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Nicolás Uribe Rueda 16 Ago 2013 - 9:23 pm

Umbral y democracia

Nicolás Uribe Rueda

No es fácil lograr que se comprenda la relevancia de las reglas electorales y su influencia en la configuración de nuestra democracia. Con frecuencia se cree que no son más que disposiciones de carácter particular, cuyos destinatarios únicos son partidos políticos y candidatos.

Por: Nicolás Uribe Rueda
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Esto, sin embargo, no es así. Las normas electorales, por más que parezcan pura mecánica política, cumplen un papel fundamental en la configuración de las virtudes y defectos del sistema democrático. La proliferación de microempresas electorales y sus consecuencias se presentaron como consecuencia de creer que la calidad de la democracia dependía de la cantidad de partidos políticos existentes; el costo de las campañas políticas de hoy se debe entre otras cosas a la gran extensión de las circunscripciones electorales y a la posibilidad de que las listas con voto preferente pongan a competir a los candidatos de un mismo partido, y el ausentismo parlamentario y la indisciplina de los miembros de una colectividad política a la hora de votar tienen origen en la debilidad de las normas que regulan las bancadas. Y así, sin importar qué tan nuevos o veteranos sean los hombres en el trasegar de la política, cada regla electoral tiene una consecuencia y cada norma incentiva conductas deseables o comportamientos reprochables.

En este contexto debe entenderse la figura del umbral electoral, que es una barrera de ingreso a los partidos que quieren conseguir representación en el Congreso. No se trata de una norma de exclusión que busca impedir la participación de minorías en la configuración de las decisiones, sino un instrumento al servicio de la decisión que tomó Colombia hace más de 10 años cuando optó por cambiar un sistema político con decenas de partidos por otro en donde hubiese pocas pero grandes colectividades. Y es que en nuestro país llegó a haber en el año 1998 80 partidos y más de 300 listas al Senado. Con un potencial electoral de más de 30 millones de ciudadanos y casi 15 millones de votantes, lo cierto es que no parece demasiado exigir como 450.000 votos para garantizar que quienes accedan al poder representen algo más que a sí mismos.

Pero, además, es necesario entender que el umbral no debe ser analizado al margen de las reformas constitucionales de 2003 y 2009 y sus respectivas reglamentaciones. No en vano se han creado las listas únicas, aumentado las inhabilidades e instituido sanciones importantes para los partidos políticos, establecido reglas para las coaliciones, cambiado las normas de financiación, expedido controles para el comportamiento en bancada, fortalecido la democracia interna y creado responsabilidades para los directores de partidos, entre tantas otras cosas. Podrá ser insuficiente, pero es sin duda mejor que lo que teníamos hace apenas unos años.

Las minorías políticas son fundamentales para la democracia colombiana, como lo es también la construcción de partidos serios que tengan identidad política. Las ideas de las minorías deben tener espacio en el interior de los partidos y estos a través de sus procesos de democracia interna deben salvaguardar su participación y en ellas encontrar también su fortaleza.

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Boyancio

Sab, 08/17/2013 - 09:23
Moraleja: Cuando en sano juicio te pidan el voto, debes tener presente dos cosas, a saber: Que estamos en una republiqueta coqueta, y que el centralismo es lo peor que nos ha podido pasar, después del peo de Atanacio.
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elpasquín

Sab, 08/17/2013 - 00:52
¿Quién puede creer de verdad este congreso se va a meter en cintura a sí mismo? Aprovecharon una reciente necesidad de reformar la justicia para intentar blindarse ante posibles sanciones disciplinarias y penales, empujando a la élite de la rama judicial a traicionar el espíritu de la Norma. Maduremos. El mejor test para probar si de verdad las tan mencionadas reformas internas de los partidos fuertes va bien encaminada, son las propias minorías; y hasta ahora han rechazado categóricamente la propuesta hecha, y esto hay que remarcarlo una y otra vez, por los mismos partidos que saldrán beneficiados. ¿”Identidad política”? ¿A qué se refiere el columnista con tal expresión? Los únicos partidos que saldrán beneficiados con la propuesta, si acaso tienen “identidad política”, no deja de ser la que le atribuyen los propios colombianos.
Opinión por:

elpasquín

Sab, 08/17/2013 - 00:52
A menos que la imagen del Congreso haya salido ya del fango en el que ha estado metido en virtud de su propia motivación. Hasta hace poco, salvo paramilitares y guerrilleros, los congresistas tenían la peor imagen ante la opinión pública. Aquí no existen debates ideológicos salvo los que entablan los mismos partidos minoritarios que quieren desaparecer, con las maquinarias políticas. No creen falsos estereotipos ante la opinión pública. Y peor aún, ante abstencionismo crónico, estructural, cerrarle las vías a las futuras expresiones políticas es una estrategia dañina, miope. Si de verdad quisieran fortalecer la democracia, estarían diseñando estrategias para minimizar al máximo la abstención. Así que sí, esto es motivación egoísta.
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