Por: Óscar Alarcón

¡Viva España!

Ningún comisionado ha pasado por las que le tocó al presidente Charles de Gaulle cuando hace 50 años visitó a Colombia.

Fue necesario hacerle una cama más larga que las normales del Club Militar en donde cupiera su cuerpo de más de dos metros de estatura. Esa visita fue un hecho muy importante, porque además de ser el mandatario francés del momento, se le consideraba el héroe de la Segunda Guerra Mundial. Precisamente para recordar el acontecimiento, la Universidad Externado de Colombia organizó un acto especial la semana pasada. Si bien fue de mucha importancia esa visita, ella no pasó a la historia por lo que trataron los mandatarios de Francia y Colombia, sino por la metida de pata del presidente colombiano, Guillermo León Valencia.

El 23 de septiembre de 1964, en el Salón Bolívar del Palacio de San Carlos se realizó un banquete en honor al ilustre visitante. Valencia no escatimó adjetivos para resaltar la figura del francés y sus palabras las concluyó así: “Señoras y señores, acompañadme a brindar esta copa por el futuro y la grandeza de España, y por la salud y ventura del general De Gaulle y su ilustre comitiva. ¡Viva España!”.

La sorpresa de la concurrencia se vio en los rostros pero, sin embargo, todos aplaudieron con entusiasmo y quedó la duda de si el presidente De Gaulle se había dado cuenta de la confusión o si el traductor había pasado por alto tan tamaña equivocación. La explicación posterior del mandatario colombiano fue que su amor hacía España lo había hecho incurrir en el error.

Este lapsus es tanto como si Paloma, la nieta del presidente Valencia, actual senadora del Centro Democrático, en vez de darle vivas al senador Álvaro Uribe Vélez (“el mejor presidente que ha tenido Colombia”, según su criterio, olvidándose de su abuelo), lo hubiera hecho por el presidente Santos.

O todos en la cama o todos en el suelo, así la cama sea de más dos metros de largo.

 

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