Por: Nicolás Rodríguez

Ya quisieran las Farc

Como era de esperarse, todo el que pudo meterle mala leche a la fraudulenta noticia de la relación entre Farc y mapuches chilenos, sacó provecho.

De nada valió la propia historia de las Farc y su inexistente sensibilidad hacia las comunidades indígenas. Como si minas antipersonas y tomas guerrilleras no fuesen parte del repertorio habitual. Cauca y su resistencia a la sevicia guerrillera nada le dijeron al tuitero uribista, que en gavilla hizo uso de la oportunidad política que la clase dirigente chilena ofreció con mentiras y tergiversaciones de las que además terminó por retractarse.

Se trataba de hacerle eco, con las usuales dosis de arribismo político (si Chile que es tan europea lo dice, será por algo), a la efectiva propaganda negra del gobierno de Sebastián Piñera. Chile, que en el firmamento de los obedientes figura como ejemplo de democracia exitosa y remarcable, habló de terrorismo con motivo de los incendios y movilizaciones que se viven en su sur. Y Colombia tomó nota.

Espacio no hubo para repensar la cuestión mapuche. Y ello pese a que son varias las voces que explican la lucha de esta comunidad sin hacer caso omiso de las contradicciones que plantea una historia plagada de hechos violentos. Ahí están, por ejemplo, las reflexiones de Florencia Mallon, en cuyos libros Chile no es la panacea que nuestros líderes políticos insisten en vender. Tierras expropiadas y violenta formación de un Estado usurpador que en algún momento prometió reforma agraria y bajo Pinochet mandó a arrasar con lo que quedaba de las disidencias indígenas, son temas que invitan, como mínimo, al beneficio de la duda. Si no es que a la desesperanza.

Pues valiente y heroica no es la trama que llevó a la conquista del sur, en donde cayeron quienes en el siglo XIX se opusieron al incipiente Estado chileno. De semisedentarios y autónomos pasaron a campesinos empobrecidos y dependientes, con todo y las falsas promesas de un mundo moderno y mejor.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Nicolás Rodríguez