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Juan Gabriel Vásquez 22 Ago 2013 - 8:19 pm

La vida de los libros usados

Juan Gabriel Vásquez

Sólo se me ocurre una cosa más triste que la desaparición de las librerías: la desaparición de las librerías de segunda.

Por: Juan Gabriel Vásquez
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 El riesgo me parece bajo, de todos modos, pues ninguno de los entusiastas de la muerte del libro de papel ha averiguado todavía qué hacer con todos los que ya existen, estos tercos objetos que siguen siendo tan funcionales hoy como lo fueron el día remoto de su publicación. Yo, sin ir más lejos, tengo una maravilla que me regaló hace 14 años el escritor Mario Mendoza: los cuentos de Edgar Allan Poe en la traducción de Charles Baudelaire. El libro es de 1856, y aquí está: no se le ha acabado la pila ni se le ha borrado la memoria. Lo abro y lo leo como lo han hecho todos los lectores por cuyas vidas ha pasado en este siglo y medio. Pues esto tienen los libros usados: una vida. Han pasado por varios lectores, y si uno tiene suerte, de esos lectores quedan rastros en el libro usado: rastros que uno puede cazar y que producen una felicidad más bien banal, fetichista y entrometida que sólo pueden entender los que pierden el tiempo en las librerías de segunda.

Hace poco encontré, en una de esas librerías, uno de los últimos libros que el gran Isaiah Berlin publicó en vida. The Crooked Timber of Humanity, que se ha traducido al español como El fuste torcido de la humanidad, es una recopilación de ensayos políticos donde están la elegancia, la sensatez, la clarividencia y el profundo humanismo que convirtieron a Berlin en una de las conciencias morales del fin de siglo. Pero mi ejemplar guardaba otras felicidades. Era un regalo del autor a su amigo Arnold Goodman, y ahí estaba entonces una nota manuscrita de Berlin: “Para Arnold, de Isaiah, con admiración, gratitud y afecto. Oxford, diciembre, 1990”. Esa tarde lo empecé a leer, y entre las páginas 46 y 47 me encontré un recorte de periódico con este titular: “Lord Goodman deja 510.000 libras”. Goodman, el destinatario del libro dedicado, había muerto a la edad de 81 años. Por el recorte supe que era abogado, que aconsejó legalmente al príncipe Carlos tras la ruptura de su matrimonio y que en los años sesenta y setenta fue un importante negociador político: uno de esos hombres que, tras bambalinas, dan consejos, hacen contactos y arreglan problemas.

El recorte no daba la fecha de su muerte, así que la busqué en Internet: mayo 12 de 1995. Cinco años habían pasado entre la dedicatoria del libro y la muerte del destinatario. Pero los muertos no dejan sus propios obituarios entre las páginas de sus libros: ¿por qué manos habría pasado este volumen en ese tiempo? Entre las páginas 116 y 117 me encontré con una posible respuesta: una invitación, fechada el 15 de abril de 1991, a la reunión inaugural del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo. “El gobierno de Su Majestad”, decía la tarjeta timbrada, “solicita el honor de la compañía del Señor Patrick Mordaq”. Y me entretuve un momento pensando si Goodman le habría prestado el libro de Berlin a Mordaq, si Mordaq habría dejado la invitación entre las páginas, si Mordaq habría conservado el libro hasta la muerte de Goodman y luego dejado allí el recorte sobre su muerte. Y me pregunté también por qué habría de interesarme todo eso, estos rastros de vidas ajenas que pasaron por el libro que ahora es mío.

 

 

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Sky_Voyager

Vie, 08/23/2013 - 17:57
...interesante columna ... exquisita pluma ... se disfruta la lectura tanto como cuando se lee a Juán Esteban Constain, son enriquecedores en la forma literaria y el contenido de la narración ... bien ...
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pelanga

Vie, 08/23/2013 - 13:34
lo mejor son los saldos de los lectores aburridos
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Marmota Perezosa

Vie, 08/23/2013 - 13:31
Bien su artículo , pero no es cierto que estén desapareciendo las librerías de usados...........En la carrera 8 con 16 está Merlín y otra inmensa en un segundo piso.........Lo malo es que a veces sus precios están por encima de los nuevos..........Quisiera saber otras direcciones
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Cronopio snm

Vie, 08/23/2013 - 11:04
Si muy lindo y todo... ¿cuánto pagaste Juanito por ese ejemplar? (chicanería pura)
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Cronopio snm

Vie, 08/23/2013 - 11:06
Abajo de la Iglesia de San Francisco (centro de Bogotá) se tejen mil historias como esta... obvio más baratas, no involucran príncipes, ni brillantes abogados, pero emocionan igual!
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digoall

Vie, 08/23/2013 - 10:24
Porque tras de sí el libro va dejando pedazos de personas idénticos a uno. Porque en las mismas letras leídas nos encontramos como en pocas cosas. Porque donde dos han leído un libro, hay dos hermanos
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Fernanda Morelos

Vie, 08/23/2013 - 08:45
Podria ser que Humberto Eco tuviera la respuesta o quizás un desenlace inesperado.....
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suesse

Vie, 08/23/2013 - 05:55
Ah, los libros!! Y lo que ellos han visto, oído... y a veces, logran retratar, prolongar, comunicar , aparte de lo que ellos, por si mismos, ya lo son. A cuantos no nos ha pasado algo similar, a niveles más "modestos"? Cuantos papelitos, anotaciones, reflexiones, se han dejado por ahi, ha dejado uno mismo, en libros que se regalan, se prestan (y jamas se devuelven), se compran de segunda?
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Sebastián Felipe

Vie, 08/23/2013 - 02:58
1 y 2. Es despectivo, aunque usual, hablar de “libros usados” y “librerías de segunda”, pues realmente se trata de “libros leídos” y “librerías leídas”, que tienen los méritos de la lectura; en el famoso tango, por ser usada como papel higiénico, no leída, lloró La Biblia al pie del calefón. 3. No debió tildar el adverbio de modo “solo” (varias veces), salvo antigualla. 4 a 6. Debió escribir “La desapari-ción”, “Los cuentos” y “Una vida”, con mayúscula después de los dos puntos. 7. Mejor “esos tercos” que “estos tercos”. Y marros más (no paso del segundo párrafo, de cuatro que tiene la columna). Ah, además mezcló traducciones del inglés al español y al francés, sin ningún reparo.
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sicclon

Vie, 08/23/2013 - 04:17
Vea usted, por andar moviendo palabras y cambiando frases, involuntariamente me quedó "a menos de que" en lugar de "a menos que". Bueno, a diferencia suya, yo no soy infalible.
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sicclon

Vie, 08/23/2013 - 04:14
Qué ganas las suyas de salir con cosas rebuscadas. Lo de "librerías leídas" es hasta risible, pudo haberse limitado a decirle que no olvide incluir la palabra "mano" después de "segunda". Eso del guión en "desaparición" mejor ni lo pregunto, porque vaya uno a saber con qué sale. Por otro lado, me esfuerzo al máximo para entender lo malo de mezclar traducciones, a menos de que usted reclame no haber dicho de forma explícita que tenia la primera edición en francés de la recopilación de cuentos de E. Allan Poe, titulada "Histoires Extraordinaires". Un poco más preciso, tal vez, pero ni así veo el punto de su crítica. No me gustan mucho las traducciones recientes al francés de libros originalmente en inglés, pero dudo sinceramente que usted tenga mucho qué discutir conmigo al respecto.
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Jose Knecht

Vie, 08/23/2013 - 01:34
¡Qué bueno poder leer a Vásquez cada semana!
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