Publicidad
Jaime Arocha 21 Ene 2013 - 11:00 pm

Víctimas ausentes

Jaime Arocha

Hay heridos de muerte por el conflicto armado y el neoliberalismo que no figuran ni en la Ley de Víctimas, ni en las conversaciones de paz de La Habana. Tal es el caso de la Virgen de Atocha, patrona de la gente de ascendencia africana en el puerto de Barbacoas sobre el río Telembí (Nariño). A ella y al niño que lleva en sus brazos, hombres armados les robaron sus atuendos de oro y joyas preciosas que sus devotos les habían ido dando desde hace más de 200 años.

Por: Jaime Arocha
  • 48Compartido
    http://www.elespectador.com/opinion/victimas-ausentes-columna-397955
    http://tinyurl.com/a5sa4z8
  • 0
insertar

Retenes armados a lo largo de afluentes como el Güelmambí cada vez más les impiden a sus fieles balsearla, uniendo varias canoas, a cuya plataforma la subían junto con marimberos, cununeros y cantaoras. En las aldeas por las cuales navegaba, lo usual eran velorios, cuyos arrullos y alabaos daban lugar a la comunicación contemplativa con sus creyentes. El año pasado, el día de su fiesta en Cali, señoras de la colonia barbacoana le hicieron su delantal con pedacitos de papel dorado, pero no pudieron balsearla como a ella le hubiera gustado.

Por su parte, desde comienzos del siglo XIX, en el Plan de Raspadura, una aldea afrochocoana en la cuenca del río San Juan, la adoración es por un retablo del Santo Ecce Homo. El segundo domingo de Pascua tiene lugar la fiesta en honor a este Jesús resignado por la flagelación de la cual fue objeto, pero desde la semana santa la gente se va preparando para el gran festejo. Lo usual era que a Cristo le celebraran un velorio como el de cualquier persona recién fallecida.

Eso quería decir que los viernes santos, después de las ocho de la noche, cantaoras negras de voces roncas y mentes sabias comenzaban con sus alabaos de ritmo lento y repetitivo, a cuyas palabras les imprimían emotividad los sorbos de biche, y el ondear de sus cuerpos y brazos.

Debido a esa coreografía mística, a la madrugada ellas y los feligreses entraban en trance. Sin embargo, el año pasado a las 11 de la noche, el párroco ya había despedido a las cantaoras quejosas porque la falta de un traguito les había impedido aclarar sus gargantas.

Esta higienización del templo tiene que ver con los “paisas” que cada año llegan a Raspadura con mandas de velas, peticiones de cargar las andas de los santos en las procesiones, y dinero para la caja fuerte que el señor cura localiza a un lado del altar mayor. Aspiran a que salud y dinero retribuyan sus sacrificios. Satisfechos, les hablan bien de la deidad a otros coterráneos, quienes hoy ya hacen parte de un turismo religioso, consonante con la propuesta neoliberal de monetizar hasta el ámbito sacramental en función del desarrollo. De ahí que la reproducción de un Jesús sentado y sangrante en estampitas, novenas, pequeñas o grandes efigies, réplicas del retablo venerado, camisetas estampadas, o dijes para pulseras y collares, derive en la creación de una especie de marca más bien disonante con respecto a esa afroteología para la cual santos y vírgenes están vivos y hacen parte de las redes de parientes que se extendían por ríos, selvas y puertos ribereños. Hoy en las ciudades andinas capotean el desplazamiento.

Guerra y capital profanan ancestros, vírgenes y cristos. De ahí que el Proceso de Comunidades Negras les haya pedido a los negociadores en Cuba que la reparación espiritual acompañe a la restitución territorial.

  • Jaime Arocha | Elespectador.com

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 1
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Jorge Oñate habría comprado votos para las pasadas elecciones parlamentarias

Lo más compartido

  • Isabella, la niña que descrestó con su 'Flaca' en La Voz Kids
  • Cargar el celular al lado de la cama mientras se está durmiendo engorda
  • Atlas científico de relaciones sexuales
1
Opinión

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

demevelu

Mar, 01/22/2013 - 12:55
SEÑOR RELIGIOSO LO INVITO A LEER EL SALMO 115. LAS ESTATUAS NO OYEN, NO ANDAN, NO HABLAN, NADA HACEN NI PARA BIEN, NI PARA MAL, IGUALES SON LOS QUE LAS HACEN Y SIGUEN.
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio