Publicidad
Juan David Ochoa 20 Sep 2013 - 11:00 pm

La verdad y el miedo

Juan David Ochoa

Vuelven a sonar los vientos y las voces polémicas desde Caracas. Las anécdotas de pájaros que hablaban encarnados por difuntos míticos pasaron a planos secundarios, como pasaron los gazapos lingüísticos ante las cámaras y los micrófonos del mundo.

Por: Juan David Ochoa
  • 24Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/verdad-y-el-miedo-columna-447708
    http://tinyurl.com/jwwj729
  • 0
insertar

También las alusiones reiteradas a la guía preferencial del dios cristiano sobre el rumbo del futuro socialista mutaron en simples anécdotas intrascendentes.

Los vientos y las voces que retumban ahora son más duras, y hacen pensar que el huracán del despotismo empieza reinventar su tragedia. Maduro solicita recurrentemente las medidas drásticas contra la corrupción. Y valga el uso eufemístico de la palabra “drástica” en su rústica jerga para entender lo que sugiere y alcanza. Ahora obliga, impajaritablemente, a la diaria emisión de un “noticiero de la verdad” para exponer la gracia relegada por los presuntos rencores del fascismo.

Lo irrisorio en la notica no es el tono altivo y contrastado en su evidente falta de carácter. Lo irrisorio es la vieja ingenuidad de encasquetarse la palabra Verdad para inyectarle convicción a su discurso redundante y vacuo, como lo hicieron siempre los jerarcas con perspectivas misérrimas del mundo y con flagrante falta de talento para dirigir. A falta de audacia y de mando recurrían y recurren a la fórmula eficaz; intimidación y absolutismo.  Pero lo ingenuo en su impostura peligrosa no solo se esparce al concebir que la Verdad existe en el espectro político, y que es única, inmutable y pétrea, sino al creer estúpidamente que la tiene él,  y que sus adversarios ideológicos son bestias irredentas y acechantes siempre entre la sombra para calumniarlo. 

La escuela escéptica griega planteaba tres premisas de sospecha para evitar el fanatismo, la parcialidad y los excesos del convencimiento: evitar, permanentemente, la atribución de los sucesos humanos a entidades metafísicas. Evitar la creencia radical del bien y del mal sobre los hechos del mundo, y rendirse ante la posibilidad del conocimiento real ante un suceso o un fenómeno. Las tres premisas objetivas las incumple Nicolás; el advenedizo. Proclama la dirección infalible de su dios sobre un país diverso. Impone la idea del mal sobre sus disidentes sin opción a la complejidad, y pretende entender la realidad desde el radicalismo ideológico de su sistema.

En cada discurso revela los temblores de su nerviosismo y su improvisación. En cada pronunciación hay un tufo de miedo, un silbido de impotencia.  Sabe que el poder le llegó de repente y que lo debe sostener sobre la historia aunque su propia identidad sucumba en los escombros del descrédito. Continúa sin sospechar  la dinamita oculta en cada decisión. Y cada decisión es otro muro en la pared del totalitarismo.

Una vez más habla Quevedo en su sentencia sin tiempo: ser tirano no es ser, sino dejar de ser, y hacer que dejen de ser todos.

  • Juan David Ochoa | Elespectador.com

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 2
  • Enviar
  • Imprimir
2
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

jaramo

Sab, 09/21/2013 - 18:18
Todo el que se atreve a hablar de verdad está convencido de que la verdad es la suya. Tuve un buen amigo que para su graduación como doctor en filosofía trabajó la tesis de que la verdad, o es absoluta o no existe. Nunca logró graduarse... El orden de las palabras en la supuesta cita de Quevedo, no es otro?
Opinión por:

morenoelesceptico

Sab, 09/21/2013 - 13:19
Mucho mas irrisorio es que los mamertos como Juan David nos conminen a someternos a los amos de Maduro si queremos conseguir "la paz".
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio