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Francisco Gutiérrez Sanín 28 Feb 2013 - 11:00 pm

Una renuncia, una elección

Francisco Gutiérrez Sanín

Y renunció Benedicto XVI. Hay líderes sociales y políticos —y el pontífice católico obviamente lo es— que se crecen con la adversidad. Benedicto pertenece a esta categoría.

Por: Francisco Gutiérrez Sanín
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Si algo marcó su mandato, abruptamente trunco, fue su endémica falta de carisma, que contrastaba con la presencia abrumadora de Juan Pablo II. No era sólo la sonrisa envarada y el gesto distante. Era la falta total de esa sustancia indefinible que hace que un líder político logre hacer contacto con la multitud. En el caso del catolicismo, con su vocación ecuménica, el desafío es mucho mayor. Al fin y al cabo, la abrumadora popularidad de un Chávez o de un Correa, aparte de lo que puedan haber hecho o dejado de hacer, se puede entender a partir de características idiosincráticas de sus propios países. Saben hablarles a sus gentes, y eso no se aprende ni en academias ni leyendo mucho (no: ser caudillo no es cosa fácil). Pero es un arte acotado por las fronteras nacionales. El papa, en cambio, tiene que hablarles a multitudes que mascullan decenas de idiomas distintos, cultivan cientos de entusiasmos heterogéneos, y rumian mil odios contradictorios. Si el carisma es inaprehensible y frágil, algo que no se puede adquirir conscientemente —de la misma manera que no puedo hacer un plan para ser espontáneo—, el carisma global es, para ponerlo en términos católicos, una de las más bizarras bendiciones de Dios.

Benedicto, que careció masiva, palpablemente de él, de pronto hizo el clic el día en que pronunció su discurso definitivo de despedida frente a una plaza romana llena de gentes, que se pusieron de pie y lo aplaudieron sin parar, como en los buenos días del estalinismo (creo que es Zinoviev quien reporta que bajo ese régimen los miembros del auditorio aplaudían interminablemente al líder mientras se espiaban los unos a los otros, pues el que terminara de primero podía ser acusado de desviacionismo político). Sólo que aquí no había miedo. Y vi, o creí ver, una conexión genuina entre la gente y ese mandatario ahora solitario y frágil, atormentado —Benedicto carece de la piel de rinoceronte de un Juan Pablo II, cosa que me produce simpatía—, que le predicaba con terquedad desconcertante pureza a este nuestro mundo irremisiblemente impuro.

Sale Benedicto, que fue tan conservador como Juan Pablo II, sólo que más frágil y más vulnerable frente al escándalo. ¿Y ahora qué? La Iglesia, pese a la pérdida sistemática de fieles y de vocaciones, sigue siendo una potencia espiritual. Pero se encuentra en serios problemas. Primero, sus dignatarios pertenecen a un mundo, y su base social a otro. Ésta se encuentra básicamente en América Latina, en las barriadas y favelas, no en las escuelas de teología de Bavaria. Segundo, la opción del liderazgo católico en las últimas décadas —a favor de un agresivo conservatismo moral, pero puntuado por escándalos permanentes— ha abierto un abismo entre aquél y millones de católicos convencidos y sinceros, pero modernos. ¿El papa podría ser norteamericano? Las católicas de Estados Unidos toman la píldora y no entienden por qué no pueden ser sacerdotisas. Tercero, incluso allí donde aún tiene hegemonía amplia, se ha roto el monopolio del catolicismo sobre la fe. Verbigracia, Colombia.

A su favor, la Iglesia tiene que las tendencias que muchos creían ver hace algún tiempo —laicización y desnacionalización inevitables— han dado un brusco giro en la dirección contraria. ¿Hacia dónde se dirigirá esta institución milenaria? Tocará esperar, ahora literalmente, el humo blanco para saberlo.

Cosquilleo E6. Seguimos sin saber qué pasa con los ahorros de los pobres. Hay diseños institucionales elementales que hablan montañas sobre cómo funciona una sociedad. ¿Hasta cuándo va a seguir esto?

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COLOMBIANOINGENUO

Lun, 03/04/2013 - 22:47
Este papa se fue porque estaba mamado de tanta porqueria dentro de esa mafia llamada iglesia catolica, la mas sanguinaria(cruzadas genocidas de los arabes y la inquicision asesina de millones de mujeres!!!) y la mas podrida!!. Solo me imagino la cantidad de torcidos en esa VATICUEVA, perdon...vaticano!!! Ahh, y donde se quedan los abusos por pederastia y pedofilia, mis amigos, ahhhh????!!!
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Eduardo Saenz Rovner.

Sab, 03/02/2013 - 12:55
Buena columna. Lástima lo de los monaguillos de Moisés I.
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Estrella de la mañana

Vie, 03/01/2013 - 20:56
Los dos son grandes Papas, cada uno con su particular forma de ser, los católicos valoramos positivamente estos ocho años de pontificado de Benedicto XVI, porque trabajo para nuestra Iglesia, con amor y espiritu de servicio, siendo un gran ejemplo para nosotros los católicos, y con su renuncia es simbolo de la humildad que debe caracterizar a todo cristiano, en la vida cotidiana.
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manamuisca

Vie, 03/01/2013 - 20:11
aunque parezca muy tímido y derechista esPapa abdicante de su dignidad, por qu eno cabe ni renuncia ni cargo-benedicto parara a la historia como aquel que rompio el paradigma de m orir como Papa y aden{as le subyace motivos de sus conflictos internos frente a aspectos nodales de la fe, de un lado el dilema entre una cleres{ia masculina y declarante de castidad y la realidad pederstia, delitos sexualkes con el desaprovechamiento de un genero base de su fe,la mujer importante desde maria y maria magadalena fuerntes de la fe catolica; de otra parte aunque la iglesia ha sido un multinacional sus economias ecternas y a escala son menores que sus deseconomias, especialmen tge por la opulencia del alto purpurado en contrate de parroquias y misioneros que posan de pobres, otro lio esel ecumenismo
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eradelhielo

Vie, 03/01/2013 - 17:02
Tanta pobreza en todo el mundo y ver la ostentación de riqueza en el vaticano? más contradictorio no puede ser, ellos predicando la pobreza, mientras viven en medio de lujos y de poder, que farsa.
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ragd

Vie, 03/01/2013 - 19:47
entonces que dira usted de los paises musulmanes inmersos en la mas absoluta pobreza, la mas radical dictadura teologica -alli no expresaria lo que aqui escribe-, sin democracia, sus dirigentes viviendo en la opulencia y ellos arrodillados parando las nalgas decretando fatwas
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CARV

Vie, 03/01/2013 - 11:34
Paradójicamente, reconforta (?) constatar que -ante el tsunami mediático de la abdicación (no propiamente 'renuncia') de Ratzingeur al 'cargo' o 'encargo' de Papa, prácticamente todas las noticias, todos los comentarios y todos los análisis se centran en los aspectos 'humanos' (mundanos), burocráticos e institucionales del asunto, algo completamente 'natural' en un medio tan similar al de cualquier 'Corte' o 'Centro de Poder'. Los aspectos (presumiblemente) medulares del caso, es decir, los que -teórica y doctrinariamente- tendrían que ver con los designios e intervenciones de la Divinidad (concretamente, del Espíritu Santo) en tan trascendental evento, no han sido tocados por los 'expertos' vaticanólogos. ¿Por qué tamaño 'descuido'? ¿Son irrelevantes? ¿No existen?
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Enzo Mountain

Vie, 03/01/2013 - 20:22
¡Qué bien! Esta arista de las rotaciones del poder aluden a la famosa figura literaria de la carta sobre la mesa (la astuta manera de ocultar una cosa dejándola a la vista de los atembaos). Pompa y ceremonia: la famosa hiperrealidad de Jean Boudrillard (¿este también te parece chillón, estimado Gutiérrez, como Slavoj Zizek?) en todo su esplendor. Algo -esa cosa escondida- es el poder de los gerontes alrededor del planeta. No es el cliché de los venerados ancianos en ciertas culturas de Asia: se trata de quienes en el mundo mandan a plácet. Siempre recuerdo el zurcado rostro del hoy ministro de Trabajo burlándose de los ingenuos de los que creen en la tesis de la conspiración. Tras la cortina del liderazgo yupie, oculto por turiferararios el tenebroso poder geronte: Fifa, FMI, el Bilderberg
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chococruz

Vie, 03/01/2013 - 09:25
La iglesia seguirá siendo fuerte en la medida que la ignorancia siga extendida entre sus fieles los cuales seguirán aferrados al Dios castigador y violento que protege a una logia de cardenales inhumanos en la manera de ver y tratar a sus fieles y demasiado humanos en la manera de comportarse. Ojala hubiera imperado la concepción del Dios amigo o conciliador al estilo como lo imaginó el filosofo Spinoza en plena edad media abrumada por la peste, la inquisición y la miseria humana.
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alvaroisaza

Vie, 03/01/2013 - 08:37
El Señor Sanín tiene razón. Uno de los mayores problemas de Benedicto XVI fué ser el sucesor de Juan Pablo II quién parecía más una estrella de rock que un Papa. La forma de comunicarse Juan Pablo II era inusitada, original, abierta y espontánea. Adicionalmetne era un hombre que se habíoa enfrentado a los regímenes más cureles y duros de los últimos tiempos: el nazismo y el comunismo. Eso, tal vez, lo acercó más a la gente y ya tenía experiencia en ese campo. Benedicto XVI es un hombre de biblioteca, de academia, de libros,de escritos, no de multitudes ni de discursos ni de carisma.Eso lo aisló más de la gente. Finalmente siguió su línea teológica mientras el mundo observa una Iglesia con gravísmos problemas con sus sacerdotes, sus prelados y su cúpula de mando que la separan cada vez más
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