Por: Olga Lucía Barona

Yo me voy con el Cali

Claro que es muy fácil subirse al bus de la victoria y apostar por el Cali como campeón del primer semestre del año, luego de su contundente triunfo en casa 2-0 frente al Nacional. Pero no: los argumentos van muchos más allá, aclarando que no soy hincha de ninguno de los dos ni mucho menos detractora. Admiro la historia y la organización de ambos. Es más, los envidio desde la orilla de mi equipo predilecto.

Pero... sí. El Cali llega con la ventaja del marcador y con sus jugadores fortalecidos mental y anímicamente por haber derrotado al gran favorito.

Lo cierto es que el cuadro azucarero tiene argumentos futbolísticos para ganar la estrella y administrar el resultado. Su técnico, Héctor Cárdenas, logró engranar a la perfección la veteranía de su nómina con la juventud, una cantera que conoce al dedillo porque justamente de allá llegó, cuando salió del equipo Mario Alberto Yepes.

Cárdenas, con más trabajo que bulla, fue poco a poco armando un equipo que se hizo grande en el Palmaseca. De hecho, en este campeonato no perdió de local, anotó 24 goles y apenas recibió 7. Esa, sin duda, fue su fortaleza para clasificar entre los ocho primeros del campeonato. Avanzó en el séptimo lugar.

Cárdenas logró sacar el máximo brillo de la joya de la corona, Nicolás Benedetti, quien se engrandeció de su mano. Este domingo, sin embargo, será una gran baja por acumulación de tarjetas.

Y qué decir del gran capitán, Andrés Pérez, práctico, sólido como líder, aunque eso sí, a veces un poco revolucionado.

Hay otra cosa que juega a favor del Cali y es que Nacional definitivamente pasa por un profundo bache futbolístico. Además de quedar eliminado de la Copa Libertadores, a la que llegó como el campeón defensor, en los últimos partido ha lucido desdibujado. A Jaguares le ganó con lo justo, a Millonarios apenas le pudo anotar uno ya en el tiempo extra, y el miércoles, en Cali, fue una presentación de pena. Y para rematar, este domingo no podrá contar con el pulmón de su defensa Alexis Henríquez, expulsado justamente en el primer juego de la final.

Pero, en la cancha, ni los argumentos ni las estadísticas juegan. Y claro que Nacional puede dar el golpe. Lo ha hecho a punta de jerarquía. Y eso sí que le sobra. Y además es un buen local. Pero yo me voy con el Cali, además porque nada me haría más feliz que ver nuevamente feliz a Máyer Andrés Candelo.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Olga Lucía Barona