Oscar Guardiola-Rivera 3 Jul 2012 - 10:37 pm

Opinión

'Voir venir'

Oscar Guardiola-Rivera

La expresión francesa, que podría traducirse como “ver el porvenir”, significa dos cosas: primero, la virtud paciente de quien sabe esperar y al tiempo observa la manera como se desarrollan los acontecimientos; segundo, la necesidad de prevenir los planes e intenciones de los demás, que por definición no conocemos y que debemos analizar, cuestionar y adivinar.

Por: Oscar Guardiola-Rivera
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Al actuar en la vida cotidiana, y con más razón al hacer historia, nos encontramos siempre y al mismo tiempo con la necesidad de “ver el porvenir” y la contingencia propia de un futuro que no podemos contemplar con certeza. Hay que anticiparse al porvenir, usando para ello la imaginación y el juicio, pero al tiempo reconocer que nuestra visión y nuestro juicio no agotan el porvenir.

Esta reflexión cabe a propósito de un par de acontecimientos en días pasados. El primero es la muerte del escritor Ray Bradbury, a comienzos del mes de junio.

En una de las historias de su libro El hombre ilustrado, Marte ha sido colonizado exclusivamente por gentes de color. Al enterarse de la llegada inminente de viajeros blancos desde la Tierra, los colonizadores deciden instaurar leyes de segregación en respuesta a la injusticia cometida por aquéllos en contra de sus antecesores a lo largo de la historia. Al llegar a Marte, los viajeros anuncian que la Tierra ha sido destruida y solicitan refugio. Los hombres de color aceptan, optando por la igualdad universal.

El segundo es la decisión de la Corte Suprema de los EE.UU., hace una semana, que declaró inconstitucional parte de la Ley SB 1070 del estado de Arizona, cuya consecuencia sería la segregación y criminalización efectiva de la población latina.

Se trata de una victoria parcial. La Corte ha preferido esperar y observar el desarrollo de los casos que en las cortes estatales debaten el controvertido poder policial para verificar el estatuto migratorio de las personas sospechosas de encontrarse indocumentadas en el país, que los opositores de la ley consideran equivalente a una forma de discriminación racial.

La Corte ya ha previsto que “no se puede detener a las personas solamente para verificar su estado migratorio”, al decir del presidente Obama en referencia a la decisión del tribunal. Cabe también esperar a ver si la Corte se pronuncia acerca de las medidas que han prohibido la lectura de libros asociados al imaginario latino y chicano en la educación pública del estado, como La tempestad de Shakespeare.

Bradbury vivió en Arizona y amaba a Shakespeare. Mientras los latinos esperan pacientes las decisiones de las cortes, el Congreso y el Gobierno deberán organizarse para contener la marea republicana en las próximas elecciones, y detener o resistir con firmeza el porvenir distópico que Bradbury profetizó en Fahrenheit 451, y que estas leyes han hecho realidad en nuestra época.

Óscar Guardiola-Rivera

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Amonoi

Mie, 07/04/2012 - 09:33
No todos pueden comprender las utopías, no todas las mentes están en el estado que se requiere para imaginar mundos donde la injusticia no existe, o donde, por lo menos, la tortilla se ha volteado y los vergugos ahora piden clemencia. Bradbury era un soñador, así como lo es Michel Moore cuando muestra en una de sus películas la avalancha de norteamericanos suplicando a los mexicanos por su supervivencia. Ahora recuerdo la noche triste de Hernán Cortés cuando bajo el árbol (ahuhuete) lloraba su fracaso, ¿qué habría sucedido si los aztecas lo hubieran lanzateado allí mismo?, quizá los aztecas eran soñadores, creían en el retorno de los dioses y tuvieron misericordia del desdichado y esa fue su perdición.
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luispuyana

Mie, 07/04/2012 - 05:18
NI MUCHO QUE QUEME AL SANTO NI POCO QUE NO LE ALUMBRE pues ambos partidos tradicionales por unanimidad NO aceptan principios claros de los Derechos Humanos como lo es el Derecho a la sindicalización y la negociación colectiva, principios que fueron una gran conquista del proletariado moderno en la huelga de los TRES OCHOS: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de sueño y es por ello que el mundo celebra ese primero de Mayo de 1886. Además de ser un derecho universal hace parte de los Derechos Fundamentales que deben NO sólo ser consagrados en las Constituciones SINO SER DEFENDIDOS POR TODOS LOS PARTIDOS DEMOCRÁTICOS DEL MUNDO, DE LA MISMA FORMA COMO LAS CORPORACIONES FINANCIERAS DEFIENDEN EL LIBRE COMERCIO Y LA REDUCCIÓN DE LOS COSTOS LABORALES que para oponerse a banqueros.
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