto, la gestión del presupuesto no consiste únicamente en gastarlo, sino en gastarlo bien. Pero también es cierto que en un país con tantas necesidades se requiere, como dice J. Kotter, trabajar con sentido de urgencia.

Con algo más de tiempo veremos qué más dice este portal, el que invito a consultar con mucha intensidad.

@NicolasUribe

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