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Juan Carlos Botero 18 Jul 2013 - 11:00 pm

Vasari

Juan Carlos Botero

Qué época, Dios mío. En medio de las guerras, las atrocidades, el hambre y las infinitas zozobras y durezas de la vida diaria, el Renacimiento fue un período de una riqueza artística, filosófica, científica, económica, arquitectónica y literaria sólo comparable a los mejores siglos de la Grecia antigua.

Por: Juan Carlos Botero

Son famosos sus exponentes más célebres y destacados, como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, pero otro de sus creadores más interesantes y polifacéticos fue Giorgio Vasari, nacido en 1511 en Arezzo y muerto en 1574 en Florencia, la ciudad en donde dejaría una huella imposible de borrar.

Vasari fue uno de esos hombres de múltiples talentos que solemos asociar con el Renacimiento: pintor, pensador, escritor, arquitecto, coleccionista de arte e historiador. Considerado el primer historiador de arte, su libro más famoso fue Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos italianos. Empezando con Cimabue, el libro presenta una serie de retratos biográficos de los mejores creadores de su tiempo, y está atestado de anécdotas graciosas y fascinantes, como la vez que Giotto, para demostrar ante el papa su talento como artista, bastó que tomara una hoja de papel y trazara un círculo con un lápiz rojo, y la destreza del trazo fue tan perfecta que parecía hecho con un compás, dejando en claro su maestría. O la vez que el joven Giotto, socarrón, pintó una mosca en un cuadro de su maestro Cimabue, y al viejo le pareció tan real que la trató de apartar con la mano.

Como pintor, Vasari compuso varios cuadros y frescos de renombre, incluyendo la bóveda del Duomo de Santa María del Fiore (famosamente construido por Brunelleschi sin andamios), más el inmenso mural que se encuentra en el salón de los Quinientos en el Palazzo Vecchio de Florencia. Su estilo es más manierista que renacentista, y el artista no tuvo el genio de Miguel Ángel ni el duende de Leonardo, pues su pintura carece del equilibrio formal y de la sutil exquisitez que caracteriza el arte clásico de esos maestros, pero sus obras siguen siendo importantes.

No obstante, quizás el mayor aporte de Vasari fue como arquitecto, y entre sus obras más perdurables sobresale el Uffizi, las oficinas de gobierno de Florencia, hoy uno de los museos más importantes del mundo, la Loggia vecina con las bellas esculturas de Cellini y Giambologna, y el magnífico Corridoio Vasariano. Este extenso y sobrio corredor, que mide casi un kilómetro de largo, conecta el Palacio Pitti, en donde vivía la familia real, con el Uffizi y el centro de gobierno, y se construyó en 1565 para que Cosme I de Medici se pudiera trasladar de un palacio a otro sin necesidad de toda su tropa de guardia, y sin tener que mezclarse con el pueblo que, sin saberlo, seguía con sus labores abajo, en el Ponte Vecchio y en las ruidosas calles de la ciudad. El elevado corredor pasa encima del río Arno, atraviesa una iglesia, rodea la torre de una casa privada, y está lleno de autorretratos de los maestros de la pintura, como Tiziano, Tintoretto, Ingres, Corot y Delacroix.

Es un milagro que, después de tantos años y de tantas guerras, terremotos, inundaciones y azares del destino, estas obras increíbles siguen intactas, abiertas al público, y dispuestas a revelar sus riquezas con grandeza y generosidad. Gracias, Vasari.

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GIOTAS

Vie, 07/19/2013 - 10:26
Vasari muy conocedor del impacto histórico del buen arte, reconstruyo obras y otras que perduran porque en su momento las cubrió o incubrió entre el mismo arte a las vanidades de los patrocinadores que ignoraban la calidad de la obra, otras tantas buenas obras no sobrevivieron como murales repintados.
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Laura Ortegón

Vie, 07/19/2013 - 10:25
No tuvo que pensar mucho para escribir su columna. Sólo tuvo que leer el último libro de Dan Brown, Inferno, para contarnos lo que él ya nos contó.
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contestona

Vie, 07/19/2013 - 10:16
Muy buena la anécdota de la mosca; pero algunos prefieren un galón de pintura arrojado a la pared y a eso lo llaman arte; por lo tanto a eso lo llamarían despectivamente arte fotográfico, yo confieso humildemente que ese arte fotográfico es el que despierta mi admiración...
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pebeco

Vie, 07/19/2013 - 07:23
MAGNÍFICO ARTÍCULO.......AL FÍN DIIFERENTE A TANTA AGRESIVIDAD QUE SE LEE A DIARIO.....VALDRÍA LA PENA APUNTARSE A UNO SOBRE LAS TUMBAS EN "SANTA CROCE" DE LA MISMA CIUDAD: MICHELANGELO, GALILEO, MACHIAVELLI, ROSSINI, ETC.......HAY QUE CAMBIAR DE TEMAS....LO FELICITO
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