Por: Carolina Botero Cabrera

Vacas digitales para causas sociales

Hablemos sobre campañas de financiación colectiva usando Internet, como la que se usa para continuar el caso de Diego Gómez, el biólogo que arriesga hasta 8 años de prisión por compartir en internet una tesis de maestría sobre biodiversidad.

Crowdfunding consiste en hacer “vaca” por internet para financiar colectivamente proyectos y causas de todo tipo, y promocionarlos apelando a la solidaridad. La vaca digital se catapultó con “Kickstarter”, referente de la “economía colaborativa” en internet. Por ejemplo, varios músicos se autopromocionaron esquivando a intermediarios y recaudando para producir y distribuir su propio álbum. Estas plataformas funcionaban “todo o nada”. Solo si se cumple la meta se obtiene lo recaudado. Además, se debía decir qué recibía el contribuyente a cambio (copia del álbum, por ejemplo).

Ahora hay plataformas de muchos tipos. Por ejemplo, frecuentemente la vaca era para causas sociales, así aparecieron plataformas especializadas. “Goteo” hace crowdfunding cívico permitiendo aportar en dinero o en especie. “Indiegogo” permite recaudo parcial —sin cumplir la meta— y creó “Generosity” para causas sociales —-menos costos de intermediación y sin promesa de recompensa específica por la contribución—.

Además de la plataforma, toca pensar cuál es el público, cómo contribuirán y cómo se accede al recaudo. Condiciones locales especiales contribuyen al surgimiento de plataformas como lachevre, sumame.co o littelbigmoney en Colombia. Responden a nuestro idioma, escasa bancarización y desconfianza en el comercio electrónico, pero necesitan apoyo para funcionar bien. Son parte de una economía digital que no parece terminar de despegar.

Pero, si el público está esencialmente en países desarrollados, se usan sus plataformas y su idioma. Entonces, el problema es traer el dinero, pues las normas de lavado de activos lo complican. Sobre esto toca preguntar los lineamientos al banco elegido y agradecer a los pioneros que, como la tuitera @cucharitadepalo, mostraron que el crowdfunding existe y detonaron los procedimientos financieros.

Finalmente, se necesita un plan de comunicaciones y dedicar semanas a redes sociales y a movilizar esa audiencia. La campaña de Diego Gómez hace el llamado a la financiación colectiva para su defensa. Su situación podría ser la de cualquiera. ¿Quién no ha compartido contenidos en internet sin ánimo de lucro solo para que otros tengan acceso? ¡Conoce su caso y dona!

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