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Santiago Montenegro 10 Mar 2013 - 11:00 pm

Hacia un programa de gobierno

Santiago Montenegro

En su última columna de El Tiempo, Guillermo Perry planteó que la atención a la primera infancia debería tener prioridad y ser parte integral de la agenda del próximo gobierno.

Por: Santiago Montenegro
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    http://www.elespectador.com/opinion/un-programa-de-gobierno-columna-409483
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Para sustentar su propuesta hizo referencia al trabajo que ha realizado Raquel Bernal, directora del CEDE de la Universidad de los Andes, recientemente ganadora del premio Juan Luis Londoño, quien ha argumentado la importancia de la atención a la primera infancia por su altísima rentabilidad social. Al leer la columna de Perry se me ocurrió pensar cuáles deberían ser las diez prioridades de un nuevo gobierno y, por supuesto, estoy de acuerdo con él en que la atención a la primera infancia debería ser una política obligada dentro de la agenda de un nuevo gobierno. Pero, en lugar de dármelas de original, me propongo completar dicha lista resaltando aquellas propuestas que hagan otros analistas y con las cuales, por supuesto, esté de acuerdo.

En ese sentido, quiero plantear que la propuesta de Rodolfo Arango en su columna del jueves 7 de este mes también debería ser parte integral de una agenda de un próximo gobierno y, si es posible, tema de debate en la campaña que se avecina. Básicamente, Arango plantea que una carencia muy grande que tiene Colombia es la ausencia de deliberación pública en el ejercicio del poder político. Según él, no tenemos un verdadero foro público donde toda la gente pueda participar, presentar sus posiciones y deliberar sobre temas de interés general. Argumenta que si ampliamos y fortalecemos los espacios públicos para conocer, reflexionar y deliberar críticamente sobre los asuntos que nos conciernen a todos, sólo así podremos fortalecer la defensa de los intereses comunes y la toma de decisiones democráticas. A pesar de que realiza este planteamiento en torno a las discusiones del proceso de paz en La Habana, Arango tiene toda la razón. Porque, más allá de lo que se discute en las negociaciones del proceso de paz, los espacios de discusión públicos son elementos cruciales de una verdadera democracia y, en ese sentido, la nuestra tiene una deficiencia que debemos corregir cuanto antes. Para sustentar su propuesta, Arango puedo haber citado a Jürgen Habermas, quien ha resaltado la importancia de la deliberación pública para llegar no sólo a una verdadera democracia, sino a la legitimidad de la ley. Sólo cuando todos los potencialmente afectados por un proyecto de ley tengan la oportunidad de expresar sus opiniones en un foro público, en un intercambio ordenado de ideas y de argumentos, con planteamientos sinceros, tendremos unas condiciones mínimas para que el mejor argumento sea el que gane.

Pero una política de fortalecimiento de la deliberación pública debe plasmarse en un programa y en una propuesta específica. En ese sentido, Colombia debería abrir uno de los canales públicos de televisión a espacios de deliberación de los grandes temas de interés nacional. Dichos espacios deberían tener tres características: ser en vivo, diarios y en horarios triple A. Dado que la deliberación ciudadana es un bien público y, por lo tanto, tiene externalidades positivas, la financiación de estos espacios debería estar a cargo del Estado. Para el modelo particular que podría utilizarse, se podrían estudiar los debates de la BBC, de la televisión alemana, pero mi preferencia está por los canales franceses. Muy pocas ideas tan poco costosas podrían mejorar tanto nuestra democracia.

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