Por: Julio Carrizosa Umaña

Verdades del Catatumbo

En la cuenca del Catatumbo, una de las más ricas de América del Sur, más de millón y medio de hectáreas, la precipitación es abundante y hay petróleo, carbón, mármol, barita, talco, hierro, cobre, cinc y grandes plantaciones de palma africana.

También cultivos de cacao, café, tabaco, piña, plátano, tomate y cebolla, maíz, arroz y frutales y fincas de pan coger. Sus bosques alimentan el mercado de maderas preciosas y sus actividades ganaderas son de doble propósito. El río es navegable y desemboca en el Lago de Maracaibo, proporcionando salida a los mercados internacionales. En la cuenca se ha declarado el Parque Nacional Natural Catatumbo-Barí, que protege una parte de la biodiversidad andina generada en formaciones ígneo-metamórficas antiguas y un resguardo indígena de la cultura motilón-bari.

Nada es mentira en esta descripción, faltan solamente algunas verdades para explicar por qué esta cuenca se ha convertido, en pleno siglo XXI, en uno de los problemas más grandes del país. Verdades incómodas, frutos de procesos en los que se enfrenta la complejidad de la cuenca con la sociedad que allí se ha desarrollado, compleja en lo cultural pero simple en lo social.

La primera se refiere a la forma como se explotaron las reservas petroleras de la Concesión Barco, al entusiasmo con que recibió la existencia de éstas y a los enfrentamientos entre la cultura petrolera y los grupos indígenas y colonos que habitaban allí desde la colonia. En estas contradicciones puede estar parte de las raíces de la situación actual.

La segunda tiene que ver con los cultivos de coca, cuya erradicación hizo estallar las revueltas. Vale la pena reflexionar acerca de la responsabilidad de los consumidores de los países ricos en nuestra tragedia y en la diferencia entre la rentabilidad de la cocaína y la de cualquier producto agrícola.

Finalmente hay que mencionar la verdad de la gente que se amotina o que permanece con los brazos cruzados. Como no se han realizado los censos correspondientes, sólo tenemos las fotografías y videos para conocer la actualidad del Catatumbo, que ha estado en conflicto y en guerra durante más de un siglo; desde las guerras civiles, pasando por los ataques de flechas motilonas a las petroleras, incluyendo el genocidio pabonista en noviembre de 1949 y los enfrentamientos recientes entre el ejercito, los paras, las Farc, el Eln y los civiles.

Probablemente el vicepresidente sí tiene en su cabeza todas estas verdades, ojalá así sea.

 

* Julio Carrizosa Umaña

 

 

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