Por: Mario Morales

¿Un ministro contradictorio?

NO ME ALCANZÓ EL COEFICIENTE para entender una parte del proyecto de Inteligencia que inicia trámite en el Congreso y las explicaciones que dio el ministro Rivera a Cecilia Orozco.

Escudarse en la seguridad nacional o en la presunción de sobornos para justificar incrementos en la penalización por filtraciones de información a los medios no sólo es injustificado, sino prejuicioso.

No se compadece que quien debe velar por la Defensa Nacional parta del principio de que las filtraciones se den por “dinero generalmente”. Una apreciación con cara de acusación a servidores públicos y a periodistas y medios. Pero además tendenciosa porque el ministro dice no saber de ningún caso (¡?), sino que le “cuesta trabajo pensar que (esas filtraciones se den) sólo por altruismo”.

¿En qué quedamos, ministro?¿ Revelar un secreto de inteligencia es una violación a la ley? ¿O un acto de “filantropía” si no hay dinero de por medio?

Dice Rivera que el proyecto no toca a los medios y que “si un periodista divulga información reservada, su trabajo está plenamente amparado y cualquiera que lo investigue… actúa ilegalmente y debe ser castigado”. Pero si hay filtración de información reservada, “por dinero generalmente”, allí se configura un soborno “generalmente” y para un soborno se necesitan al menos dos “generalmente” (bueno, salvo que sea un proyecto de reelección). Y para determinarlo hay que investigar o desarrollar labores de inteligencia contra el funcionario y contra el periodista o medio; pero esa investigación, según el ministro, sería ilegal y “debe ser castigada”. ¿Cómo, pues, se probará si una filtración es altruista o un acto de corrupción sin investigar a funcionarios y periodistas? Y si hay indicios de soborno y se castiga al funcionario, cómo investigar o castigar al periodista sin que se configure la censura?

Se entiende la prevención de esa parte del proyecto en los medios. De aprobarse, esa ambigüedad sería, sin duda, un peligro para la libertad de prensa y a la vez una mancha en la “urna de cristal” de la actuación pública. Los mensajeros no son los culpables. No sólo hay que parecer transparente (impidiendo la circulación de información), hay que serlo.

www.mariomorales.info

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