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Roberto Esguerra Gutiérrez 2 Jun 2013 - 11:00 pm

Vivir 120

Roberto Esguerra Gutiérrez

La milenaria cortesía de desearle a otro que viva hasta los 120 años, es decir, que tenga una larga vida, ha dejado de ser un simple formalismo.

Por: Roberto Esguerra Gutiérrez

En su carátula de mayo la prestigiosa revista National Geographic trae la fotografía de un niño con rasgos orientales, a la cual acompaña la afirmación: “este niño vivirá hasta los 120”. Lo que antes no pasaba de ser un generoso deseo, está a la vuelta de la esquina convertido en realidad.

Son muchas las razones para que hoy podamos vivir más años, pero especialmente se debe a los prodigiosos avances en la medicina. Basta sólo con pensar que el cáncer, que era una enfermedad mortal a corto plazo, hoy es curable en varias de sus presentaciones y controlable en muchas otras, lo que lo ha convertido en la actualidad en una enfermedad crónica. Ahora, afortunadamente son muy pocos los tipos de cáncer contra los que no contamos con armas eficaces.

Hay muchos otros avances, como los antibióticos de últimas generaciones, los progresos extraordinarios en trasplantes de órganos, a los que se suma el más reciente del cultivo de células madre, que abre opciones incalculables para el tratamiento de enfermedades para las cuales aún no existen terapias efectivas. También abre la puerta para crear órganos para trasplantar sin que ocurran los fenómenos de rechazo, y reduce por lo tanto los costos de las terapias de supresión inmunológica y todos sus riesgos y efectos colaterales.

Hasta hace poco la medicina preventiva constituyó el paradigma de los avances en la medicina, luego con el mayor conocimiento de la genética llegamos a la medicina predictiva, en que desde antes de que nazca es posible saber cuáles son las enfermedades que potencialmente podrán afectar al nuevo ser, permitiendo, por lo tanto, modificar los factores que pueden inducir a que esas enfermedades se manifiesten. Más recientemente hemos llegado a la medicina personalizada, en la que el uso de medicamentos se hace a la medida de cada persona, de acuerdo con sus características bioquímicas y genéticas, lo que aumenta su efectividad.

Pero el mayor límite en estos avances parece estar en el cerebro. Respetados científicos afirman que cerca de 50% de las personas de 85 años tienen demencia de Alzhéimer, con un aumento definido con el paso de los años. El deterioro de las facultades intelectuales parece ser por ahora incontrolable y las personas afortunadas que llegan a estas edades con sus facultades mentales intactas y en condiciones físicas perfectas son la minoría.

Prolongar la vida simplemente para vivir más tiempo, sin importar las condiciones en que estén esas personas, es una meta sin sentido y un triunfo de la ciencia que por ahora parece traer más dolores de cabeza. Habrá que hacer muchos esfuerzos para que el número creciente de personas de edades avanzadas encuentre la manera adecuada de moverse en la sociedad. Eso incluye desde planes pensionales y de salud, pasando por lugares adecuados para su vivienda e incluyendo todas las facilidades en el transporte y en las áreas públicas.

Los seres humanos en general queremos que la muerte llegue tarde, pero no debemos olvidar que ésta llegará irremediablemente y que, mientras tanto, debemos aspirar a disfrutar el mayor tiempo que vivamos y no simplemente a sufrirlo. En la vida, más que en ningún otro campo, es mucho más importante la calidad que la cantidad, por lo que es oportuno citar la afortunada frase del presidente John F Kennedy, en su mensaje al Congreso el 5 de febrero de 1963: “No es suficiente para una gran nación haber logrado añadir años a la vida, nuestro objetivo también debe ser añadir más vida a esos años”.

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