Por: Esteban Carlos Mejía

Uribe, el subversivo

Vuelvo y repito: el capataz Uribe no hace oposición, sino subversión. Niega la autoridad de la Justicia (casos de María del Pilar Hurtado y Luis Carlos Restrepo).

 Favorece paros cafeteros, cacaoteros, bananeros, ganaderos, terratenientes. Quiere cambiar el Estado Social de Derecho por el Estado de Opinión. La opinión de él, desde luego. Quiere restringir la democracia de la Constitución de 1991. Quiere subvertir el orden establecido para imponer, por la razón o por la fuerza, sus concepciones decimonónicas, autoritarias y proyanquis. Hace y hará lo que sea con tal de retomar el Poder.

El “ruido de sables”, anacrónico eufemismo con el que las gentes de buena voluntad se refieren a los cuartelazos, crecerá y crecerá y crecerá. Ahora hay militares que le hacen más caso a Uribe, el subversivo, que a su comandante constitucional. ¿Cuántos coroneles Hugo Chávez de derecha se estarán incubando en las guarniciones? ¿Cómo será el golpe? ¿Un putsch duro al estilo de Pinochet o Videla? ¿Un golpe blando a lo Bordaberry, en Uruguay? El ministrico Pinzón tarda en develar a los oficiales que sapean secretos operativos. ¿Lo hace adrede? ¿O los progolpistas ya controlan vectores claves de las Fuerzas Armadas y con sigilo mueven sus fichas a favor de los tres huevitos putrefactos, la seguridad seudodemocrática, la desconfianza inversionista y la cohesión antisocial?

Uribe es la principal amenaza a la democracia. ¿Quién podrá defendernos? ¿Juan Manuel Santos? ¿Será? No parece. Atrapado por su propio esquema neoliberal, no ha captado que la única ley que el capataz entiende es la ley del Talión: ojo por ojo, zancadilla por zancadilla. Sus soporíferos mantras sólo han servido para afianzar los propósitos subversivos de Uribe, el subversivo, y valga la redundancia.

¿Y el Polo? No puede con los matices. ¡La extrema derecha es peor que la derecha! ¡Uribe es peor que Santos! No son iguales. Como tampoco son iguales Piedad Córdoba y Clara López Obregón. Como no son iguales Jorge Enrique Robledo y Jaime Caycedo. ¿O sí? Su rigor mortis ha beneficiado, de carambola, a Petro y sus autoproclamados Progresistas, a la Marcha Patriótica y al Partido Comunista, hace lustros en mora de autocriticarse por su nefasta consigna de “combinando todas las formas de lucha, ¡venceremos!”. Absurdo, por decir lo menos. El Polo está tan empeñado en una oposición a ciegas que terminará por cooptar al capataz. ¡Y ojo! No estoy diciendo que para salvar la democracia haya que arrodillarse ante Santos. No. Estoy diciendo que para salvar esa democracia, endeble e imprecisa, hay que oponerse radical y verticalmente a Uribe, el subversivo.

“Entonces, ¿al fin qué?”, me acosarán los desaforados foristas de este periódico. Fácil. Toconur. Todos contra Uribe. Si queremos salvar la democracia del 91, ¡toconur!

 

Rabito de paja: “Que las luchas políticas se desarrollen por los cauces de la constitucionalidad”: Jorge Eliécer Gaitán, 1948.

Rabillo: El próximo sábado, a las 5 p.m., en la sala Madre Josefa del Castillo, en la Feria del Libro, el escritor Roberto Rubiano Vargas, autor de culto, presentará mi novela Hagan el favor de hacer silencio, publicada por Sílaba Editores, la misma editorial de El cartel de Interbolsa, de Alberto Donadio. Cordial invitación.

 

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