Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Turismo extractivista vs. turismo sostenible

En el ámbito del turismo mundial, Colombia es hoy un destino atractivo y exótico, con gran potencial. Leticia-Amazonas es un excelente lugar para aprender sobre el turismo como dinamizador de la economía, soporte de la cultura local y argumento para la conservación de ecosistemas naturales.

Con Sergio —guía local de la etnia huitoto, profesional que nada tiene que envidiar a los mejores guías de Nepal, Alaska o el Polo Sur— y mi familia hicimos un excelente recorrido en Leticia-Amazonas, organizado por la agencia colombiana SelvAventura, hoy más contratada por extranjeros que por nacionales.

En siete días tuvimos la oportunidad de probar los mejores platos de la cocina local, con frutos de la selva y peces de sus ríos y zonas inundables; dormimos en reservas naturales y malocas propiedad de indígenas o colonos; caminamos con el agua a la cintura en zonas de várzea; atravesamos pequeñas quebradas y tomamos el baño en pozos naturales; dormimos en hamaca con toldillo y techo de plástico en medio de la selva, y en plataformas y alojamientos construidos en los árboles; atravesamos el dosel sostenidos de cables y conocimos Puerto Nariño, un poblado sobre el río Amazonas que se precia de ser el primer poblado que ofrece turismo sostenible en Colombia. Allí nos alojamos en un hostal que aprovecha las aguas lluvias y su propietario recibe al turista enseñándole sus prácticas de sostenibilidad.

Cuando elegimos esa oferta, un compañero de trabajo me preguntó que por qué tomaba esa opción pues él había ido en un sistema de todo incluido que era muy bueno. Le respondí que eso de todo incluido era cuestionable, pues si bien incluía transporte, alojamiento, alimentación, bebidas y piscina, excluía la experiencia de compartir con las comunidades locales, de alojarse en sus malocas, de probar su cocina y el tipo de alimentos locales, de recorrer sus senderos y atravesar como ellos sus ríos. A lo cual respondió: “Claro, es que usted quiere turismo de aventura. Yo prefiero el de relax y contemplación, y en Leticia hay para todos los gustos”.

Es un momento de oportunidad, estamos frente a una actividad empresarial por desarrollar y a la posibilidad de influir sobre el tipo de turismo que queremos impulsar en Colombia. ¿Turismo extractivista o sostenible? Un turismo extractivista es cuando pocas empresas monopolizan la oferta con paquetes de todo incluido llevando a muchos viajeros a conocer lugares exóticos, dejando poco o nada a las comunidades locales. Un turismo sostenible es cuando hay importante liderazgo local, con participación de los lugareños como emprendedores en la oferta de servicios y en la apropiación de excedentes. Donde las comunidades generan un intercambio cultural horizontal y no son solo empleados no calificados al servicio de grandes empresas nacionales o internacionales.

Para la construcción de territorios de paz, el turismo sostenible, con intercambio cultural, narración de historia y experiencias locales, conservación y manejo de los atractivos naturales y sus ecosistemas, es una opción que es posible prestar con calidad y eficiencia como lo están haciendo las comunidades indígenas asociadas con empresarios locales en Amazonas. Desarrollemos el turismo sostenible y evitemos el turismo extractivista, que nada deja a los locales.

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