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Mauricio García Villegas 14 Dic 2012 - 11:00 pm

Viajar a la antigua

Mauricio García Villegas

Me encanta viajar por las carreteras de Colombia. Disfruto pasando de una cordillera a la otra; atravesando los ríos grandes que vienen del Macizo; percibiendo los cambios de clima, los olores del trópico y observando la geografía contrastada y asombrosa que tiene este país.

Por: Mauricio García Villegas

Pero esos placeres, que comparto con millones de colombianos, en los últimos años se han convertido en lo contrario, en un disgusto. Las carreteras se han vuelto intransitables; no solo tienen el mismo trazado de camino de herradura que tenían cuando fueron construidas (hace 70 u 80 años), sino que el flujo vehicular, sobre todo de camiones, se ha vuelto insoportable. A medida que los países se desarrollan, las distancias se acortan. En Colombia uno tiene la sensación opuesta. Cuando yo era niño, mi padre tardaba una hora y media para ir de Medellín a La Pintada. Hoy ese trayecto se hace, con suerte, en dos horas y media; pero casi siempre el viaje dura tres, cuatro y hasta cinco horas. Nunca se sabe. Se supone que de Bogotá a Villavicencio hay hora y media, pero es tal la cantidad de camiones, que el viaje tarda cinco o seis horas y cuando hay un accidente de camiones, puede tardar un día completo. Lo mismo pasa con los trayectos Bogotá-Honda, Medellín-Caucasia, Bucaramanga-Santa Marta, Buenaventura-Cali y muchos otros. Volvimos a viajar como lo hacían nuestros antepasados del siglo XIX: lentamente, sin poder saber cuál es la hora de llegada y preparados para enfrentar grandes imprevistos.

Pero hay algo más. Al colapso de buena parte de la red vial colombiana (una fatalidad contra la cual, al menos por ahora, no se puede hacer nada) se agrega la sinrazón de algunas normas viales. Me refiero a dos de ellas.

La primera es la prohibición de sobrepasar en doble línea amarilla. Ya he escrito varias columnas sobre eso. En síntesis, lo que digo es que esa norma impone un comportamiento tan difícil de cumplir (ir detrás de una tractomula que va a 17 kilómetros por hora) que todos los conductores desatienden lo establecido en la norma (incluyendo las patrullas de policía), de lo cual resulta que los multados no son los infractores (que son todos), sino los que tienen la mala suerte de ser pillados. Lo que propongo es que la doble línea se utilice como una norma de prudencia (no obligatoria) y, en consecuencia, como un indicio de responsabilidad en caso de accidente.

Lo segundo es el pago del peaje para los vehículos ligeros que transitan por carreteras infestadas de tractomulas. Dado que su recorrido tarda tres, cuatro o cinco veces más de lo normal (las tractomulas, en principio, no se demoran más por la congestión), me pregunto qué justificación puede tener el pago de ese peaje. ¿Cómo es posible que alguien que va en un automóvil a 17 kilómetros por hora, con los costos que implica viajar a esa velocidad, tenga que pagar un peaje por utilizar semejante carretera? Más aún, ¿dónde está el dinero que desde hace décadas vienen cobrando las compañías privadas, dueñas de esos peajes, por utilizar esas vías decimonónicas? Con el dinero que recolectan se habría, muy probablemente, construido un oleoducto para llevar el petróleo, o una doble calzada, así fuese de unos pocos kilómetros, en donde se pudiese adelantar a los camiones.

Así, pues, al estado pésimo de las carreteras se agrega una ley de tránsito irrazonable. Ya tenemos bastante con tener que viajar con la lentitud y la incertidumbre de los viajes antiguos (y sin sus encantos) para que tengamos que pagar multas y peajes por ello. Y no estoy hablando de unos pocos colombianos; este fin de semana salen dos millones de vehículos a las carreteras.

 

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TorresArboledas

Sab, 12/15/2012 - 15:06
Otra norma absurda: límites de velocidad de 30 kilómetros por hora en vías rápidas!!
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Inopia

Sab, 12/15/2012 - 19:42
Ojo profe y foristas, en Calarcá (Quindío) al alcalde se le ocurrió la brillante idea de concesionar una cámara para fotomultas, estableciendo velocidades máximas en la vía a Pereira de 30 y 40 Km/h. Como ven, los avivatos están en todas partes y antes que mejorar las condiciones de seguridad y la velocidad media vehicular su interés es como parapetados en los cargos públicos atracar a los ciudadanos y al Estado.
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Ar mareo

Sab, 12/15/2012 - 13:53
15 anhos despues y hasta ahora nos empezamos a cuestionar la conveniencia de haber privatizado las carreteras con los peajes. Por eso es bueno q los economistas salgan de sus salones y oficinas y conozcan la realidad de los de apie, fuera de las ciudades
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suesse

Sab, 12/15/2012 - 13:22
El mundo involuciona. Es un hecho. Pero hay sitios en donde la evidencia es mayor, más dolorosa y costosa, en todo sentido. Como en Locombia.
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recapitulando

Sab, 12/15/2012 - 12:33
Colombia en las cavernas sin vias. Ningun presidente de estos que con desgracia han tenido su turno se ha puesto los pantalones de decir este es un pais sin vias y asi no es posible ningun TLC viable ni oportunidad de crecimiento de ninguna empresa local. mas aun en provincia y areas rurales para las cuales son indispensables las vias. Es que sencillamente en muchisimos lugares NO existen . Todo a retazos, como todas las instituciones de este pais. y nadie se responsabiliza. Para que tanto titulos de muchos "cerebros" sino se ponen en donde debe para crear por fin un chance de verdadero crecimiento de Colombia. Puro amiguismo y corrupcion.
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Inopia

Sab, 12/15/2012 - 09:53
Profe García, buenas noticias: ya casi van ha rehabilitar la navegabilidad por el río Magdalena, la construcción del canal interoceánico superior al de Panamá, el ferrocarril que unirá los dos océanos y la megared de autopistas que intercomunicarán al país. Solo nos falta resucitar ese prohombre Luis Fernando Jaramillo Correa, sí, el hermano de Rodrígo y tío de Tomasito, a quienes desde hace décadas les "concesionaron" la infraestructura del país a su amaño y antojo.
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Antojáis

Sab, 12/15/2012 - 08:28
Lo que tenemos es lo que nos merecemos por elegir todos estos parque tacos, que solo velan por sus intereses y de sus amigos de poder económico, para lo único que se acuerdan de la gente del común es para que voten por ellos, y e ahí en adelante se olvidan...........o será que los elegimos para que el salario de ellos tenga un régimen especial y no tengan que pelear el aumento en mesas de negociaciones o por decreto, alguien se acuerda cuanto fue el aumento porcentual de ellos el año pasado,,,,,,,lejos mayor que el de todos nosotros......y ya saben por que no hay carreteras, porque nunca viajan en carro, les pagamos no se cuantos tíquets al año por sentarse a lucrarse
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sabueso

Sab, 12/15/2012 - 07:57
de acuerdo que bello pais sus tierras sus climas su gente pro no todo es fortuna sus corruptos dirigentes y sus mafias apestan todo lo bello
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Patecaucho Cibernético

Sab, 12/15/2012 - 07:53
Hace un par de lustros el viaje de Medellín a Quibdó duraba 3 o 4 días, dependiendo el clima -por allá dos días de sol ya es verano- hoy el mismo trayecto se hace en mucho menos de un día. Por ejemplo a la trocha que va desde "el siete" hasta Tutunendo, lo único que le falta es la línea amarilla para ser una autopista.
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leftright

Sab, 12/15/2012 - 07:04
por fin escribio algo coherente.
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sofia fuentes

Sab, 12/15/2012 - 05:32
Las carreteras en Colombia reflejan vivídamente al Estado colombiano, que no representa al ciudadano del común sino al capital. Los ciudadanos están para que con sus escasos recursos sigan incrementando las ganancias de los grandes empresarios ya aseguradas por el Estado. Los peajes significan eso y nada más. A diferencia del resto del mundo, aquí se tiene la posibilidad de viajar pagando peajes, al no existir otra carretera, las que para colmo de males son de una calzada, como la de Bta-Vcio, ahora un oleoducto, con cámaras para imponer comparendos más policías patrullando para lo mismo, no para mejorar el tráfico, debiendo uno ir detrás de 3 o 4 tracto mulas, o más. Si al menos hicieran las nuevas con dos carriles, menos muertos por carreteras existirían, pero eso no es lo importante.
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sofia fuentes

Sab, 12/15/2012 - 05:36
También la desgracia de Uribe y su desmedida corrupción, que nos atrasó en materia vial en sus 8 años, con carreteras para saciar el miti miti y beneficiar a su camarilla politiquera. Eso las pocas que inició, porque no terminó ninguna. Vaya impoluto mandatario, lo dicho esto es el Estado colombiano y la ciudadanía borrega, que no se concibe para nada más que para seguir a una partida de delincuentes.
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CONCIENCIA LIBRE

Sab, 12/15/2012 - 03:29
BUEN PLANTEAMIENTO... Colombia atrasado 30 años en infraestructura y de acuerdo , las normas viales solo sirven para aceitar la corrupcion de la policia vial, que por este diciembre estan muy activos buscando la prima.
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Sebastián Felipe

Sab, 12/15/2012 - 02:27
(1) Debió escribir "de una cordillera a otra", pues Colombia tiene más de dos cordilleras, y "de una cordillera a la otra" da la impresión de que solo hay dos cordilleras. (2) Es inexacto "atravesando los ríos", pues usted realmente pasa por los puentes más que "atravesando los ríos". (3) Debió escribir "País", con mayúscula. Y marros más (solo comento dos renglones, de cuarenta y cuatro que tiene la columna).
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doloresthomas

Sab, 12/15/2012 - 01:58
Andrés Uriel Gallego tuvo ocho años completicos y no hizo absolutamente nada más que repartir carreteritas secundarias entre políticos regionales y contratistas que hoy están presos por pícaros.
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