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Una necesaria devaluación

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José Roberto Acosta
29 de agosto de 2015 - 02:45 a. m.
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Habiendo renegado por más de una década contra la revaluación del peso, el actual ajuste cambiario debe tomarse como oportunidad pues, sin demeritar sus efectos adversos, son mayores sus beneficios.

Cierto el perjudicial encarecimiento de la oferta importada de bienes y servicios, que nutrió estantes de supermercados, concesionarios de vehículos y la canasta de materias primas de la industria y el sector agropecuario, pero que, por el efecto “proteccionista” de un dólar caro, obligará a su sustitución parcial por producción nacional, en una pertinente apretada del cinturón. Oferta importada que fue espejismo de falsa prosperidad y desindustrializó el país, así traten de desvirtuar esa realidad con la teoría de “desencadenamientos verticales por cuenta de la tercerización de servicios”.

Cierto el perjuicio sobre la deuda en dólares, tanto del sector público como del sector privado, pero cabe jalón de orejas, pues cualquier pasivo en moneda extranjera tiene de entrada el riesgo cambiario, y aunque existen instrumentos de cobertura en nuestro mercado local de futuros en Bolsa y los forward con bancos, muy pocos se cubrieron, ¿por ambiciosos?, ¿por tacaños?, ¿por ignorantes?, ¿por dárselas de especuladores cambiarios y no concentrarse en lo suyo? Ahora lloran y salen a buscar ayudas de última hora de papá Gobierno, también golpeado fuertemente en su pasivo externo y una profunda crisis fiscal.

Aunque las bonanzas marimbera y cafetera de los años setenta, y la cocalera y del petróleo de Cusiana en los noventa, reventaron ambas en graves crisis financieras, esta bonanza minero-energética que termina afortunadamente es recibida por un sector financiero sólido, representando una herramienta útil para que, con base en un mercado interno, la producción nacional recupere el terreno perdido.

Con base en una medida de la tasa real de cambio de equilibrio con corte a junio pasado, expuesta por el codirector del Banco de la República Carlos Gustavo Cano, se puede estimar que el valor nominal del dólar, visto esta semana, se extendió 10% por encima de su nivel óptimo, después de estar 20% por debajo en años, de ahí que intervenirlo sería una necedad, no sólo porque históricamente ha sido un fracaso en lo local e internacional, sino porque la devaluación es un arma de competencia en mercados mundiales, cada vez más deprimidos. Reprimir esta válvula de escape sería suicida.

 

@jrobertoacosta1jrobertoacostaopinion@gmail.com

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