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Cartas de los lectores 27 Jun 2013 - 9:21 pm

Vergüenza nacional

Cartas de los lectores

Bien lo dice el editorial del lunes de El Espectador: con la elección de El Gran Colombiano (EGC) estamos mostrando lo que somos. Es sorprendente que quien le hizo tanto daño al país tenga tantos admiradores.

Por: Cartas de los lectores
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Un hombre que en lugar de comportarse como un estadista utilizaba su estatus presidencial como barricada, no sólo para combatir, sino que se encargaba de echar leña al fuego con expresiones callejeras como: “te doy en la cara marica”, “sea hombre”, “hágalo por mi cuenta”, todo esto enmarcado en una condición entre chabacanería y dictatorial. Con EGC, la palabra y la posición de presidente perdió toda la calidad que se espera de quien es elegido en las urnas por el pueblo.

La vida y el quehacer de EGC no resiste análisis, porque está rodeado de personas en entredicho y su currículo personal está plagado de tan bajas acciones que hiere recordar y conocer su trayectoria. Hagamos un poco de historia: cuando fue director de la Aeronáutica Civil se construyeron la mayor cantidad de kilómetros de aeropuertos clandestinos en todo el territorio nacional; como congresista, fue el padre de la Ley 100 que tanto daño ha hecho a los colombianos de a pie; como gobernador de Antioquia, destituyó de un plumazo a más de 3.000 funcionarios del departamento; también como gobernador se enorgullecía porque apoyó oficialmente la creación de las Convivir, matriz de los temibles grupos paramilitares que asolaron el país; como padre, encubre a unos hijos que emplean métodos corruptos para comprar terrenos en [futuras] zonas francas o que evaden impuestos en el país invirtiendo en paraísos fiscales; como alcalde de Medellín, nombra como jefe de seguridad a un policía que hoy está extraditado en EE.UU.

Como presidente fue más prolijo: la yidispolítica para hacerse reeligir a como diera lugar; los consejos comunales, que eran una mezcla de juicios públicos donde impartía látigo a sus subalternos, promesas de papel a las comunidades que visitaba y uno que otro señalamiento a sus opositores; AIS, que fue a espaldas de él y de su ahijado; el inmenso enriquecimiento de los ricos y el profundo empobrecimiento de los pobres; la eliminación del reconocimiento de horas extras y el trabajo nocturno porque el día dura hasta las 10 de la noche; la privatización de la salud que explotó en manos de su sucesor, entre otros. Como expresidente sigue haciendo estragos al país, porque en lugar de dejar hacer lo que él no quiso y estuvo en su manos, como es lograr firmar un acuerdo con las Farc como primer paso en el camino hacia la paz, hostiga y pone palos en la rueda para que no se cristalice este logro.

Gloria Upegui. Bogotá.

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