Por: Rodrigo Uprimny

Vencer el escepticismo

La paz con las Farc avanza decisivamente, pero no genera entusiasmo ni derrota el escepticismo de amplios sectores urbanos.

La paz avanza pues en semanas pasadas, y siguiendo el calendario pactado, la casi totalidad de las tropas de las Farc se concentró en las zonas veredales y esta semana empezó la dejación de armas. La Fuerza Pública ha protegido, sin que haya ocurrido ningún incidente serio, los desplazamientos y las zonas de concentración. Y mientras tanto, aunque con tropiezos, avanza la implementación jurídica del acuerdo vía fast track. Estaríamos entrando en la fase decisiva de la desmovilización de las Farc y su transformación en movimiento político.

Estos avances deberían generar gran entusiasmo pues estamos a punto de poner fin a la confrontación armada con esta guerrilla, que tanto dolor ha ocasionado. Y los pasos decisivos dados por las Farc deberían también incrementar la confianza de que esta guerrilla va a cumplir. Pero eso no es así, según los resultados de la última encuesta Gallup.

Hay elementos favorables a la paz pues se mantiene un apoyo alto a la solución negociada (67 % a favor frente a 27 % en contra) y ha aumentado sensiblemente la favorabilidad de las Farc (que llega al 19 % mientras era del 3 % hace un año), lo cual ayudaría a su reintegración. Pero otros datos son menos positivos: no sólo no hay entusiasmo, sino que el pesimismo general ha crecido mucho (pasó de 58 % en diciembre a 73 % hoy), la mayoría de los colombianos (49 % contra 46 %) piensa que la implementación va por mal camino y 62 % no confía en que las Farc cumplan con lo pactado. Fuera de eso, la gran mayoría (aproximadamente 70 % de los colombianos) sigue muy escéptica frente a los beneficios de la paz: no cree que mejorará la igualdad rural, ni que eliminará la violencia ideológica, ni que incrementará la seguridad, ni que permitirá que las víctimas sean reparadas o la verdad esclarecida.

Es posible que la encuesta esté equivocada o que las cifras hubieran sido mejores si la encuesta hubiera sido hecha en todo el país y no sólo en las grandes ciudades, como lo hace Gallup, pues el apoyo a la paz ha sido mayor en las zonas rurales que en las urbanas. Pero esta encuesta muestra que subsiste un gran desafío para quienes apoyamos la paz: debemos lograr una implementación del acuerdo que sea trasparente, participativa e incluyente, a fin de derrotar los escepticismos que subsisten y robustecer el apoyo a la paz. Para ello, y también para impulsar la dimensión territorial de la paz, podrían ser muy útiles mecanismos como los cabildos abiertos, o pronunciamientos de instancias representativas locales a favor del acuerdo de paz, como lo hicieron los concejos municipales de Maicao o San Vicente de Caguán.

***

El atentado del Eln es injustificable desde todo punto de vista pues, además del dolor humano que ocasionó, enturbia aún más el panorama de la paz. Esta guerrilla debe dar muestras significativas de su voluntad de paz para que las conversaciones puedan realmente avanzar.

(*) Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional

Buscar columnista

Últimas Columnas de Rodrigo Uprimny