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María Teresa Ronderos 3 Ene 2013 - 11:00 pm

Un propósito para 2013

María Teresa Ronderos

Nos inauguró el año el DANE con la noticia de que el país tiene hoy en promedio menos pobres que hace una década. Así, si la mitad de los colombianos vivían en la pobreza en 2002, hoy, en cambio, sólo uno de cada tres sigue en ese estado. No es poca la mejoría: son unos siete millones de colombianos que dejaron oficialmente de ser pobres; pero no es tanta, si se piensa que el país ha crecido extraordinariamente en esta década y que la Nación ha disparado la distribución de subsidios directos a las familias. Tampoco lo es si se toma conciencia de que aún 15 millones de compatriotas ganan menos de lo que requieren para tener una vida mínimamente digna.

Por: María Teresa Ronderos
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Ese promedio de 34% de colombianos en condición de pobreza, además, esconde la deshonrosa realidad de Chocó, en donde seis de cada diez personas siguen en la pobreza, y de ésas tres están en la miseria. Y la de Cauca, donde hoy hay más personas en la pobreza y en la miseria que hace diez años. En Córdoba, un departamento riquísimo en recursos minerales, agrícolas y marítimos, y en Magdalena, cuya capital, Santa Marta, es la nueva meca del turismo nacional, casi dos de cada tres personas no ganan lo suficiente para vivir, y la proporción en la extrema pobreza se ha quedado prácticamente estática en el último decenio. Es decir, para ellos no hubo década de la prosperidad, ni mucho menos democrática, porque en ambos lugares, como en otros nueve departamentos, la desigualdad social aumentó.

¿Qué es lo que se está haciendo mal allí? La respuesta puede ser diferente para cada caso. Así en el Cauca la guerra reciente ha empobrecido a los más pobres; y en Córdoba y Magdalena, ávidos dirigentes locales manejan la política y los negocios de dudosa reputación a su antojo, con el tácito aval del Gobierno Nacional que les da puestos, contratos y otras dávilas, digo dádivas. Ese esquema politiquero revuelto con violencia perpetra la pobreza no importa cuántos kits escolares gratuitos se repartan ni cuántas reparaciones se repartan a las víctimas.

En algunos departamentos, sin embargo, algo se está haciendo bien. Así entre 2002 a 2011, Boyacá bajó en 39% el número de pobres, Cundinamarca el 30% y Santander en 23%. Los dos últimos, sin grandes riquezas naturales, cortaron la miseria casi a la tercera parte. Quizá se expliquen sus milagros por una combinación de la baja en la violencia, subsidios nacionales repartidos por gobiernos locales más decentes, mejor capital humano o una infraestructura vial más aceptable. En el grupo de los exitosos también están Antioquia, que bajó el número de pobres en un 18%, y tres departamentos costeños: Bolívar que bajó la pobreza extrema en 12%; Atlántico que la dejó de un solo dígito, y Sucre, que sólo en los últimos tres años la redujo de 33 a 16%. Seguramente allí la acción conjunta de la cooperación internacional, las iglesias y el programa nacional de consolidación posconflicto ha rendido sus frutos.

Un propósito saludable para 2013 sería entender mejor qué ha funcionado y qué ha fracasado en la lucha contra la pobreza y ajustar las políticas acorde con ello. Igualmente sano sería tratar de entender por qué en Colombia, y en especial en algunos departamentos, la riqueza se sigue concentrando, al punto de que continuamos encabezando la lista de los países más desiguales del planeta. Solamente mirándonos con franqueza en este espejo social, descubriremos cómo desatar con celeridad el nudo que aún impide a tantos colombianos disfrutar del publicitado progreso.

  • María Teresa Ronderos | Elespectador.com

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