Por: Andrés Hoyos

Vietnam

La idea según la cual ser de izquierda implica oponerse al libre comercio y a los tratados que lo pactan es común en Colombia y en América Latina, pero no en el resto del mundo.

Suecia, por ejemplo, es el país más igualitario del planeta (tiene el coeficiente Gini más bajo) y ha sido dominado durante casi un siglo por la socialdemocracia, o sea por la izquierda, con tal cual eclipse como el de 2006. ¿Son los socialdemócratas suecos feroces enemigo del libre comercio? Oh sorpresa, siempre han sido grandes propulsores del mismo.

Pero ya que las comparaciones con Europa producen tanto el nerviosismo, comparémonos con un país más parecido a nosotros que Suecia: el sufrido Vietnam. Ubicado en el trópico al igual que Colombia, Vietnam ocupa un área la tercera parte de la nuestra. Su economía en 2009 era un tercio de la colombiana (PIB según tasa de cambio), pero dada una población del doble, el ingreso per cápita alcanza a menos de la cuarta parte del nuestro. Hay otras variables contrastantes: Vietnam es mucho menos desigual que Colombia (¿está más a la izquierda en materia económica?), tiene un régimen político autoritario que impone sus decisiones sin disenso y ha venido creciendo a tasas muy superiores.

Con todo, el factor que quiero destacar es que Vietnam firmó en 2000 un TLC con Estados Unidos. ¿Vino, por supuesto, el colapso que predicen las Casandras locales? Las estadísticas son contundentes:

  Exportaciones a  E.U. 2000 Exportaciones a E.U. 2009 Aumento
Vietnam 821’300.000 USD 12.289’900.000 USD 1.496%
Colombia 6.968’000.000 USD 11.319’900.000 USD 162%

http://www.census.gov/foreign-trade/balance/index.html

Usted leyó bien: Vietnam multiplicó por 15 sus exportaciones a Estados Unidos en nueve años, mientras que Colombia ni siquiera las duplicó. Uno de los éxitos de Vietnam es ser hoy el segundo productor mundial de café, rubro particularmente ofensivo, pues hace 20 años ellos no figuraban en la lista y hoy producen el doble que nosotros.

Firmar un TLC no constituye una panacea. Tres retos principales los aquejan: favorecen tan sólo a los países que se preparan para aprovecharlos, o sea a aquellos en donde no campea el complejo de inferioridad que aquí es común, hacen que un país sea más susceptible a las crisis internacionales y generan ganadores y perdedores, es decir, desigualdad. La solución no es negarse a firmar los tratados, sino cobrarles impuestos a los ganadores para compensar, reubicar y educar a los perdedores y, en general, para combatir la desigualdad. Ésta es una de las materias que definen las fronteras ideológicas en otras partes: cuántos impuestos pagan los ganadores y cómo se invierten.

Nos queda por citar la estadística más significativa de todas: Vietnam tiene una tasa de desempleo del 2,9%, impensable para nosotros. Por si acaso, allí un conflicto como el colombiano no podría prosperar, pues no habría cómo reclutar gente para los ejércitos irregulares.

Yo no quisiera vivir en un país con un régimen como el vietnamita y prefiero uno en el que los lecheros sí tienen derecho al pataleo. ¿Pero el precio a pagar es la parálisis económica?

andreshoyos@elmalpensante.com

 

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