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hace 4 horas

Un alcalde improvisando

La recolección de las basuras en Bogotá por la EAAB no solo es un retorno a los tiempos nefastos de la EDIS. Por falta de gestión era, tal vez, la única salida “decorosa” que le quedaba al alcalde, aunque no se quiera decir.

El lío en que se ha convertido la fracasada licitación de las basuras no tiene que ver con problemas sociales o ideológicos. Es un tema de gestión. Desde el momento en que la Corte Constitucional “tumbó” la millonaria licitación, han transcurrido más de diez meses, periodo de tiempo suficiente para que la administración Petro estructurara y desarrollara, de manera debida, una nueva, cosa que no hizo.

Recientemente, la administración sorprendió a la ciudadanía con la noticia según la cual el 17 de diciembre, cuando vencen las prorrogas a las actuales empresas prestadoras del servicio, la EAAB se hará cargo del mismo, para lo cual seguramente comprará cientos de vehículos, contratará operadores y demás personas que se encarguen del asunto por cuenta del Distrito. En términos prácticos se trata de resucitar a la EDIS, una empresa que en 1993 le costaba a Bogotá transferencias superiores a los 15.000 millones de pesos, recursos que se le restaban a los presupuestos de educación y salud. Para tener una idea acerca de lo que le significaba a la ciudad, se trataba de una cifra cercana al 20% de los recursos de salud de entonces.

En un momento de caos, la administración de Jaime Castro, que recuperó las finanzas de la ciudad y la dotó de su actual marco institucional, demostró que se podían recoger de manera eficiente las basuras a un costo razonable. Creó la UAESP, encargada de ejecutar la política del entonces nuevo modelo, coordinando y controlando a los concesionarios. Entonces, se hizo realidad la participación ciudadana en la gestión: familias de recicladores y asociaciones de vecinos dieron los primeros pasos. En sectores como Ciudad Bolívar, a donde no era rentable o se calificaba como “insegura”, más de tres mil familias hicieron aportes, creando Corpoaseo, una empresa que se encargó de recoger basuras que antes se acumulaban. Ese es el modelo que ahora se quiere terminar de manera improvisada.

Faltando menos de dos meses para finalizar las actuales prorrogas y después de lo visto, no se puede hablar de urgencia manifiesta para justificar falta de gestión. La “salida” de retornar al modelo de la EDIS, más que un salto al vacío es el regreso al despilfarro de los recursos públicos, aunque exista un decálogo de buenas intenciones, discursos y pretendidas justificaciones ideológicas. Se trata de recoger y disponer de 7500 a 8000 toneladas de basura, en las circunstancias reales de la ciudad, cumpliendo con el actual marco legal, la sentencia de la Corte y la normatividad de la Comisión de Regulación de Agua potable y saneamiento básico, CRA, de la misma manera que deben hacerlo todas las ciudades. Ante su incapacidad de estructurar una nueva licitación, la administración Petro intenta “caerse para arriba” con el sofisma del regreso a la prestación del servicio, abriendo un supuesto debate entre privados o Estado que no viene al caso.

La teoría de escenarios, que se encuentra en el ABC de la administración (de izquierdas, centro o derechas), no podía entregarnos uno peor que el que afronta la ciudad, a punto de un colapso en su sistema de recolección de basuras. ¿Alguien sabe cómo opera el nuevo “modelo”, apenas a días del término de las prorrogas? ¿Será exclusivamente público? ¿Cuando llegan los nuevos vehículos? ¿Quienes los operarán?¿Cómo se distribuirán en la ciudad?¿Qué pasará con los operadores actuales? Ojalá no argumenten que el asunto estaba planificado o que se trata de persecución política contra el alcalde (¿Algún alcalde no ha sido “perseguido” por opositores y detractores?).

La gestión pública es diferente al ámbito privado. Se cruzan en ella múltiples intereses, reglas, tiempos etc. Cuando se llega a un cargo público se supone su conocimiento, así que poco valen disculpas. Como dijo algún filósofo, “en circunstancias similares o peores, otros pudieron salir adelante”. Esperemos que Petro pueda hacerlo, por el bien de la ciudad. Lo que se ve, hasta ahora, es que los hechos lo están sorprendiendo y, en materia grave, ha resuelto improvisar. ¿Cuánto nos costará?

@herejesyluis

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