Publicidad
Jorge Iván Cuervo R. 10 Ene 2013 - 11:00 pm

Un crimen del sistema

Jorge Iván Cuervo R.

María Antonia Rodríguez es una mujer que presta sus servicios por días como empleada doméstica en Bogotá. Como madre cabeza de hogar, debe trabajar toda la semana para sacar adelante a sus tres hijos en medio de un enorme sacrificio.

Por: Jorge Iván Cuervo R.
  • 209Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/un-crimen-del-sistema-columna-396001
    http://tinyurl.com/kolw82t
  • 0
insertar

Su hijo menor, César, presentó hace unos diez años una deficiencia renal, razón por la cual tuvo que ser sometido a distintos tratamientos de alta complejidad. Fue atendido en varias EPS, como Coosalud —liquidada hace varios años—, Humana Vivir, Colsubsidio y finalmente de nuevo Humana Vivir.

La EPS donde fue atendido inicialmente informó en su oportunidad que no podía cubrir esos procedimientos y entonces fue transferido sin previo aviso a Humana Vivir por parte de la Secretaría de Salud. Allí, inicialmente, no respondieron por el tratamiento por no estar aprobado en el POS del régimen subsidiado, razón por la cual María tuvo que acudir a la tutela. El Juzgado 22 Civil Municipal ordenó el tratamiento respectivo. En el 2009 tuvo que iniciar procedimiento de diálisis y se incluyó al niño en lista de espera para trasplante de riñón.

Finalmente a César le fue trasplantado un riñón el 27 de abril de 2012 y desde ese momento inició un calvario que deterioró de manera considerable su salud y su calidad de vida. Dejó de ir al colegio y empezó a experimentar reacciones derivadas de una mala atención al paciente. Mientras César estuvo en el hospital San José la atención fue adecuada, pero una vez empezó el carrusel por los distintos hospitales a donde era remitido su deterioro en la salud era evidente.

Terminó el contrato con la EPS Colsubsidio y el 4 de noviembre pasado fue transferido a Humana Vivir. Ese día María sabía que la salud y la vida de César se ponían en peligro, habida cuenta de la conducta negligente e inhumana de la gente de (In)Humana Vivir, que aducían todo tipo de argumentos para no prestar una adecuada atención a su hijo.

Tristemente, el día 9 de diciembre se dio el desenlace que María ya veía venir gracias a la desatención por parte de la EPS Humana Vivir, que no le adjudicó un médico especialista durante todo el mes de noviembre. Hoy María llora a su hijo y se pregunta sin respuesta alguna por qué es tan duro ser pobre en este país.

Me pregunto, ¿qué sociedad permite que funcione un sistema de salud que es incapaz de asegurar la vida y la integridad de un niño que necesita de un tratamiento especial para seguir viviendo? ¿Qué pasa por los corazones de los funcionarios y directivos de la Secretaría de Salud del Distrito y de la EPS Humana Vivir que son indiferentes al drama humano de una mujer y de su hijo? Cuando María suplicaba por un especialista, en la EPS le decían que ellos no tenían contratos con hospitales donde tuvieran ese servicio, que los estaban buscando y que mientras mire a ver qué podía hacer.

Me pregunto si le cabe alguna responsabilidad al presidente de Humana Vivir por dirigir una empresa ineficiente y criminal, me pregunto si le cabe alguna responsabilidad penal y disciplinaria al secretario de Salud de Bogotá, por ser la cabeza de un sector que es incapaz de asegurar una prestación adecuada del servicio.

¿Cómo decirle a María que crea en la democracia y en el Estado y que se sienta incluida en el pacto social, si el sistema de salud fue incapaz de garantizar la vida de su hijo? ¿Cómo podemos seguir diciendo que esto es un Estado social de derecho?

 

* Jorge Iván Cuervo R.

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 51
  • Enviar
  • Imprimir

Lo más compartido

Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio